Cada 31 de diciembre, los periódicos han sido testigos de la doble naturaleza del tiempo: el recuento de lo perdido y la esperanza de lo que principia.
En 1931, las páginas del Diario de Centro América de Guatemala se llenaban de duelo al recordar a figuras como el licenciado José Ernesto Zelaya, ejemplo de energía y laboriosidad, y al doctor Rafael Mauricio, médico cuya entrega al Hospital General y al Asilo de Leprosos lo convirtió en símbolo de virtud y servicio; ambos profesionales guatemaltecos.
Ese mismo año, desde Nápoles, Italia, llegaban noticias de excavaciones en el Parque Arqueológico Herculano, como si la tierra misma quisiera devolver fragmentos de historia a la humanidad.
Catorce años más tarde, en 1945, el tono era distinto: el eco de la Segunda Guerra Mundial aún resonaba en los editoriales que clamaban por un mundo sin más sangre ni dolor. Guatemala aguardaba la voz de su presidente, Juan José Arévalo, quien desde su lecho de convalecencia se dirigía al pueblo a medianoche, al recordar que incluso en la fragilidad se puede ejercer liderazgo.

Reflejos compartidos
Así, entre nombres que se despiden y voces que se levantan, el diario oficial de fin de año, de diferentes décadas de principios del siglo XX, fueron reflejos del recuerdo compartido: un mosaico de ausencias, hallazgos y esperanzas que delinearon el curso de la historia”.
El último día de 1931, el periódico abrió una de sus páginas con un encabezado que resonaba en duelo: Los principales muertos del año.
Diciembre 28: “Luego de algunas semanas de intenso sufrimiento, muere en la ciudad capital el licenciado José Ernesto Zelaya, ciudadano que durante su vida fue ejemplo de constante energía y laboriosidad. El licenciado Zelaya actuó en distintas ocasiones en las luchas periodísticas y destacó entre los abogados de la pasada generación”.
Junio 26: “Este día rinde su tributo a la tierra el doctor Rafael Mauricio, uno de los médicos más distinguidos que ha tenido la patria de virtudes y salientes prendas morales que le hacen inmortal en la memoria del pueblo guatemalteco. Durante muchos años, el doctor Mauricio fue director del Asilo de Leprosos. Su cooperación en el desarrollo del Hospital General de esta ciudad es bien conocida…”.
Y en la sección de Noticias por correo, se citó: “Nápoles, diciembre: las ruinas de Herculano han sido ya descubiertas hasta la sección Este de la ciudad, de acuerdo con el plan metódico de excavaciones planeado y ejecutado con la dirección del profesor Amadeo Maiuri…”.
Guerra brutal
En su edición del lunes 31 de diciembre de 1945, el editorial hacía hincapié en la brutalidad de la Segunda Guerra Mundial, terminada apenas unos meses antes, en septiembre”. “Los grandes estadistas de la actualidad ya no querrán más desgracias, más sangre, más dolor, que en definitiva hieren hondamente a sus propios pueblos…”.
También en ese año se anunciaba, en una nota corta: el doctor Arévalo hablará al pueblo hoy a las 24 horas. “El presidente de la República, doctor Juan José Arévalo, se dirigirá al pueblo desde su lecho de convaleciente, hoy a las 12 de la noche, por medio de los micrófonos de la Voz de Guatemala”.
En la Hemeroteca del DCA se encuentran múltiples fechas que permiten consultar los sucesos que marcaron aquellos días, muchos de los cuales aún permanecen sin resolverse, recordándonos que la humanidad ha cambiado muy poco.












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