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CRITERIOS

Facebook versus Facebook: El impacto del caso Cambridge Analytica

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Eres lo que dicen tus likes en Facebook. Así podría resumirse el principal hallazgo de los académicos de Stanford David Stillwell y Michal Kosinski, quienes a través de simpáticos test del tipo “Descubre cuánto tienes en común con el personaje principal de tu serie favorita” analizaron aspectos claves de la personalidad de más de 2 millones de personas; todos, usuarios de Facebook.

Lo que querían descubrir los sicólogos con su proyecto MyPersonality es cuán útil podía resultar la red social más popular del mundo para realizar investigaciones en el campo de las ciencias sociales. Su hipótesis: en Facebook las personas entregan información por gusto y generan verdaderas bolas de nieve compartiendo contenidos de su preferencia con los suyos. Tal cual. Se dieron cuenta de que un test hecho desde una narrativa lúdica conseguía que los usuarios contestaran con mucho entusiasmo y compartieran con sus amigos los resultados.

En sus papers concluyen que si un investigador necesitaba muestras diversas, probablemente Facebook era un problema porque la forma en que comparte la gente hace que la bola de nieve se produzca entre iguales; pero si la investigación solo busca una muestra abultada en cantidad de personas o estudiar comportamientos entre grupos homogéneos, la red social de Mark Zuckerberg era bastante efectiva.

Casi como si fuese un libreto sacado de 1945, al término de la Segunda Guerra Mundial con la creación de la bomba atómica, el descubrimiento de los académicos fue un aporte para científicos de todo el mundo (de un centenar de universidades) hasta que el diablo metió la cola. Conseguir muestras abultadas de personas que piensan más o menos parecido en determinados temas y pronosticar conductas a partir de la información que entregan estos en cada like de Facebook, abrió los ojos y el apetito de estrategas políticos; entre ellos, Cambridge Analytica (CA), muy famosa en estos días por lo que, se presume, hicieron con datos y perfiles de 50 millones de usuarios de Facebook a favor de la campaña de Trump.

Dicen los expertos que con 100 a 150 likes tuyos es posible saber si consumes drogas, si eres hijo de padres separados e incluso cuál es tu preferencia sexual. Sabiendo que las emociones nos mueven más que la razón, y con el río de noticias falsas que corrió en la campaña estadounidense de 2016 cabe al menos dos preguntas: ¿Usó ese tipo de contenidos CA para favorecer a Trump? ¿hubo derechamente manipulación conociendo qué tan propensos a creer en ciertas ideas eran los usuarios de Facebook bajo su lupa?

Alexander Nix, el CEO de la compañía abrió la puerta a la duda razonable al decir a un reportero de Channel 4 que se hizo pasar por político de Sri Lanka, que lo que se dice “no tiene que ser real, tiene que ser creíble”. Hoy nos escandaliza y el mundo se muestra sorprendido, pero el tema está instalado hace tiempo. Como periodista dedicado a estos asuntos, investigué durante un año la estrategia de campaña del actual Presidente de Estados Unidos y en el camino di con el trabajo de Joshua Green y Sasha Issenberg, de Bloomberg, quienes una semana antes de la elección estuvieron en el bunker de Trump y dialogaron con los hombres detrás de su campaña. Uno de ellos les confiesa que usaban herramientas digitales de Facebook como “Dark Post” para llegar a ciertos públicos elegidos con pinza, con mensajes que golpeaban a Hillary Clinton en tres frentes: mujeres, afroamericanos y viudos de Bernie Sanders.

Mark Zuckerberg tendrá que responder este miércoles ante el Congreso de los Estados Unidos por su mayor creación. Verlo sentado ahí promoviendo las virtudes de su red social que a la vez son los elementos que ponen en jaque a la democracia, será como revivir a Meryl Streep y Dustin Hoffman en Kramer versus Kramer. Esta vez, Facebook versus Facebook. El niño genio tendrá que responder con claridad las preguntas que se le hagan y dejar de lado el consejo de Nix de ser creíble más que real.

*Carlos Franco/Escuela de Periodismo

Colaborador DCA
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COLUMNAS

Premios por trayectoria y aportes al arte guatemalteco

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Fernando Soto, 

Director de Fomento de las Artes, Ministerio de Cultura y Deportes 

[email protected]

Guatemaltecos, cuyos nombres han trascendido las fronteras de nuestro país por su valor artístico, forman una constelación de estrellas en el firmamento del arte nacional. Nombres como Joaquín Orellana, Carlos Mérida, Efraín Recinos o Miguel Ángel Asturias, son algunas de estas figuras del arte nacional que dan renombre a Guatemala en el universo artístico. 

El Estado de Guatemala, por medio del Ministerio de Cultura y Deportes, constitucionalmente tiene la obligación primordial de proteger, fomentar y divulgar la cultura nacional y, anualmente, reconoce a los artistas por medio de la entrega de los Premios por Trayectoria y Aportes al Desarrollo del Arte.

El Estado tiene la obligaciòn de proteger, fomentar y divulgar la cultura nacional.

Marimba, teatro, danza, música, artes visuales y artes circenses son las disciplinas en las que se premia a mujeres y hombres guatemaltecos dedicados al arte nacional, enalteciendo, reconociendo y valorando a las y los guatemaltecos dedicados al quehacer artístico nacional.

Durante el año se entregan los premios a los artistas en cada una de las disciplinas en las que han destacado, contribuyendo al desarrollo del arte, ya sea por medio de la docencia, la proyección de su arte como destacado intérprete, o la labor  creadora de obras artísticas, fruto de años de dedicación y esfuerzo, sirviendo como ejemplo a las nuevas generaciones de niños y jóvenes que inician o se están formando en el arte y, a la vez, proyectando su obra creadora a la sociedad guatemalteca, dejando un legado artístico que muestra  la grandeza del arte a nivel nacional e internacional.

Educadores que transmiten a las nuevas generaciones su conocimiento y experiencia en las escuelas de arte, conservatorios o academias comunitarias que existen en el territorio nacional;  dramaturgos, compositores y coreógrafos que  plasman en su obra historias y vidas, paisajes sonoros, lenguajes corporales cadenciosos con el fin de transmitir una idea, un momento, un mensaje, un recuerdo o una realidad; músicos, actrices y actores, bailarinas y bailarines, escultores y pintores, payasos, acróbatas y magos que han dejado su vida en las tablas, en teatros, en galerías, en parques, iglesias, edificios, en festivales o en donde se pueda hacer un escenario o montar una exposición y presentar ante un público diverso y colorido el fruto de la obra creadora
individual o colectiva.

Mientras sigamos reconociendo y valorando a nuestros artistas, seguiremos llenando de estrellas el firmamento artístico de nuestra Guatemala.

Colaborador DCA
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COLUMNAS

La crisis de la verdad: deepfakes y desinformación

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El Informe sobre Riesgos Globales 2024 del Foro Económico Mundial destaca las principales amenazas que enfrentará el mundo. Entre las más urgentes para los próximos dos años se encuentran la desinformación, los fenómenos meteorológicos extremos, la polarización social, ciberataques y los conflictos armados. 

La desinformación, entendida como información falsa difundida sin intención y como aquella creada deliberadamente para engañar, destaca como una de las amenazas más preocupantes. Dentro de este fenómeno, se incluyen las deepfakes: videos o audios generados con inteligencia artificial que imitan a personas reales diciendo o haciendo cosas que nunca ocurrieron.

No se trata solo de una amenaza tecnológica, sino también de un reto cultural.

Estas herramientas, que utilizan modelos de aprendizaje profundo para crear contenido casi indistinguible de la realidad, están ahora al alcance de cualquiera con acceso a un software básico, convirtiéndose en una poderosa arma de manipulación.

En un país como Guatemala, donde persiste la polarización política y la desconfianza en las instituciones, las deepfakes representan un riesgo enorme.

La rapidez con la que se difunde la información a través de plataformas como Facebook, WhatsApp o TikTok, sumada a la tendencia de la población a consumir información superficial sin verificarla, crea un terreno fértil para el éxito de este tipo de
manipulaciones.

Crear un deepfake no requiere de equipos sofisticados; basta con programas accesibles y suficiente material visual de la persona que se desea imitar. Casi cualquiera con intenciones maliciosas puede producir contenido para difamar a figuras públicas, marcas o influir en decisiones políticas y sociales. En un país donde muchos ciudadanos se quedan en la superficie de lo que ven o escuchan, las consecuencias  pueden ser tremendas.

Vivimos en una era de sobrecarga de información y contenido instantáneo, donde la veracidad de los hechos importa menos que las emociones que estos generan.  

Campañas de desprestigio y contenidos falsos no solo capturan la atención del público y manipulan sus percepciones, sino que también distorsionan la verdad y alimentan la polarización social, aumentando el clima de desconfianza.

A nivel global, estudios como los del MIT han demostrado que las noticias falsas y los deepfakes, se difunden más rápido y llegan más lejos que las noticias verdaderas, especialmente en el ámbito político. Esto se debe a su novedad, apariencia y a su capacidad de generar emociones fuertes como miedo, disgusto y sorpresa, haciéndolas más propensas a ser compartidas en redes sociales.  

No se trata solo de una amenaza tecnológica, sino también de un reto cultural. Las redes sociales, que surgieron como espacios para la libre expresión, hoy pueden adormecer el razonamiento crítico, convirtiendo a los usuarios en presa fácil de la manipulación. En lugar de profundizar y cuestionar, muchos se quedan en la superficie de los titulares y contenidos virales, adoptando posturas emocionales antes que basadas en hechos.

Como ciudadanos, tenemos una gran responsabilidad ante esta amenaza. No debemos consumir toda la información que nos llega sin cuestionarla. Necesitamos practicar un escepticismo saludable, fomentar la alfabetización mediática, la cultura de verificación y análisis crítico educándonos para identificar y combatir la desinformación.

Si no aprendemos a discernir entre la verdad y la manipulación, seguiremos siendo vulnerables y presas fáciles. Solo con una ciudadanía informada y crítica podremos proteger nuestro derecho a tomar decisiones .

Colaborador DCA
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COLUMNAS

Un compromiso municipal con la discapacidad

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Unidad de Comunicación y Relaciones Públicas
CONADI, Guatemala.

En Guatemala, se estima que 1,025,465 personas viven con al menos una dificultad, lo que equivale al 9.53% de la población total. Durante muchos años, las personas con discapacidad en nuestras comunidades han sido olvidadas y excluidas de diversos ámbitos sociales.

Este es un tema de preocupación para el Comité de Expertos de las Naciones Unidas, que, desde la ratificación de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad en Guatemala, ha emitido 83 observaciones y recomendaciones al Estado guatemalteco.

Las OMD representan el enlace entre las personas con discapacidad y las entidades municipales.

Para cumplir con estas recomendaciones el CONADI, cuenta con el Departamento de Servicio Nacional de Discapacidad. A través de sus delegados departamentales trabaja con organizaciones e instituciones dedicadas a las personas con discapacidad.

El objetivo es influir en la voluntad política de las autoridades para que integren la temática de discapacidad en los Planes, Programas, Proyectos y Políticas municipales.

En seguimiento a este mandato, CONADI colabora activamente en la Comisión Departamental de Discapacidad (CODEDIS) y con la Comisión Municipal de Discapacidad (COMUDIS); y a partir de la publicación del Acuerdo Gubernativo 137-23024, el pasado 2 de septiembre en el Diario Oficial, el CONADI podrá participar con voz y voto en los Consejos Departamentales de Desarrollo Urbano (CODEDES).

Estos esfuerzos buscan fomentar la participación ciudadana y crear espacios específicos para la instalación de Oficinas Municipales de Discapacidad en los municipios del país.

Hasta la fecha, se han establecido 131 Oficinas Municipales de Discapacidad (OMD) y 2 Direcciones Municipales de Discapacidad (DMD), que sirven como enlace directo entre las personas con discapacidad y sus familias en cada municipio.

Las aperturas más recientes incluyen las oficinas de Santa Catarina Mita, Jutiapa; Melchor de Mencos, Petén; Samayac, Suchitepéquez, San Rafael las Flores, Santa Rosa; Olopa y Quezaltepeque en Chiquimula; así como en Jocotenango y Pastores en Sacatepéquez.

Colaborador DCA
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