Bernardo Lara
Doctor en Economía de la Educación
Director Magíster en Economía y Políticas Públicas
El pasado 8 de enero se dieron a conocer los resultados de la Prueba de Acceso a la Educación Superior (PAES), en Chile, marcando un momento crucial para miles de jóvenes que buscan entrar a la universidad. Así inicia un camino que, para muchos, representa la esperanza de acceder a mejores sueldos y oportunidades.
Al respecto, algunos responderían que sus altas expectativas son irreales. La razón: que habría una sobreoferta de profesionales y técnicos.
Y es que, para cumplir sus objetivos, los más de 250 mil jóvenes que rindieron la PAES se matriculan en la Educación Superior (ES), cuya matrícula (considerando universitarios y técnicos) se ha multiplicado por 5.5 desde 1990 y ya supera los 1.35 millones de estudiantes.
Los nuevos desafíos del sistema de educación terciaria son exigentes si queremos que mejoren en calidad y capacidad de generar bienes públicos.
Hay dos enfoques teóricos que se suelen usar para este tipo de análisis. El más común es un modelo de demanda laboral estática, donde un aumento de oferta –de la cantidad de jóvenes que entran al mercado laboral con un título de ES- precariza las condiciones laborales. Un segundo modelo asume que podría haber acción también por el lado de la demanda, donde, por ejemplo, los avances tecnológicos pueden aumentar la cantidad de empleados con título universitario que se requieren.
Esta posibilidad plantea que el impacto final en los salarios y la empleabilidad de los titulados de la ES depende de si crece más su oferta o su demanda.
Es importante tener en cuenta la magnitud del cambio. Mientras que en 1990 solo el 13 por ciento de las personas de 25 a 29 años (jóvenes desde ahora) empleadas tenía un título de ES, esta fracción se multiplicó por más de tres (43 por ciento) en 2022. Así y todo, durante ese periodo, la tasa de empleo de los jóvenes con ES subió de 74 por ciento a 83 por cientyo. Un joven que egresa de la ES aumenta su probabilidad de estar empleado en 18 puntos porcentuales y este retorno se ha mantenido en el tiempo.
Pese a lo anterior, este dato por sí solo es insuficiente para describir las ventajas que experimentan quienes salen al mercado laboral con un título profesional. Por ello, pusimos acento también en la evolución de los salarios. Estimamos que un joven promedio que egresa de la ES aumenta su ingreso en 43 por ciento (2022), aunque este retorno ha caído durante la última década.











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