Marco Antonio Sagastume Gemmell
Presidente del Comité de Derechos Humanos de la Federación Interamericana de Abogados (FIA)
El PNUD (ONU) me contrató para que coordinara el Programa de Cultura Democrática y Derechos Humanos para Guatemala en el año 1990.
El programa se realizaría en el Ministerio de Educación y su objetivo era que los pueblos indígenas tuviesen conocimientos sobre derechos humanos y la democracia. Para el inicio contraté a diez personas, guías espirituales mayas, una de cada pueblo, para que se convirtieran en asesores y multiplicadores del programa. Mencionaré únicamente a quienes ya se han ido a lo eterno.
Para ese año ya me habían aceptado como asesor de la Gran Confederación de Principales Mayas de Guatemala, y el tata Apolinario Chile Pixtún, como titular principal, me facilitó esas contrataciones.
En la primera reunión les indiqué lo que nos solicitaba el programa y que se realizaría en el Palacio Nacional, en el Ministerio de Educación. El primero en tomar la palabra fue el tata Fermín Gómez, quien era el presidente del Parlamento Indígena de América: ¿Usted dice que van a sacar libros y afiches de derechos humanos y democracia con el sello del Ministerio de Educación? Sí, tata, le respondí.
Pero, mi hermano Maco, dijo: “Si colocamos esos afiches y libros sobre derechos humanos con el sello de ese ministerio, los comisionados militares van a pensar que eso es de la guerrilla y del comunismo; eso es hacer un camino para que nos maten a los que estamos acá. Usted no vive en el área rural, y como es kashlán no lo tocarán, además de ser asesor de la ONU y eso será su salvación, pero a nosotros no.
El único que denunció las masacres en el área rural fue Carpio Nicolle en sus editoriales de El Gráfico, por eso lo mataron, además de quitar al candidato ganador.
El único que denunció las masacres en el área rural fue Carpio Nicolle en sus editoriales de El Gráfico, por eso lo mataron, además de quitar al candidato ganador en las siguientes elecciones.
Hubo un silencio largo, como pensando soluciones. Entonces habló el tata Polo: “¿Y si lo realizamos en el Ministerio de Gobernación?” “Pero ese ministerio está controlado por el Ejército”, le respondí. “Todos están controlados por el Ejército, hay comisiones paralelas en todos los organismos del Estado”, agregó el tata Francisco Ortiz, del área mam.
“Sabemos que usted es amigo del ministro de Gobernación porque trabajaron juntos en la PDH”, dijo el tata Fermín, y agregó: “Háblele ahorita; eso podría salvar nuestras vidas, recuérdese que estamos en guerra”.
Llamé al ministro de Gobernación, Fernando Hurtado Prem, y le conté todo. “Eso necesitamos acá, vos Maco, les daré dos salas y todo mi apoyo para esa educación necesaria”.
Regresé con el grupo de asesores indígenas y les di la buena noticia: realizaríamos el programa y sus publicaciones con el sello del Ministerio de Gobernación, y hasta los comisionados militares pensarían a favor, también para entregar libros sobre el tema.
Ya instalados, empezamos a pensar sobre las publicaciones, y el primer libro fue Derechos humanos proceso histórico, luego Carta Internacional de Derechos Humanos, Los derechos de los pueblos, Medios de comunicación social y derechos humanos; La protección de los derechos humanos en América, todos de mi autoría, pero me insistían en el Popol Vuh para la niñez, y Francisco Sandoval nos dio su libro el Popol Vuh mediante historias , y empezaron a salir los libros y a distribuirlos por todo el territorio nacional, y el primer afiche fue el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, que se refiere a los derechos de los pueblos indígenas. Hurtado Prem, el ministro, nos apoyó con todo. El PNUD (ONU) muy contento y entusiasta. Empecé a tener relación con los pueblos indígenas con mucho amor y sentí de regreso su hermandad, especialmente por mi nahual o estrella. Me sentí vivo y útil. Hasta que se apareció la muerte.











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