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ARTES

LA BREVE Y VERTIGINOSA HISTORIA DE CROSSGEN

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Alejandro Alonzo


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Aunque poco conocida hoy, CrossGen Comics fue una editorial con una ambiciosa trayectoria que además introdujo una serie de innovaciones a la industria. Pero a pesar de un prometedor inicio, tuvo que enfrentar una serie de fuertes desafíos que probarían ser devastadores.

En 1998, el emprendedor Mark Alessi fundó Cross Generation Entertainment con la intención revolucionar la forma en la que se manejaba una editorial de cómics. Alessi, que venía del mundo de la tecnología, tenía un plan de negocios muy inusual para la industria del cómic (pero muy similar al de una empresa de tecnología de Silicon Valley como Uber y Amazon): trabajar por años desarrollando el producto con cero beneficios económicos, hasta llegar a un punto en que se pudiera lucrar. En el caso de CrossGen, la idea era eventualmente vender licencias para adaptaciones cinematográficas y televisivas de sus personajes e historias. 

Por supuesto, un plan así requiere profusas cantidades de dinero para mantener a la empresa a flote durante estos años flacos iniciales, pero Alessi contaba con capital abundante gracias a la venta de una empresa de tecnología, años antes.

Revolucionar los cómics fue una de las aspiraciones de esta ambiciosa empresa.

Alessi, junto con Gina M. Villa, esbozaron la mitología del universo CrossGen mucho antes de que se escribieran los cómics. En el año 2000, presentaron CrossGenesis, una publicación que delineaba el universo, los mundos y los personajes de CrossGen que serían publicados seis meses después. Las publicaciones de la compañía cubrían una variedad de géneros como ciencia ficción y fantasía, con personajes que habitaban un único universo compartido.

Los primeros títulos publicados fueron Sigil, Mystic, Meridian, Scion y CrossGen Chronicles, los cuales fueron bien recibidos. La empresa disfrutó de gran éxito inicial e inclusive fue nominada a varios premios de la industria. CrossGen contó con el talento de artistas como Greg Land, Jim Cheung, Chuck Dixon, Bart Sears, Brandon Peterson, Josh Middleton, Scot Eaton, Steve McNiven, Mike Perkins, muchos de los cuales se iniciaron con la empresa.

Los artistas de CrossGen tenían salarios y varias prestaciones, algo revolucionario en una industria donde artistas y guionistas usualmente eran contratados por proyecto. También fueron los primeros en publicar cómics en internet y tener suscripciones digitales.

El fin de CrossGen llegó súbitamente, de la mano de una serie de graves reveses personales y financieros del fundador, que en poco tiempo causaron que la empresa se declarara en bancarrota y fuera adquirida por Disney en 2004. Tal vez algún día los personajes de CrossGen vuelvan, pero hasta la fecha los intentos de revivirlos han sido infructuosos. 

Alejandro Alonzo
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ARTES

«No todo el mundo puede ser una estrella”: Paco Rabanne fallece a los 88 años

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EFE – La estrella de la moda, el diseñador franco-español Paco Rabanne ha fallecido a los 88 años en su domicilio de Portstall, en el noroeste de Francia, confirmó la firma de moda que fundó.

Francisco Rabaneda y Cuervo, nacido el 18 de febrero de 1934 en la localidad española de Pasajes, en el País Vasco, hizo una gran carrera de modista y creador de perfumes sobre todo en Francia.

«Fue una de las figuras más trascendentes del siglo XX», señaló la marca, que agregó: «Su huella se mantendrá como fuente de inspiración constante«.

Paco Rabanne falleció en la casa al borde del mar que poseía en el Finisterre francés, donde se refugió junto a su familia en febrero de 1939, desde cuando nutrió un gran amor por la región.

Hijo de un republicano fusilado por el franquismo, Rabanne se formó con Balenciaga, otro modisto vasco asentado en París.

«No todo el mundo puede ser una estrella. Hay que ser muy listo (…) Lo esencial es que hablen de ti, diferenciarse de los otros. No copiar nunca«, aseguraba.

Rabanne ganó fama mundial en los años 60 con estilismos metálicos (aluminio, sobre todo) o de plástico, dentro de una concepción totalmente vanguardista de la moda que se sumaba a sí a los avances tecnológicos o a la era espacial.

De esa época destacan el vestido de placas de metal que la cantante francesa Françoise Hardy hizo famoso en 1968, los exuberantes trajes que la actriz Jane Fonda lució en la película de ciencia ficción Barbarella (1967) o varias colecciones «todo de plástico» de 1967 y 1968.

A finales de los años 60 fue cuando comenzó la colaboración entre el diseñador y la compañía de moda y belleza Puig, que finalmente adquirió la firma en 1986.

Redacción DCA
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Nelson Carreras interpretará a Jamie Capbell en México

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Foto: Cortesía fanpage del artista

Todo el mundo habla de Jamie narra la historia del británico Jamie Campbell, quien tiene que luchar contra la intimidación, el rechazo y el bullyng para conseguir su sueño. Nelson Carreras fue presentado como actor principal de esta obra, que tendrá una temporada en el Teatro Manolo Fábregas de la ciudad de México, con funciones a partir del 31 de marzo.

El elenco del musical estará encabezado por Carreras, luego de que en diciembre culminó una gira con el grupo Cañaveral. El cantante nacional compartirá y alternará el personaje titular de la obra, junto a Joaquín Bondoni, artista de 19 años con experiencia en teatro y televisión mexicana. 

 “Sin el amor y la fuerza de estos dos hermosos países no sería posible esto que estoy viviendo. Muchas gracias también a todas las personas que creen en mí, en especial a mi familia, a 33 Productores y a Lolita Cortes”, publicó en sus redes sociales el cantante, luego de la conferencia de prensa que ofreció en México. 

Rubelsy Pimentel
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Creedence: cuando el sol es frío y la lluvia arrecia

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David Lepe

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Foto: Cortesía Netflix

«A los invitados nos sacaron de la casa de manera apresurada, con las palabras: “Mucho gusto, gracias por venir”. No entendía cuál era la prisa.

Horas antes, una amiga se había casado por lo civil y lo celebró con un almuerzo en casa de una tía del novio. Hubo comida, pláticas y risas. Cerca del atardecer, mientras me servía el quinto vaso de horchata (no había licor), noté que los tíos del novio, un grupo de primos que no se veían desde hace años, comenzaron a lanzarse miradas y señas. 

Minutos después, nos sacaron de la casa a los pocos invitados que no éramos parte de la familia. La curiosidad me acechó, así que busqué un hueco en la ventana de la pared del jardín y vi que el grupo de primos retiró los sillones de la sala, y solo dejó una pequeña mesa redonda en medio, con un cenicero.

Uno de ellos le dio play a un casete y se comenzó a escuchar una música rock, con tintes como campestres. Lo poco que entendí de la letra de esa primera canción era que en la esquina de la calle, unos niños pobres hacían música con sus pies.

Los primos encendieron sus cigarros artesanales y comenzaron a darle vueltas a la mesa, mientras bailaban y cantaban. Desde el centro de la mesa salían hilos de humo que pronto se convirtieron en nubes grises en el interior de la casa. Ah, y apareció milagrosamente el ron. 

Después siguieron otras canciones igual de memorables, como una en la que el coro gritaba que no era un “hijo de millonario ni afortunado”, y otra que pedía no salir de noche, pues estaba iluminada por una luna maléfica. Esa música me estaba seduciendo.

Una de mis amigas que me acompañaba afuera y sin llamarle la atención el ritual dentro de la casa, me explicó: “La banda que suena se llama Creedence. Son gringos. Mi papá tiene sus discos. Él dice que son mejores que The Beatles”. Ya hablar de ese tema es como sumergirse en arena movediza, pero lo que aborda tal tópico es el documental/concierto Travelin’ Band: Creedence Clearwater Revival at the Royal Albert Hall, que puedes ver en Netflix. 

Además de compartir el histórico recital que la banda dio en la famosa sala británica en 1970, este filme presenta los días en que Paul McCartney renunció a The Beatles y, casualmente, Creedence se encontraba en su mejor momento. También podemos escuchar al gran Jeff Bridges narrarnos el ascenso y la caída de la banda estadounidense.

Regresando a aquella tarde de finales de los noventa, minutos antes de retirarnos, sonó la canción que selló mi encanto con Creedence Clearwater Revival. Era una balada acústica en donde el cantante, con voz rasposa y dulce a la vez, relataba que alguien le había dicho que antes de la tormenta, existe una calma. ¿Quién hubiera dicho que esa canción, acerca de la lluvia en días soleados, se convertiría en mi himno de batallas perdidas? 

¡Larga vida a Creedence! Sobre todo durante esos días cuando el sol es frío y la lluvia arrecia.

David Lepe
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