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COLUMNAS

La acción que se le imputa a Carlos Vielmann, es la misma (I)

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La imputación que se formuló a Carlos Vielmann en España, imputación que se pretende juzgar otra vez en Guatemala, es la de haber ordenado, como ministro de Gobernación –que se asesinase a los reos que se habían escapado de prisión–, una imputación que –carente de sustento– así lo consideraron los tribunales españoles, llevó a que le absolviesen del cargo formulado: casi siete años, la duración del proceso.

¿Ordenó o no ordenó Carlos Vielmann el asesinato, es decir, en una terminología más estricta, la “ejecución extrajudicial” de los reos que se habían fugado?

Eso fue lo juzgado en España y lo que –vulnerando el principio universal de non bis in ídem, principio que quiere decir que no puede juzgarse dos veces a una misma persona por los mismos hechos– se pretende juzgar otra vez en Guatemala.

¿Ordenó Carlos Vielmann la localización de los fugados, su captura (recaptura) y que, una vez logradas, se les asesinara (ejecutara extrajudicialmente)? Con mucha habilidad –no se le quita la maña– ha hecho creer la institución responsable de la acusación penal que, con la nueva persecución que se ha emprendido, no se vulnera el principio universal Non bis in ídem, principio que establece –reitero– que no puede juzgarse dos veces a ningún ser humano, sobre los mismos hechos, puesto que –esta es la tesis del Ministerio Público– tesis a que le compromete su Fiscalía Contra la Impunidad (FECI) este fue juzgado y absuelto en España por la muerte de unos reos, pero no por la de otros y que, ahora, se le juzga por la muerte de esos otros.

La explicación dada por esta Fiscalía, la FECI, parecería convincente y que podría superar la natural indignación que causara que, haciendo caso omiso de que el exministro ya fue juzgado y absuelto en España, se le pretendiera juzgar en Guatemala, otra vez sobre lo mismo.

La acusación penal oculta, sin embargo –no se le quita la maña–, que lo que se le imputó en España y se le imputa en Guatemala –la acción que se le imputa–, es la de haber dado la orden de matar a los fugados, acción esta, la de dar la orden, que ya fue juzgada en España y que se trata –exactamente– de la misma orden que se pretende juzgar, esta vez, en Guatemala. El hecho que se le imputara allá fue el de haber dado la orden de matar a los fugados, y ese mismo hecho –ninguno distinto– es el que, por segunda vez, se pretende juzgar en Guatemala: en otras palabras, juzgarle por los mismos hechos, hechos por los que ya quedó absuelto, jamás probado ante los tribunales españoles que haya impartido una orden semejante.

Lo que la acusación penal resultó incapaz de probar en España, lo quiere probar ahora en Guatemala, so pretexto (esta es la otra razón que la FECI esgrime) de contar con evidencia que anteriormente no tenía, siendo el caso puesto que cualquier nueva evidencia que pudiese existir no justificaría que se juzgue a un ser humano, por segunda vez, sobre lo mismo.

El pez por la boca muere, y esta razón –la de la nueva evidencia que habría aparecido–hace evidente que se pretende juzgar sobre lo mismo.

En España se juzgó si Carlos Vielmann ordenó o no ordenó lo imputado y los tribunales le absolvieron, siendo si dio la citada orden –o si no la dio– lo que se pretende juzgar otra vez en Guatemala; en pocas palabras, el juzgamiento de lo mismo.

Si a alguien se le imputa que por conducir un vehículo en estado de ebriedad ocasionó la muerte de dos personas que le acompañaban, se le procesa, se le juzga y se le absuelve por probarse su sobriedad y que el accidente se debió a algo fortuito, no cabe pensar en que se celebre un nuevo juicio por haberse dado un tercer fallecido, juicio en que se le haría, exactamente, la misma imputación: la acción de ocasionar el accidente –y sus consecuencias–, por conducirse en estado de ebriedad.

Piénsese en un accidente aéreo en el que se imputase responsabilidad al piloto por conducir la nave en estado de ebriedad, ¿cabrían ciento cincuenta juicios sobre lo mismo?, ¿ciento cincuenta juicios por el mismo hecho imputado, su responsabilidad en lo ocurrido por conducir la nave en estado de ebriedad?, ¿ciento cincuenta veces, sobre lo mismo? Uno, tras otro.

Si la imputación es haber hecho explotar una granada y que como consecuencia de ello mató a Juan, se le juzga y se le absuelve por probarse que no fue él quien explotó esa granada, si la misma explosión mató a Pedro, la acción de haber explotado la granada fue ya juzgada y no podría volver a juzgarse a la misma persona por la misma acción.

Continuará…

Acisclo Valladares Molina
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COLUMNAS

San Miguel Chicaj y su fiesta patronal

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Eugenia de León

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Caracterizada por la multiculturalidad de sus pueblos y de la riqueza de su tierra y su gente, Guatemala nos brinda infinidad de destinos por descubrir. De acuerdo con el Inguat, 377 591 turistas llegaron a Guatemala entre el 15 y el 17 de septiembre pasados; la ocupación promedio hotelera fue del 91 por ciento, que se traduce en una derrama económica de Q320 millones. Esta revitalización turística se traduce en fuentes de empleo, turismo comunitario dinamizado y nuevas oportunidades de inversión en el sector. 

Hay una invitación del país a conocerlo, así que, en este espacio, vamos a dar algunas pinceladas de las comunidades y pueblos que concentran una hermosa magia y nos da la bienvenida, como lo es San Miguel Chicaj, municipio de Baja Verapaz, con un clima estupendo para actividades al aire libre.

Su nombre se deriva de los dos términos: Chi, que significa “en”, y Caj, que quiere decir “cielo”. Para hacer honor a su nombre, adentrarse en San Miguel Chicaj es como llegar al cielo.

”Un pueblo en el cielo“.

Con un agradable clima, es perfecto para iniciar un recorrido para descubrir sus riquezas desde muy temprano en la mañana. Se encuentra a 160 kilómetros de la ciudad de Guatemala. 

Es uno de esos pueblos llenos de tradiciones. Su fiesta patronal, en honor de San Miguel Arcángel, se celebra cada 29 de septiembre. Es muy entretenido acudir a presenciar la elaboración de coloridas alfombras que le darán paso a la procesión de San Miguel, que recorre las calles del pueblo bendiciendo a los feligreses. 

A las 10 de la mañana se celebra una misa, que los pobladores acompañan con las melodías de la marimba. 

Hay un desfile muy colorido, en el que participan chicos y grandes, y dentro de las danzas tradicionales se puede presenciar el Costeño, el de Animales y la Pichona, así como los Mazates

Los turistas gustan de apreciar estos bailes que forman parte de la cultura guatemalteca. 

Los días de la fiesta patronal se viven al máximo por los lugareños. 

La comida tradicional como el kakik, que es chompipe, como se le conoce al pavo, en un recado picante muy famoso en esta parte del país. Los abuelos enseñan a los hijos y nietos a participar de las
actividades.

Colaborador DCA
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COLUMNAS

Repensar la movilidad cotidiana (II)

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Juan José Pons 

Investigador del Instituto de Biodiversidad y Medioambiente y profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra.

De esta forma, otorgando la importancia que merece la movilidad urbana y volviendo a los desplazamientos ocupacionales con los que comenzábamos, el hecho de que estos se concentren en el tiempo (en unos días de la semana y a unas horas muy concretas) y en el espacio (con destino en los grandes centros atractores de viajes como hospitales, universidades, polígonos industriales, etc.) permite arbitrar buenas soluciones de movilidad.

O al menos más sencillas que cuando se quiere actuar sobre los desplazamientos por motivos personales (ocio, compras, gestiones, etc.), generalmente más dispersos en el espacio y de carácter más esporádico.

Por tanto, esto supone una gran oportunidad para que las administraciones y los gestores del transporte público enfoquen sus políticas hacia este tipo de movilidad, que por sus características se prestan muy bien a la implantación de soluciones alternativas al uso del coche privado.

La decisión última sobre cómo nos movemos corresponde a cada persona, en función de sus circunstancias y posibilidades.

La realización de planes de movilidad sostenible a escala urbana y, particularmente, de planes de movilidad al trabajo (los centrados en una empresa o institución o en un conjunto de ellas) son una excelente manera de tomar conciencia y de identificar acciones concretas que permitan cambiar la movilidad de las ciudades.

El comienzo de curso, coincidente con la celebración de la Semana Europea de la Movilidad (16-22 de septiembre de 2022), es un buen momento para repensar nuestra movilidad diaria al centro de trabajo o al lugar de estudios. Aunque las ciudades actúen favoreciendo el desarrollo del transporte público y de los medios no motorizados, la decisión última sobre cómo nos movemos corresponde a cada persona, en función de sus circunstancias y posibilidades.

En ocasiones no hay alternativas razonables al uso del automóvil, pero en la mayoría de los casos es cuestión de plantearse un pequeño cambio de hábitos del que nos beneficiaremos todos. Puede parecer mucho esfuerzo para un resultado inapreciable en el conjunto de una gran ciudad, pero alguien tiene que empezar… Y podemos ser nosotros.

Universidad de Navarra
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COLUMNAS

Los vergeles con libros

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Joseluís González – Profesor y escritor

@dosvecescuento

Steiner fue un crítico valiente. Con la misma libertad de espíritu, Juan Manuel de Prada comenta sesenta obras que miran a Dios, entre el desierto de la literatura frívola o cínica y la insipidez de algún confesionalismo sin arte.

En el primer capítulo del primer libro de George Steiner (1929-2020) relucían, nada más abrir el ensayo, estas nobles palabras: “La crítica literaria debería surgir de una deuda de amor”. Venían después otras ideas y aspiraciones audaces de aquel joven y ya rotundo profesor de apenas 30 años:

“De un modo evidente y sin embargo misterioso, el poema, el drama o la novela se apoderan de nuestra imaginación. Al terminar de leer una obra no somos los mismos que cuando la empezamos. Recurriendo a una imagen de otro campo artístico, diremos que quien ha captado verdaderamente un cuadro de Cézanne verá luego una manzana o una silla como si nunca las hubiera visto antes”. Los libros no son solo lo que alguien escribe, sino lo que nosotros leemos e interpretamos. 

Tolstoy or Dostoievsky. An Essay in the Old Criticism se titulaba aquel estreno. Los apellidos de dos novelistas colosales del XIX eran tan radicalmente opuestos y tan imprescindibles como la aclaración que seguía en la cubierta del libro: se cerraba el año 1959 y Steiner ejercía la “antigua” crítica, la que no se plegaba a los postulados del New Criticism.

El reseñista de novedades literarias debe acreditar saber leer atentamente y con libertad
auténtica.

El New Criticism imperaba, en sus años de formación universitaria, en los estudios literarios angloamericanos. Aspiraba a hacerse, con rigor objetivo, ciencia empírica propia de la enseñanza superior. Huía de los defectos en que se había enredado el positivismo para centrarse primordialmente en el texto, en las palabras que desfilaban por las páginas. Su lema era ceñirse a esas “words on the page”.

La página, concebida como una urna. Como un tubo de ensayo. Como un sarcófago, para algunos. Pero el New Criticism logró análisis luminosos. Steiner iba más allá. Entrelazaba creencias filosóficas, intimidades y manifestaciones teológicas, convicciones o falsedades políticas y sinuosidades biográficas. Hasta con contradicciones. El texto es un sistema de relaciones donde se teje y se hilvana todo. Y es más que la suma de todos sus elementos. Las palabras se salen de sí mismas. No tienen un final. 

Dedicarse a la crítica literaria no equivale a ser reseñista. El reseñista de novedades literarias debe acreditar saber leer atentamente y con libertad auténtica, situar en el transcurso temporal de las letras tanto este título del que informa como a su autor. Tiene que escribir bien claro y encima con gracia para que se le lea sin disgusto. Con el ímpetu  de las palabras apasionadas, pero razonando sus juicios y su valoración. El reseñista, como se ve, no lo tiene del todo fácil.

Con ventaja para comentar libros partía el escritor Juan Manuel de Prada (1970) cuando el director de la revista religiosa Magnificat, Pablo Cervera, lo convenció por fin para colaborar en sus páginas mensuales. El narrador y articulista accedía a desentrañar obras de toda latitud, clásicos y desconocidos, que él eligiera y que a su juicio pudieran “alimentar la fe” y el espíritu de quien leyera.

No por los procedimientos, perdónenme, píos o proverbialmente parroquiales que la gente entiende por catequesis sino por su sentido más etimológico: el griego bizantino κατήχησι (katechesis) expresaba que algo resuena de arriba abajo, por completo, dentro. Sesenta comentarios reunidos en un volumen titulado Una biblioteca en el oasis. Merece la pena. Todos esos libros hablan de Dios. Los más interesantes “muestran las consecuencias del mal en la naturaleza humana” y “el valor vertiginoso de la Redención” y se apoyan en “la alegría de contar” y “la sustancia misma de la vida”.

A Steiner lo acribillaron por escribir sobre los titanes de la novela rusa sin hablar una palabra de ruso. Steiner sabía seis idiomas. Además de comprender el lenguaje universal del género humano. Como De Prada.

Colaborador DCA
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Gobierno de Guatemala

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