Una de las imágenes más queridas por los guatemaltecos es el Santo Cristo de Esquipulas, una talla de Jesús crucificado y muerto en la cruz que sobresale por el característico color negro de su madera.
Según datos presentados por el sacerdote e historiador José Barillas, llegó a Esquipulas, en Chiquimula el 9 de marzo de 1595. Desde entonces, el cariño y devoción de los fieles ha ido en aumento, de tal manera que distintas iglesias en la capital cuentan con una réplica en sus altares, lo cual facilita la devoción de aquellos católicos que por diversas razones no pueden visitar su Basílica en Chiquimula.
Entre las más reconocibles se encuentran las de la Catedral Metropolitana, parroquia de Nuestro Señor Crucificado de Esquipulas en zona 11 y Santa Cecilia, de zona 8, entre otras.

















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