El telón vuelve a alzarse y, con él, el mundo se torna escenario. Cada 27 de marzo, desde 1962, el Día Mundial del Teatro invita a recordar que las tablas trascienden lo físico, un territorio donde habitan los sueños, donde la resistencia cobra voz y donde el encuentro humano se vuelve arte. Así lo expresan quienes lo viven desde dentro, sus protagonistas.
El Instituto Internacional del Teatro (ITI) instauró desde hace más de seis décadas la tradición de invitar cada año a una personalidad destacada de las artes escénicas a fin de redactar el mensaje para su día. El primero de la historia fue escrito por el poeta, dramaturgo y cineasta francés Jean Cocteau. Este año, la voz que resonó en el manifiesto oficial fue la del actor Willem Dafoe, quien instó a mirar más allá de las pantallas y rescatar el contacto humano frente al aislamiento digital. “Soy conocido principalmente como actor de cine, pero mis raíces están profundamente arraigadas en el teatro”, remarcó.
Dos protagonistas
Emy Coyoy
Directora y fundadora de la Academia Artística Midas
Para quienes hacemos teatro, la verdadera celebración es seguir haciéndolo. El mayor respeto a nuestro oficio es buscar el arte por el arte, esa belleza que crea armonía con el público. Celebrar significa no mercantilizar el arte, sino ofrecerlo con amor y rigor para que el espectador lo
reconozca.
Si algún día faltara el teatro, entonces sí habría motivo de preocupación, porque es lo que nos mantiene como sociedad civilizada. El público no es responsable de no asistir a las salas; la responsabilidad es nuestra, de entregar un trabajo digno y nunca mediocre.
Samantha de la Garza
Actriz, maestra y directora teatral de Escenarte
Para nosotros, este día es un recordatorio de resiliencia: un arte que en Guatemala ha sabido levantarse una y otra vez con pasión y convicción. Incluso en contextos difíciles, el teatro sigue siendo espacio de encuentro, identidad, esperanza y transformación.
Hoy celebramos lo construido, también reconocemos la necesidad de más apoyo, formación, inversión y público que valore este arte. El teatro no solo cuenta historias: crea comunidad y
transforma vidas.











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