El 15 de septiembre de 1821, en el Real Palacio, los principales representantes civiles, eclesiásticos y militares del Reino de Guatemala se reunieron para decidir el rumbo político de la región. La presión social, el temor a un levantamiento popular y el eco de las independencias en Sudamérica y México obligaron a declarar la separación de España. Se proclamó así la emancipación de las provincias centroamericanas: Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Chiapas. El texto, elaborado por José Cecilio del Valle, fue avalado por el jefe político superior Gabino Gaínza y respaldado por figuras de distintos bandos, desde liberales como Pedro Molina hasta conservadores como Mariano de Aycinena. Aunque la independencia no transformó de inmediato las estructuras coloniales, significó un cambio irreversible en la vida política del istmo.











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