Marco Antonio Sagastume Gemmell
Presidente del Comité de Derechos Humanos de la Federación Interamericana de Abogados (FIA).
La población de Guatemala ya sabe que la APG significa Asociación de Periodistas de Guatemala y se le conoce como la máxima entidad de prensa. Fue fundada el 10 de abril de 1947 y en el acta dice: “Reunidos los periodistas de profesión, con el objeto de agrupar a los elementos de prensa de Guatemala, en una asociación que proponga la defensa de sus intereses gremiales, a la dignificación profesional y al progreso material y espiritual de la prensa”. Su primera directiva: presidente, Clemente Marroquín Rojas; secretario, Manuel Eduardo Rodríguez; tesorero, Ramón Blanco, y como vocales, Alfredo Palmieri, Fernando Molina Nainini y Rigoberto Bran Azmitia. El Día del Periodista es el 30 de noviembre, y por caer en domingo, la APG lo celebró el 4 de diciembre y fue maravilloso, no solo por la sala de sesiones completamente llena, sino por primera vez se otorgaron dos órdenes: La orden David Vela Salvatierra, al periodista Jose Rubén Zamora, quien desde hace tres años está detenido por haber denunciado la corrupción gubernamental, y la orden Irma Flaquern al periódico La Cuerda, por defender los derechos de la mujer y divulgarlos. El Quetzal de Oro al libro más significativo se le otorgó a la doctora Marta Elena Casaús, por su libro EL racismo no ha muerto, y el Accésit al poemario bilingüe Rugidos en la montaña, del escritor Miguel Tum Ajkot. Mención honorífica a la novela Intersecciones, del escritor Werner Solorzano Lemus. La Monja Blanca, que se entrega al artista del año, recayó en la cantautora Sara Curruchich, quien acaba de finalizar una gira artística por Europa y ha colocado el nombre de Guatemala por lo alto en todas sus presentaciones.
La orden David Vela Salvatierra se entregó al periodista Jose Rubén Zamora, pero por encontrarse privado de libertad la recibió el expresidente de la APG Gonzalo Marroquín.
El jurado calificador para el Quetzal de Oro estuvo integrado por la doctora Gladys Tobar, de la Facultad de Humanidades de la USAC, la licenciada Luna Ixmucané Cojtí y el doctor Omar Sandoval, presidente de los médicos escritores, quienes recibieron 29 obras para su análisis y calificación. La orden David Vela Salvatierra se entregó por primera vez al periodista Jose Rubén Zamora, pero por encontrarse privado de libertad desde hace tres años por haber denunciado la corrupción gubernamental, la recibió el expresidente de la APG Gonzalo Marroquín. El presidente de la APG, licenciado Mario Recinos Lima, hizo énfasis en que hay que cuidar nuestra asociación, en un mundo donde la separación y la división avanzan. Por eso, propuso las dos órdenes por género, para premiar a los periodistas que dignifiquen al gremio, mediante la protección del derecho a la libre emisión del pensamiento, y agregó que la unión gremial es la respuesta para la defensa de nuestros derechos. Al mismo tiempo, se ha remozado el panteón de la APG en el Cementerio General y se ha visitado a nuestros colegas que ya han partido a lo eterno. Cuando recibió la orden David Vela Salvatierra, en nombre de Jose Rubén Zamora, Gonzalo Marroquín nos dijo que en 1985, la Asamblea Nacional Constituyente le solicitó a la APG que propusiera el artículo constitucional sobre la libre emisión del pensamiento y literalmente fue aprobado, agregándosele que cada periodista debe tener un seguro de vida por lo peligroso de su profesión. En Guatemala, el peligro de continuar con la impunidad en tantos casos es lo que atenta en contra de la libertad de expresión del pensamiento.











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