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COLUMNAS

Debemos estar informados

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Leonel Guerra Saravia

eleonfeliz @hotmail.com

Algunas veces no les prestamos atención a los acontecimientos de otros países. La decisión del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, de hacer una parada en Arabia Saudí como parte de su viaje a Oriente Medio ha causado revuelo en su país. Biden se ha visto obligado a justificar su decisión en el periódicoWashington Post.

Es consciente de que mucha gente no está de acuerdo con esta visita, escribió el presidente. Sin embargo, tratará de reforzar la “asociación estratégica” con Riad, manteniéndose fiel a los “valores fundamentales de Estados Unidos”. Biden afirmó que adoptará una postura clara en defensa de los derechos humanos, “incluso en este viaje”. Biden está intentando persuadir a Arabia Saudí para lograr un mayor acercamiento del país a Israel. 

Aunque se considera poco probable que a corto plazo firme los llamados “Acuerdos de Abraham”, que buscan una normalización completa entre los estados de la región e Israel, sí es “bastante concebible” que haya una cooperación “entre bastidores”, dice Eckart Woertz, director del Instituto GIGA de Estudios sobre Oriente Medio en Hamburgo.

La guerra se está convirtiendo en un reto económico cada vez más grande.

La visita tiene lugar en el marco de una situación política mundial fundamentalmente cambiada, provocada por el ataque ruso a Ucrania. La guerra se está convirtiendo en un reto económico cada vez más grande también para Estados Unidos. La preocupación por la escasez de petróleo ruso, como consecuencia de las sanciones, ha provocado una subida masiva del precio del petróleo, produciendo enormes ingresos para Rusia.

Durante su visita, Biden deberá tener en cuenta el nuevo equilibrio de poder en el conjunto de la región. Desde que Estados Unidos se retiró en gran medida de Irak y redujo su participación en Siria, su peso político-militar en Oriente Medio ha ido en declive. Rusia, sin embargo, lleva tiempo intentando llenar el vacío que Estados Unidos ha dejado en la región, con un éxito cada vez mayor. Esto es particularmente evidente en Siria, donde, junto con Irán, Rusia ha registrado grandes logros en la lucha contra la oposición al régimen de Assad. Además, la Federación apoya a Arabia Saudí en el desarrollo de su propio programa nuclear. Parte de lo antes mencionado tiene que ver con el alto costo de los guatemaltecos.

Colaborador DCA
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COLUMNAS

Repensar la movilidad cotidiana (I)

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Juan José Pons
Investigador del Instituto de Biodiversidad y Medioambiente y profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra.

Al finalizar el verano comienza un nuevo curso académico y con él la movilidad en las ciudades alcanza su apogeo. La causa de esto son los denominados desplazamientos obligatorios, entendiendo por tales los de frecuencia diaria realizados por motivos laborales y de estudios, que son una parte fundamental del conjunto de la movilidad urbana y que durante los meses veraniegos se ven (obviamente) atenuados por las vacaciones.

Este tipo de viajes constituye, según las encuestas más recientes elaboradas en varias ciudades españolas, entre 40 y 50 por ciento del total de los desplazamientos urbanos. Por sus características, la movilidad ocupacional se resuelve en gran medida mediante la utilización del automóvil (en particular los movimientos laborales) y, además, con niveles muy bajos de ocupación en cada vehículo.

Como consecuencia de ello, la vuelta al trabajo y el comienzo de la actividad en los centros escolares suponen un incremento evidente del tráfico en las ciudades. Y con él llegan también el aumento de la contaminación atmosférica, el ruido, la congestión, los accidentes laborales ligados a desplazamientos (más de 75 mil al año en España) y otros muchos efectos indeseados causados por la movilidad urbana actual basada en el uso masivo del carro.

Se trata de un tema absolutamente central en el ámbito de la sostenibilidad
global.

Estas afecciones del intenso tráfico rodado de las ciudades suponen un riesgo para la salud de las personas, pero también para la propia salud del planeta, muy influenciada por lo que ocurre en los entornos urbanos.

No en vano, en las ciudades vive más de la mitad de la población del planeta y (según la Agencia Internacional de la Energía) en ellas se consumen hasta tres cuartas partes de la energía utilizada por el ser humano y se produce un 70 por ciento de las emisiones de CO2 lanzadas a la atmósfera.

A este respecto, viene bien recordar las palabras del que fue secretario general de la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro, Maurice F. Strong: “La batalla de la sostenibilidad se ganará o perderá en las ciudades”, lo cual parece cada vez más evidente, dado el creciente ritmo de concentración de población y actividades económicas en las áreas urbanas de todo el planeta.

A esa conocida frase añadió una coletilla que nos permite centrar la atención en el asunto del que trata este artículo: “La gestión de la movilidad urbana es lo que determinará quién ganará esa batalla”. Por tanto, la movilidad urbana no es solo un aspecto más del medioambiente de las ciudades, con alcance puramente local.

Al contrario, se trata de un tema absolutamente central en el ámbito de la sostenibilidad global, como lo demuestra el hecho de que el transporte es (con mucha diferencia) el sector de mayor consumo energético a escala nacional (44.9 por ciento y también urbana, muy por encima de la industria, el consumo doméstico, etc. Teniendo en cuenta que la movilidad sigue estando todavía ligada de forma abrumadora al uso de los derivados del petróleo, las consecuencias en lo que a contaminación atmosférica se refiere son evidentes.

Continuará…

Universidad de Navarra
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COLUMNAS

Educación inclusiva y equitativa,
de calidad

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Antonio Palma,
Voluntario asociado en comunicación, ONU Guatemala
[email protected]

¿Cuál es el primer paso para transitar a una educación inclusiva de calidad? En el marco de la Cumbre Transformando la Educación, que se celebró en la sede de las Naciones Unidas, he meditado sobre el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 4, que habla sobre la educación inclusiva y equitativa de calidad.

Dicho ODS explica la necesidad de asegurar el acceso igualitario al sistema educativo a personas con discapacidad, pueblos indígenas y niños en situaciones de vulnerabilidad; también manifiesta la necesidad de construir o adecuar los centros educativos para que sean accesibles y seguros para los grupos ya mencionados.

Como podemos ver, la educación inclusiva debe ser el objetivo para lograr el pleno cumplimiento del ODS 4, esto se refuerza con marcos de derechos humanos como La Convención de 1960 de la Unesco contra las Discriminaciones en la Esfera de la Enseñanza, la Convención sobre Derechos de las Personas con Discapacidad (CPD) y otras normas que señalan la importancia de no excluir ni limitar en el acceso a la educación a niñas, niños o jóvenes por su condición de discapacidad o cualquier otro motivo.

La educación inclusiva debe ser el objetivo para lograr el pleno cumplimiento del ODS 4.

Pero: ¿Cuál es el primer paso para transitar a una educación inclusiva de calidad? Uno de los primeros pasos es comprender la diferencia entre cuatro palabras clave: exclusión, segregación, integración e inclusión. De forma breve podemos decir que la exclusión es impedir o negar el acceso a espacios educativos a niñas, niños o jóvenes, mientras que la segregación ocurre cuando la educación se imparte en entornos separados, especiales para determinadas condiciones de discapacidad; es decir que personas ciegas estudien en una escuela y personas sordas en otra, apartados de estudiantes sin discapacidad.

Por otro lado, la integración se da cuando las y los estudiantes con discapacidad estudian en un centro educativo convencidos de adaptarse a los requisitos normalizados; en cambio la inclusión, según la Observación general número 4 de la CDPD, implica un proceso de reforma sistémica que conlleva cambios y modificaciones en el contenido, los métodos de enseñanza, los enfoques, las estructuras y las estrategias de la educación para superar los obstáculos con la visión de que todos los alumnos de los grupos de edad pertinentes tengan una experiencia de aprendizaje equitativa y participativa y el entorno que mejor corresponda a sus necesidades y preferencias.

Dicho en otras palabras, la educación inclusiva es aquella que permite a todas las niñas, niños y jóvenes estudiar en un mismo lugar, sin importar su género, discapacidad o pertenencia cultural, sintiéndose seguros e incluidos en todas las actividades educativas y, sobre todo, aprendiendo los contenidos académicos.

Otro de los pasos importantes que se deben dar es tener materiales accesibles y funcionales a todos los grupos; es decir, tener documentos en distintos idiomas, en braille, en lengua de señas y en formatos de lectura fácil que contribuyan a personas con discapacidad intelectual o baja visión.

Otro aspecto importante es que los centros educativos tengan accesibilidad en su estructura; es decir, que tengan rampas, guías en el piso y señalizaciones funcionales para todas y todos, que permitan desplazarse con seguridad y aprender con comodidad en las escuelas.

Es de suma importancia transitar de la educación especial a la inclusiva, aspecto que se puede lograr trabajando de la mano con los órganos encargados de emitir leyes, para transformar el sistema educativo y cumplir con el ODS 4.

Regresando a la Cumbre Transformando la Educación, es de suma importancia que para lograr cambios significativos podamos transitar a una educación que incluya a todas y todos sin distinción y que permita que las personas puedan acceder a los espacios y contenidos académicos sin barreras que limiten su participación. Para ello, es importante que los jóvenes, la sociedad civil, docentes, gobierno y otros trabajemos de la mano para no dejar a nadie atrás.

Colaborador DCA
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COLUMNAS

Charla Desafíos del psicólogo en la salud pública

Sala de prensa

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“El desafío en salud mental es muy grande en nuestro país (Chile) y debe estar en todas las políticas públicas. Es relevante, no solamente que las políticas públicas en salud mental estén en el área psicológica o en el Ministerio de Salud, sino que tienen que estar en todos aquellos lugares en los que participa la comunidad”, manifestó la Dra. Paula Daza, directora del Centro de Políticas Públicas e Innovación en Salud UDD, en la clase magistral denominada Desafíos del psicólogo en la salud pública, organizada por la Facultad de Psicología UDD, sede Concepción.

En la oportunidad, los asistentes pudieron conocer la importancia de la salud mental y del trabajo interdisciplinario para abordar el acompañamiento a los pacientes.

Los asistentes pudieron conocer la importancia de la salud mental.

A criterio de Teresita Serrano, decana de la Facultad de Psicología, actualmente “estamos enfrentados a un contexto bastante complejo. Los desafíos pospandemia nos han dejado abierta una necesidad de mirar de una manera mucho más global, complementaria e interdisciplinaria, muy vinculada también al contexto global y de política pública, nuestro rol como psicología”.

En tanto, Daniela Bruna, directora de la carrera de Psicología UDD en Concepción, destacó que esta actividad significó un momento de encuentro, ya que es la primera que se organiza totalmente presencial y que “las preguntas que realizaron los estudiantes fueron muy profundas e interesantes. Nos hicieron reflexionar sobre el rol del psicólogo en la salud pública”.

Universidad del Desarrollo
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Gobierno de Guatemala

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