Karin Larissa Herrera Aguilar
Vicepresidenta de la República
El 2026 para los Clubes de Ciencia inicia con más oportunidades para niñas, niños y adolescentes de todo el país, y para mí esto significa seguir abriendo profundo puertas, sembrar confianzas y despertar vocaciones científicas. No hablamos solo de actividades educativas, hablamos de decirles a quienes participan que su trabajo importa y que sus ideas cuentan. De fortalecer el talento humano guatemalteco. Cuando una niña o un niño experimenta, crea y resuelve problemas, descubre que también puede transformar su realidad. Ese es, para mí, el verdadero poder de la ciencia.
En Esquipulas, Uspantán y Palencia entregamos los Kits Despertar, donados por la Embajada de Alemania en Guatemala, junto a SENACYT y la Universidad Galileo. Esta alianza demuestra que cuando el Estado, la academia y la cooperación internacional trabajamos unidos, logramos cambios en las comunidades.
Los Clubes de Ciencias están presentes en 17 departamentos, con grupos pequeños y acompañamiento cercano para que nadie se quede atrás. Lo que se trabaja no son acciones aisladas, sino procesos continuos que despiertan curiosidad, pensamiento crítico y vocaciones científicas desde edades tempranas. Queremos que cada estudiante se sienta capaz de imaginar soluciones para su comunidad. Porque la ciencia también nace en lo cotidiano, en lo que vivimos todos los días.
Este esfuerzo cobra aún más sentido en el marco del 11 de febrero, Día Internacional de la Niña y la Mujer en la Ciencia, una fecha que nos recuerda que el talento no tiene género, pero las oportunidades no siempre han sido iguales. Por eso estamos llevando estas iniciativas especialmente a espacios donde estudian niñas. Muy pronto inauguraremos un nuevo club en la Escuela República de China, reafirmando nuestro compromiso con que más niñas se vean a sí mismas como científicas, investigadoras o ingenieras.
Este año trabajaremos para ampliar la cobertura e institucionalizar los Clubes de Ciencias. Invertir en ciencia es invertir en el desarrollo y transformación de Guatemala y en su futuro. Y ese futuro comienza cuando una niña o un niño se atreve a decir: yo también puedo.











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