En el actual Parque Centenario, en pleno corazón de la Nueva Guatemala de la Asunción, se alzó uno de los edificios más emblemáticos de la historia del istmo centroamericano: el Real Palacio. Este fue el escenario de la firma del Acta de Independencia el 15 de septiembre de 1821. Aunque ya no quedan restos materiales de su estructura, su recuerdo perdura como emblema de las transformaciones políticas y del proceso de construcción de la identidad nacional.
La edificación se inició en 1776, tras la fundación de la nueva capital motivada por los terremotos que destruyeron Santiago de los Caballeros. En principio se pensó levantarlo al sur de la Plaza Vieja, pero la influencia de la familia Aycinena modificó el trazado urbano, de acuerdo David Chandler y su investigación sobre esta familia. Con la aprobación del capitán general Martín Mayorga, la ubicación del inmueble fue, finalmente, en el extremo poniente de la plaza central.

Alexander López, creador de contenido y guía turístico del Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat), indicó que el ingeniero Luis Díez de Navarro supervisó la obra, en la que también cooperaron Marcos Ibáñez y fue terminado por Antonio Bernasconi y Bernardo Ramírez hasta 1787, aunque ya era utilizado desde 1779. El historiador Miguel Álvarez apunta que Ibáñez fue enviado por el propio rey Carlos III. Según Anibal Chajón del Centro de Estudios Culturales - Usac, el interior fue decorado por el francés Alberto Niquet.
El complejo abarcaba una manzana completa, entre la 6a. y 8a. calles, y la 4ª y 6ª avenidas. Asimismo, también albergaba la Contaduría y Tesorería Real, la Cárcel, la Sala de Armas, el Palacio Chico y la Casa de Moneda, según lo apuntaron Yvonne Putzeys y compañeros durante el XXVII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala.
En 1796, el espacio de la cárcel se transformó en el primer Gabinete de Ciencias Naturales, antecedente de los museos del reino. El edificio resaltaba por su tamaño y por el salón principal, ubicado en la esquina de la 6ª avenida y 8ª calle, donde se proclamó la Independencia.
Tras la emancipación, pasó a conocerse como Palacio de Gobierno. Durante el siglo XIX fue saqueado en la invasión de Francisco Morazán, vendido, recuperado y restaurado bajo Rafael Carrera. A finales de ese siglo, presidentes como Lisandro Barillas y José María Reina Barrios le realizaron cambios estructurales. López menciona que algunas de las secciones del mismo, así como parte de la decoración se encontraban débiles o poco cuidadas. Por lo tanto, los terremotos de 1917 y 1918 destruyeron lo que quedaba del Real Palacio.
En 1919 se colocó la primera piedra para otro edificio, pero quedó inconcluso. En su lugar se levantó el llamado Palacio del Centenario o Palacio de Cartón, que fue consumido por un incendio pocos años después. Finalmente, el lugar se convirtió en el Parque Centenario, con una pérgola y una placa conmemorativa que señalan el sitio de la firma de la Independencia.
En los últimos años, la Municipalidad de Guatemala impulsó algunas investigaciones arqueológicas en ese espacio con el fin de rescatar vestigios del antiguo palacio y honrar su papel en la historia nacional, lo que resultó en la construcción de la reinterpretación moderna del histórico edificio y que hoy se levanta en la previa ubicación de su fachada, frente a la Biblioteca Nacional.











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