La familia y la educación

En el pasado, y seguramente en algunos sectores de baja instrucción, todavía existen algunos estereotipos o creencias asociadas a la educación. Recuerdo haber escuchado a personas decir cosas como: “El hombre debía estudiar algo y la mujer no mucho”. El hombre la primaria completa, la mujer si mucho hasta tercero.

También evaluaban, ¿para qué estudiar? ¿Por qué mandar a los hijos a la escuela? En su lugar, lo que hay que hacer es aprender a trabajar en el campo, eso sí es trabajo, estar sentado en una oficina hablando con la gente es solo pasar el tiempo, decían. También escuché decir que, la escuela lo que hacía era descomponer a las personas. Alguien muy cercano me decía, para ir a la escuela y formarse realmente debe tenerse facultades especiales; yo no nací para eso, ni mis hijos.

Vos sí, porque tu papá era maestro. Una vez una persona profesional me contó que él había logrado realizar estudios universitarios, producto de diferentes becas que le habían otorgado, y ya había terminado una maestría, cuando su señora madre lo vio en el salón comunal del pueblo hablando con bastantes personas, desarrollando un taller. Después de terminada su actividad llegó a su casa con su señora madre, y ella le dijo: hijo, qué pena y vergüenza sentiría tu padre -que había fallecido- que estés en pleno lunes perdiendo el tiempo; por favor deja de estar vagando, atiende el terrenito que te dejó tu papá, el cual está descuidado, andá a trabajar, no seas vago. Eso de estar en la calle o en las oficinas es una perdedera de tiempo.

Lo conminó a irse a “trabajar de verdad”. Me pregunto, ¿cuántas personas todavía piensan así?, sé que la condición económica es la mayor causante de que familias no manden a sus hijos a la escuela; los niños y jóvenes a temprana edad deben sumarse al padre y a veces a la madre para ir a trabajar al campo, bajo la terrible explotación de algunos malos patronos. No es que no quieran o no les guste el estudio, es su condición terriblemente difícil que les impide continuar sus estudios.

Estoy consciente de que la educación por sí sola no garantiza que tendremos grandes ingresos y mejores condiciones de vida, hay otros factores que se suman a esta situación, pero la educación sí es la condición básica que favorece el desarrollo de muchas competencias que pueden abrirle las puertas a las personas para lograr mejor estilo de vida, mejor salud, mejores ingresos, mejores condiciones de vida para los
descendientes.

No es cierto que la escuela solo es para algunas personas con facultades extraordinarias; la educación es un derecho para todos. La familia es un factor clave para lograr la educación; no condicionemos a nuestros descendientes a que vivan la vida que nos tocó vivir a nosotros.

Hagamos que la realidad y vida de ellos sea diferentes; los mensajes, las actitudes que nosotros tengamos a favor de la educación de ellos son un factor clave para que exploten su inmenso potencial. Siempre lo he colocado como ejemplo: mi madre es una mujer que con solo tres años de instrucción, viuda a temprana edad, hizo hasta lo imposible para que nosotros nos formáramos. Podía faltar la comida, cualquier cosa, pero la educación no. A su influencia le debo lo que ahora soy.

Oscar Hugo López