Nuria García Fernández
Médico especialista del Servicio de Nefrología
El sistema sanitario actual tiene el reto de realizar un cribado en todo paciente de riesgo renal antes de que se manifieste. ¿Qué riesgos conlleva la enfermedad renal crónica? Si bien la enfermedad renal crónica significa que los riñones enferman, el hecho de no eliminar bien las sustancias de desecho o perder albúmina en orina, además de aumentar el riesgo de llegar a someterse a diálisis, dispara el riesgo de padecer otras enfermedades.
En especial, las del corazón y los vasos sanguíneos, facilitando complicaciones como infarto, insuficiencia del corazón, ictus o arritmias.
De hecho, la Organización Mundial de la Salud reconoce la ERC como la octava causa de muerte en el mundo. En 2040 podría convertirse en la quinta y, a finales de siglo, estar más cerca del primer puesto, por delante del cáncer. Por otro lado, ese aumento de riesgo de otras enfermedades lleva asociada una reconocida discapacidad para la vida diaria, tanto profesional como familiar, respecto al que no la tiene.
Estilo de vida saludable para cuidar los riñones. Para mantener la salud de nuestros riñones es fundamental adoptar un estilo de vida saludable.
Esto incluye mantener un peso adecuado para evitar sobrepeso u obesidad, así como comprometernos con la actividad física regular, con un mínimo de 30 minutos al día o 210 minutos a la semana.
Si somos diabéticos o hipertensos, es fundamental controlar regularmente nuestra glucosa.
La dieta desempeña un papel crucial, priorizando la alimentación mediterránea baja en sal y evitando el consumo de alimentos procesados, altos en azúcares y grasas.
También, es esencial mantener una ingesta adecuada de líquidos, adaptada al clima y al nivel de actividad física, con un mínimo recomendado de 1.5 litros de agua diarios.
Además, es importante abstenerse de fumar y evitar la automedicación. Concretamente, los antiinflamatorios como el ibuprofeno son de especial riesgo para el riñón de determinadas personas. Siempre se recomienda consultar con un médico antes de tomar cualquier medicamento y evitar su consumo repetido.
Si somos diabéticos o hipertensos, es fundamental controlar regularmente nuestra glucosa, así como la presión arterial. También, es importante realizar chequeos de riñones si presentamos alguno de los factores de riesgo mencionados anteriormente. Tratamientos disponibles.
Quienes ya padecen enfermedad renal crónica deben seguir sus controles médicos regulares. Además, es importante prestar especial atención a los consejos mencionados anteriormente. Por ejemplo, seguir una dieta baja en sal, con un máximo de 2 gramos por día (equivalente a media cucharadita pequeña rasa), evitar el sobrepeso y seguir las indicaciones del médico en cuanto a la ingesta de líquidos y alimentos.
Es crucial también tomar la medicación que nos haya sido recetada.
En los últimos años, se han desarrollado medicamentos revolucionarios para el tratamiento de la enfermedad renal crónica que pueden retrasar su progresión. Incluso, en muchos casos, conseguirán evitar que se llegue a fases avanzadas que requieran diálisis.










