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Revista Viernes

Guatemala y su creciente influencia de la inteligencia artificial

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Fotos: EFE, Cortesía de las universidades, IA Secrets

En Guatemala, la adopción de la inteligencia artificial (IA) ha comenzado a impactar significativamente en varios sectores. Aunque es crucial mencionar que aún no se cuenta con un observatorio específico que documente exhaustivamente su desarrollo en las industrias locales, indicó el consultor EdTech e investigador Luis Magdiel Oliva, que también forma parte del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología (Sincyt).

Oliva argumentó que en sectores como el bancario y de seguros, la IA se utiliza para optimizar los procesos, mejorar la seguridad de las transacciones y ofrecer servicios personalizados a los clientes.

Asimismo, en la agricultura, la herramienta facilita el monitoreo y manejo de cultivos de manera más eficiente. En salud, se impulsa mediante la bioinformática, por medio del análisis de datos masivos que transforman el diagnóstico y tratamiento médico.

El profesional enfatizó que en el ámbito educativo, por medio de la IA Generativa, se usa para crear contenido en diferentes formatos: texto, audio, imagen y 4 video. De igual forma existen propuestas que exploran la personalización del aprendizaje mediante plataformas didácticas.

Agregó que en las universidades adoptan esta tecnología en sus programas formativos. En la Universidad de San Carlos se ofrecen conferencias y talleres sobre IA; la Galileo ha lanzado una certificación en IA aplicada a la educación, disponible en formato MOOC, lo que permite un acceso amplio y flexible a estos aprendizajes.

Por su lado, en el centro de estudios Francisco Marroquín se organiza una semana dedicada a la IA, con talleres que exploran herramientas generativas, mientras que la universidad Rafael Landívar ha enfocado parte de su programación en fortalecer habilidades profesionales.

Miguel Morales-Chan, director del Área de Educación Digital y coordinador de la Certificación en Inteligencia Artificial aplicada a la Educación de la Universidad Galileo, puntualizó que desde el laboratorio de IA del recinto se impulsa la creación de chatbots y soluciones innovadoras para mejorar los procesos de evaluación y retroalimentación.

Morales-Chan añadió que la IA se aplica en proyectos como salud reproductiva y materna que coordina con el Laboratorio de Investigación en Ingeniería Biomédica, que ha sido reconocido en el ámbito internacional.

Respecto de cursos de IA, el experto dijo que esa casa de estudios ha sido pionera en Latinoamérica. En el 2019 se publicó el curso Introducción a la Inteligencia Artificial: Principales Algoritmos en la plataforma edX, fundada por Harvard y MIT.  Con más de 14 mil 500 estudiantes registrados de más de 150
países.

Actualmente, tienen otros cursos como Transformando la educación con IA: ChatGPT, con más de 11 mil 300 estudiantes registrados. Herramientas de IA para la productividad. Más allá del ChatGPT, en colaboración con la Universidad Politécnica de Valencia, con más de 5 mil estudiantes. Marketing Digital con IA, en colaboración con Davidson College. Este dará inicio el 10 de junio de 2024.

“Fuimos la primera institución en Latam en ofertar una Certificación en Inteligencia Artificial Aplicada en la educación. Actualmente, contamos con la cuarta cohorte activa, con más de 30 estudiantes de diferentes países de Latinoamérica”, concluyó Morales-Chan.

Wendi Villagrán
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Revista Viernes

La esencia periodística, artística, intelectual, diplomática y más…

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Miguel Ángel Asturias ganó dos premios relevantes para Guatemala: el Premio Lenin de la Paz (1966) y el Nobel de Literatura (1967), pero más allá de sus obras y logros a través de las letras, se desempeñó como diplomático y periodista. En sus estudios redescubrió sus propias raíces por medio de la antropología y la literatura maya que imprimió en su trayectoria. 

Talante combativo y compromiso social desde su juventud 

Junto a otros estudiantes, Asturias fundó en 1922 la Universidad Popular como un proyecto comunitario. Estudió un año Medicina y luego se pasó a la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado de la Universidad de San Carlos de Guatemala, donde se graduó de abogado en 1923 y le otorgaron el Premio Gálvez para su tesis sobre la problemática de los indígenas. En la Usac estableció la Asociación de Estudiantes Universitarios y la de Estudiantes El Derecho, además de participar activamente en la Tribuna del Partido Unionista. 

Miguel Ángel Chirimoyas o Moyas Asturias es el responsable en su totalidad de la letra de la última estrofa del himno universitario La Chalana, con la inspiración de José Luis Chocochique Balcárcel, David el Gato Vela y Alfredo el Bolo Valle Calvo.

Faceta política

Se involucró en la política como representante de la Asociación General de Estudiantes Universitarios y, cuando estuvo en el Instituto Nacional Central para Varones, participó en el levantamiento contra el expresidente Manuel Estrada Cabrera al organizar huelgas. Sus compañeros de clase formaron en 1920 lo que ahora se conoce como la Generación del 20.

Fue elegido diputado al Congreso Nacional tras la caída del régimen de Jorge Ubico y la elección del presidente reformista Juan José Arévalo, en 1944. Así comenzó una carrera diplomática en 1946, sin dejar de escribir durante su servicio en varios países de Centroamérica y Sudamérica. El premiado novelista ostentó cargos como representante en Buenos Aires en 1947 y París en 1952. 

En 1966, el mandatario electo, Julio César Méndez Montenegro, llega a la Presidencia en Guatemala y le devuelve su ciudadanía al también poeta; además, es nombrado embajador en Francia, donde ocupa el cargo hasta 1970 y se establece permanentemente en París. 

Amor literario

Su influencia surgió gracias a su participación en organizaciones sociales, lo que se refleja en muchas de las escenas en las novelas El Señor Presidente y Viernes de Dolores. En 1930 publicó su primer libro Leyendas de Guatemala, le siguieron con los años Hombres de maíz, Viento fuerte, el Papa verde, Mulata de tal, Cuentos y leyendas, entre otras.

Después de graduarse de jurista, viajó a Europa, y en la capital francesa estudió Antropología en la Sorbona. En esa institución compartió con el círculo de escritores y artistas de Montparnasse y comenzó a escribir poesía y ficción. En 1925 inició con la traducción al español del libro sagrado de los mayas el Popol Vuh, en el que se dedicó durante 40 años. 

Y en 1967 se convirtió en el segundo escritor latinoamericano al consagrarse con el máximo galardón de las letras. 

Carrera periodística 

Cuando Asturias regresó a Guatemala, en 1933, trabajó como periodista. Fundó y editó la revista de radio El diario del aire, que se transmitía por medio de radio TGW. Se unieron Óscar Rodríguez Fossal y Francisco Soler y Pérez; los tres eran redactores del diario El Liberal Progresista. 

Escribió varios volúmenes de poesía en esta época, siendo Sonetos el primero, publicado en 1936.

Además, en 1970 fue presidente del jurado del Festival de Cine de Cannes.

Marisol Vásquez
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Rompope, el deleite 

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Es una bebida añejada que se prepara con “yemas de huevo, vainilla, canela, almendra molida, leche, azúcar y licor. Es de color amarillo y consistencia espesa. Además su característico sabor, es buscado por los visitantes”, se lee en la página de la Municipalidad de Salcajá, Quetzaltenango. 

Su historia se remonta a los religiosos europeos que la trajeron a América y acá se varió y perfeccionó. 

La chef Thelma Oralia Cáceres indica que “el secreto para que esta bebida adquiera el sabor perfecto es desnatarlo, depositarlo en botellas de vidrio y dejar asolearlo, por lo menos, durante un día”. Su preparación es relativamente rápida, dos horas, y el licor con la que se fermenta es el ron. 

En nuestro país se acostumbra beberlo frío, durante las fiestas de fin de año. 

El infantable fresco de súchiles

Este es un refresco tradicional del gusto de los guatemaltecos, sobre todo, para el verano. Existen varias recetas; algunas con fruta y otras únicamente con maíz. 

En ambas, el fermento es de suma importancia; por ejemplo, en Amatitlán se encuentra el que se hace a base de maíz, que necesita un mínimo de tres días de fermentación y, mientras más tiempo pase sin consumirse, el sabor se siente más avinagrado, ya que la fermentación sigue su curso.

Por otra parte, está el que lleva piña, tamarindo, jengibre, maíz y cebada, que se condimenta con otras especies. Este es el que se vende en la Famosa Casa de los Súchiles, ubicada en el Centro Histórico de la ciudad, en las cercanías de la iglesia de La Merced. 

Esta receta toma entre cinco y ocho días de reposo para que todos los ingredientes puedan llegar al punto. Patricia Guzmán es la dueña de este local y recomienda tomarlo muy frío para mejorar su sabor. 

Situada en el histórico Barrio La Merced, en zona 1, el establecimiento es conocido por la preparación del famoso fresco de súchiles de manera artesanal
Katheryn Ibarra Fotógrafo: Danilo Ramírez
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El gran enigma de las piedras que encajan a la perfección

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Fotos: EFE

El piloto e investigador de enigmas históricos Miguel Labrador ha recorrido lugares recónditos del globo terráqueo, documentando y filmando algunos de los grandes misterios arqueológicos de la humanidad y llegando a conclusiones e hipótesis que, en muchos casos, desafían los paradigmas habituales de nuestros inicios como seres humanos.

Labrador sigue recorriendo el mundo para intentar responder a una serie de preguntas inquietantes que se plantea desde hace décadas: ¿Está todo escrito en la historia de la humanidad? ¿Realmente nuestra evolución ha sido lineal? ¿Los mitos y las leyendas, son solo eso, o hay algo más? ¿Y si hubiera otra historia más verdadera que aquella que nos han contado?

Como resultado de sus propios trabajos de campo y de los testimonios de historiadores, arqueólogos, egiptólogos y decenas de expertos de diferentes corrientes y especialidades, que ha recogido en sus investigaciones, Labrador defiende que pudo haber “una civilización primigenia muy anterior y superior a los sumerios, que posiblemente viajó por buena parte del planeta”.

Uno de los vestigios más llamativos del paso de esa “otra humanidad” primigenia, son las construcciones poliangulares, “una serie de muros y estructuras de piedra relativamente pequeños y a primera vista sencillos, construidos con una misma técnica y distribuidos por todo el planeta”, según explica en su libro Las piedras de los dioses.

Piedra de los doce ángulos (centro) en la calle Hatun Rumiyoc, Cusco, Perú. Autor: Unukorno. Foto: Wikimedia Commons.

A juicio del escritor, estas construcciones  representan el mayor enigma que existe, y “cuando se comprende de qué estamos hablando, supera con creces cualquier otro tema arqueológico”.

Obra de una civilización primigenia

“Probablemente fueron hechas por una civilización milenaria que hizo ese mismo trabajo por todo el mundo”, enfatiza. “Esta técnica está presente por todo el planeta y en ocasiones en los sitios más recónditos, insospechados y enigmáticos, lo que incrementa aún más su halo de misterio”,
recalca.

Explica que, en principio, este tipo de construcciones requiere tales capacidades técnicas que hoy en día sería bastante complicado conseguir ese mismo resultado constructivo y dejarlas en sitios a los que es muy difícil acceder, como sucede en algunos casos. 

Se trata de una tecnología que, en opinión de Labrador, “es anterior a las diferentes culturas o imperios que podrían haberla desarrollado y utilizado, lo cual está demostrado por el hecho de que esté distribuida por todo el mundo”.

Ha descubierto ejemplos de ese mismo sistema en distintos lugares del mundo, a veces distantes miles de kilómetros entre sí, siendo algo “tan exactamente igual que no puede ser casualidad”, asegura.

Ha comprobado, que esta tecnología se ha utilizado en dos tipos de bloques (llanos y abombados), y que todas las construcciones efectuadas, ya sea con uno u otro sistema, presentan el mismo tipo de capacidades, pesos, perfección en el corte y en su colocación, así como unas extrañas protuberancias cilíndricas y cortas, comenta.

Tambomachay (Cusco, Perú). Foto: Miguel Labrador

Misterio presente en todo el mundo

Vio por primera vez estas edificaciones megalíticas en un viaje por el altiplano boliviano y peruano. Le llamaron especialmente la atención sus cortes y ángulos tan perfectos y ordenados, “con un acabado superior al que había observado en los exquisitos yacimientos arqueológicos romanos o griegos, siendo sorprendente que pudieran ser tan antiguas”, puntualiza.

Señala que “en Cuzco (Cusco, en Perú) uno se encuentra con este manejo espectacular de la  piedra, casi por todos lados, siendo la más famosa denominada ‘la piedra de los 12 ángulos’, que denota la capacidad tan especial de los creadores de esa tecnología impresionante”.

Esa misma técnica también puede observarse en Machu Picchu, “estando siempre mejor hecha en la base de los edificios; curiosamente, su parte más antigua”.

“Por encima de la base, puede haber reconstrucciones posteriores en el tiempo, que denotan una clara pérdida de capacidades en cuanto a perfección y tamaño, al compararlas con las de la base”, aclara.

“Lo mismo ocurre en Ollantaytambo, en especial en su Templo del Sol, con sus seis monolitos que llegan a pesar entre 50 y 60 toneladas y que todavía no hay una explicación de cómo pudieron ser subidos hasta ese risco”, añade el
investigador.

Cerca de Cuzco está el mayor ejemplo de este tipo: la fortaleza de Sacsayhuamán, “construida con bloques de más de 100 toneladas, aunque los estudios indican que hubiera sido más simple construirla con bloques mucho más pequeños, según este investigador. A Labrador no solo le llaman la atención las capacidades impresionantes que implican estos sistemas, sino también “que esté presente en varios de los sitios más enigmáticos de la orbe”.

Machu Picchu (Cusco, Perú). Foto: Miguel Labrador

Ha visitado y documentado construcciones con piedras poliangulares en la Isla de Pascua, Chile (en el muro o ‘ahu’ deVinapu); y en Egipto (en el Templo del Valle, delante de la Gran Esfinge; y en la base de la pirámide Micerinos, ambos en la meseta de Guiza), así como en Abidos (en el yacimiento arqueológico de Osireion, “supuestamente perteneciente a las
dinastías egipcias”).

“Hablamos de una técnica que se utilizó en distintos puntos del globo terráqueo, impropia de la época, específica, compleja y exactamente igual, aplicada hasta el más mínimo detalle en su elaboración y que coincide absolutamente en todo”, añade.

Comenta un último detalle asombroso: “Dentro de esos muros con bloques de varias toneladas cada uno se suele encontrar un bloque único  muchísimo más pequeño, que podría parecer ser un error o un detalle insignificante, pero que cumpliría una función antisísmica”. “Los técnicos han dilucidado que en el caso de un hipotético terremoto de escala muy alta, toda la energía liberada durante esa sacudida del terreno, recorrería el muro hasta llegar a ese pequeño bloque, el cual saldría disparado, salvando la edificación de un colapso total”, concluye.

Colaborador DCA
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