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COLUMNAS

Deontología de las relaciones públicas (II)

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Patricia Orantes Alarcón
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En los comienzos de la antigua Federación Interamericana de Asociaciones de Relaciones Públicas (Fiarp) (que en 1985 se transformaría en Confiarp), en 1960, su Declaración de Principios asumió claros rasgos deontológico al expresar, entre otras cosas, que para el logro de sus altas finalidades, la Fiarp compromete sus esfuerzos a fin de que las instituciones y personas vinculadas a la profesión cumplan sus obligaciones dentro del marco más amplio de la función social que les corresponde como integrantes activos de la comunidad en la cual opera (Barquero, 2010).

El requerimiento de un alto nivel técnico que se actualiza mediante la permanente asimilación de aportaciones tecnológicas avanzadas.

La aportación deontológica de la Confiarp comienza con una declaración de principios y consagra luego el correspondiente código de ética. En este orden de cosas, está claro que ningún conjunto de conocimientos puede activarse sin referencia a un determinado marco ético predefinido por el objetivo de la profesión.

Igualmente, el ejercicio de esta debe estar sujeto a una cabal conciencia de sus limitaciones, de sus obligaciones y fundamentalmente de los valores inherentes a todos los seres humanos por la sola condición de tales.

Por ello, las relaciones públicas deben basarse en la ética de los profesionales que la ejercen.

El paradigma general sistémico parte de una totalidad donde los elementos cumplen roles que permiten que estos se relacionen entre sí de manera entrópica y con otros subsistemas.

Sin embargo, el análisis de los fenómenos de la comunicación pública no ha logrado un avance considerable en lo que respecta a la construcción de un paradigma que signifique una caracterización explícita y precisa y, mucho menos, completa en el campo específico de las relaciones públicas.

Lo anterior tiene su explicación en lo disperso de la temática a tratar que oriente con la precisión (Xifra, 2003) debida para definir un objeto de estudio conformado por marcos de análisis singulares que den cuenta de que las relaciones públicas tienen una práctica muy desarrollada con base en respuestas demandantes de la empírica directa, orientada a crear análisis y estrategias para resolver problemas concretos de acuerdo a ciertas metas u objetivos, fundamentalmente coyunturales, que se afana en hacer prevalecer una idea o hacer prevalecer unos objetivos que responden a determinados intereses de quien realiza la estrategia o de quien la financia.

Puede afirmarse que las relaciones públicas tienen dificultades para constituirse en un corpus paradigmático, porque al contrario de las disciplinas fundantes, que buscan la verdad para comprobarla y exponerla a la crítica, mediante la utilización del método científico, estas, en la práctica como disciplina, más bien buscan un interés, económico, comercial, político o de cualquier tipo, el cual presenta como verdad, para difundirla en función de los intereses de quienes diseñan la estrategia de las relaciones públicas con fines específicos y muy particulares.

No obstante, es necesario reflexionar sobre el quehacer teórico/práctico de las relaciones públicas, a fin de intentar contribuir en la discusión paradigmática, lo que logrará conformar una disciplina científica formal y con alcances explicativos que permita desarrollar teorías científicas de los fenómenos que ocupa.

En toda investigación teórica o empírica para “el análisis de la realidad, la Teoría General de Sistemas parte de la premisa de que la realidad social presenta las características de un sistema, para interpretar y explicar los fenómenos sociales, ello a través del vínculo de interdependencia que los relaciona, y que los constituye en su totalidad” (Xifra, 2003). Desde ese enfoque, está claro que las relaciones públicas, por su función relacional, pueden ser consideradas como un mecanismo sistémico.

Colaborador DCA
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COLUMNAS

El Pop (ol) Wujy el ahora

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Juan Everardo Chuc Xum
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Los ancestros k’iche’s Nim Ch’okoj (Grandes Maestros de la Palabra), como lo dice el Dr. Enrique Sam recopilaron la historia del pueblo ya con letra castellana entre 1550/1560; en esta recopilación, fray Francisco Ximénez encontró la primera versión del Pop (ol) Wuj de la cual hizo su copia en el año de 1702 y que es la que se conoce hasta la actualidad y de ello se han derivado varias versiones.

Los mitos que presenta el documento son historias que tratan de explicar de cómo y por qué ocurren las cosas y que en el mundo actual son prácticos y necesarios.

Este patrimonio ancestral contiene mitología e historia del pueblo maya k’iche’, hasta la llegada de los invasores y la copia del fray se encuentra en la biblioteca de la Newberry de Chicago. El Pop (ol) Wuj refleja también el ser profundo y colectivo de los Pueblos Originarios de América, los mitos que presenta el documento son historias que tratan de explicar cómo y por qué ocurren las cosas y que en el mundo actual son prácticos y necesarios para rectificar los caminos sociopolíticos, por ejemplo: el relato de la derrota de los de Xib’alb’a después de que revivieran los gemelos Junajpu e Xb’alamke, que se encargaron de acabar con las maldades que ejercían los de Xib’alb’a hacia la gente. Ahora mismo en el mundo se viven grandes tenciones sociales, de las cuales Guatemala no se escapa por la lucha del poder político y económico, pero el tiempo es cíclico en la cosmovisión maya y nuevamente los herederos del Pop (ol) Wuj ponen en relieve su concurso para salvar la transición democrática con la esperanza de rectificar el camino de la tiranía, la corrupción, la exclusión y el racismo que vive el país.

Este acontecimiento histórico señalado y otros aportes tangibles en lo político, en lo económico y en lo cultural, entre otros de los ascendientes de los mayas, significa que están vivos y activos en la construcción de la nueva nación pluricultural en donde las relaciones sociales entre los pueblos: maya, xinka, mestizo y garífuna son armónicas y en respeto; pero de acuerdo con el Dr.

Daniel Matul: “No se pueden transformar estructuras sociales sin una profunda transformación de la estructura de la conciencia… es necesario tener en cuenta la emergencia de nuevas sensibilidades para apreciar la diversidad y la riqueza de las culturas que convivimos en Guatemala”. 30 de mayo de 1972, el Pop (ol) Wuj fue declarado Libro Nacional de Guatemala.

Colaborador DCA
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COLUMNAS

Universidad y mundo rural (I)

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Juan José Pons
Catedrático de Geografía

En el Día del Mundo Rural, que se celebra el 15 de mayo, honramos al santo patrón de los agricultores
(San Isidro) y aprovechamos también para reflexionar sobre los desafíos a los que se enfrentan las zonas rurales y cómo podemos ayudar en ellos desde las universidades.

En un contexto territorial cada vez más urbanizado, las comunidades rurales se encuentran a menudo marginadas, enfrentando problemas que van desde la despoblación y el envejecimiento de sus habitantes, hasta la escasez de servicios básicos –públicos y privados– de todo tipo.

Cuál es el papel que deben jugar las universidades en la búsqueda de soluciones para los desafíos del mundo rural.

Las actividades del sector primario, tradicionales de estos espacios, no escapan tampoco a las dificultades. Y muestra de ello han sido las recientes movilizaciones protagonizadas por agricultores, que han traído sus tractores (y su reivindicación) hasta el corazón mismo de las ciudades.

El progresivo abandono de las explotaciones agrarias y ganaderas está causado, preferentemente, por la falta de relevo generacional y por las escasas expectativas de rentabilidad económica del sector, asfixiado como está por la escalada de los costes de producción, la dificultad de competir en precio con las producciones de otros países y la creciente regulación sanitaria y ambiental.

Las movilizaciones de agricultores, al igual que las plataformas y partidos que buscan capitalizar la representación política del conjunto de territorios que conocemos como España Vaciada (nombre a todas luces desacertado, aunque esa es otra cuestión…), son solo una manifestación palpable de la angustia y la frustración de las gentes que viven en el mundo rural y un símbolo de la lucha por su propia supervivencia.

En este difícil contexto, cabe preguntarse, como hacíamos al principio, cuál es el papel que deben jugar las universidades en la búsqueda de soluciones para los desafíos del mundo rural.

Continuará…

Colaborador DCA
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COLUMNAS

Transformación educativa

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Dr. Jorge Antonio Ortega Gaytán
[email protected]

La educación está pasando por un momento crítico significativo debido a la incertidumbre que produce el cambio, que es la única constante del hoy y que no permite visualizar el porvenir con las grandes incógnitas y sus retos. Es ineludible repensar en un modelo educativo que permita sortear los obstáculos del futuro ¿Qué se necesita aprender? ¿Qué habilidades son necesarias?

El modelo actual está en desbalance total con la realidad que se aproxima, la prospectiva y las tendencias sugieren un cambio radical para el ciudadano del tercer milenio, con expectativas nunca imaginadas, con requerimientos exponenciales a la mente humana, una evolución sin precedentes que se convierten en retos inigualables y para lo cual no hay preparación integral en el horizonte educativo.

”Nuestra habilidad de aprender lo que necesitamos para mañana es más importante que lo que sabemos hoy“ (George Siemens).

El cambio de modelo de la enseñanza es posible si se toma la decisión de frente al futuro, donde se requiere de una nueva arquitectura del proceso del aprendizaje-enseñanza y de un compromiso de las instituciones educativas para la innovación y desarrollar nuevos modelos de pensamiento, para que se pueda cumplir a cabalidad la megatendencia educativa de ser universal, vitalicia y permanente.

George Siemens afirma que: “Nuestra habilidad de aprender lo que necesitamos para mañana es más importante que lo que sabemos hoy”. Nuestra mirada debe sobrepasar las expectativas del hoy, se debe tener la capacidad de experimentar nuevas ópticas que permitan visualizar las necesidades del individuo en el tercer milenio.

El rol del maestro mentor es imprescindible para lograr los nuevos diseños de pensar, actuar y sentir. En fin, hay mucho por hacer… La expansión y entrega del conocimiento, los mecanismos de comunicación, la colaboración para generar conocimiento y el metaaprendizaje se constituyen en un marco referencial para la construcción de ese modelo educativo de la posmodernidad que es necesario diseñar
y aplicar.

En una época tan cambiante donde el destino de la humanidad es incierto, se hace necesario evaluar todo el quehacer del humano, proyectado hacia el futuro sin vacilación alguna.

Los retos y desafíos son múltiples y requieren de una respuesta integral que pueda resolver la problemática actual en forma segura, fácil, cómoda y económica. La velocidad de respuesta de los que toman las decisiones políticas y financieras son de suma importancia debido que la velocidad de los cambios es exponencial.

El esfuerzo debe ser en conjunto para encontrar una respuesta acorde a las circunstancias de la posmodernidad donde lo único claro es el cambio en todo sentido, donde cada día es más rápido y mayor cantidad de eventos. Lo anterior establece una lógica de interconexión entre autoridades, empresarios, maestros, padres de familia y alumnos en la búsqueda de una ruta que pueda encaminar el destino a una educación que enfrente los desafíos y los retos del tercer milenio.

Los esfuerzos van en diferentes derroteros en base a la madurez de sus socidades e instituciones. ¿Qué necesitan las nuevas generaciones en el concepto de una educación universal? ¿Cómo enfrentar los cambios de mentalidad y acceso a la información?

Una pregunta abierta que da espacio para mucho, pero que requiere de una respuesta integral, concreta y que visualice el porvenir que van a vivir los hijos de nuestros hijos. No hay duda al respecto, la realidad de hoy no aplica para mañana, la transferencia de información es cada día más abrumadora, por lo tanto, se asume que las generaciones próximas no tendrán excusas, ni espacio para la ignorancia, por lo anterior se hace necesario establecer un nuevo andamiaje para los vectores de la educación necesarios para la pervivencia de la humanidad.

Pero es aquí, donde hay que tomar conciencia de las exigencias necesarias de velocidad de cambio en la actitud de las autoridades, los maestros y sobre todo de los alumnos que el cambio de escenarios se está dando y muy rápido para nuestra mentalidad, es por lo que se necesitan individuos que puedan transitar en el nuevo mundo ambiguo, como el que estamos viviendo en este momento de universos paralelos.

Colaborador DCA
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