Comunícate con nosotros al 1590

OPINIÓN

Antejuicio: defensa o impunidad

Tal derecho aplicado correctamente es una garantía para los funcionarios públicos.

Publicado

-

Tal derecho aplicado correctamente es una garantía para los funcionarios públicos.

La palabra antejuicio se ha convertido en sinónimo de desasosiego para los funcionarios públicos que gozan de dicho privilegio, pues recientemente se ha transformado en una amenaza contra la tranquilidad de muchos de ellos. No hay que olvidar que el antejuicio, además de ser un instrumento de protección en el ejercicio de la función pública y de auxilio para el dignatario o funcionario contra delaciones sin fundamento o motivadas por inclinaciones políticas, también suele distorsionarse hasta el punto de convertirse en óbice para la investigación de la verdad de hechos que riñen con la ley.

El tema ha cobrado relevancia a partir de que varios funcionarios públicos, jueces, magistrados, diputados y alcaldes, han sido despojados de esa prerrogativa, mientras otros enfrentarán la misma suerte. Al tiempo que la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala y el Ministerio Público, han externado en varias ocasiones que la figura del antejuicio debe desaparecer por su historia tan oscura.

Derivado de ello, es uno de los planteamientos en las reformas constitucionales del sector justicia cuyo propósito es erradicar esa extralimitación en la cual se amparan malos funcionarios para entorpecer las pesquisas. Vale apuntar que el derecho de antejuicio se origina en el feudalismo como un beneficio para la defensa de privilegios de sacerdotes, militares y algunos funcionarios de la aristocracia. En la era moderna ha servido exclusivamente para jueces y magistrados y, en las postrimerías del siglo XIX se amplió a funcionarios y dignatarios.

En tal sentido, el antejuicio está relacionado con el orden público, ya que es (hipotéticamente) una garantía para que funcionarios no sean indebidamente sometidos a proceso penal, sin que antes una autoridad competente declare que ha lugar la formación de causa establecida sobre el proceso mismo.

Para nadie es un secreto que se ha abusado de ese beneficio, al mofarse de la justicia e impedir que hagan pesquisas a profundidad para evidenciar las anomalías en las cuales incurren funcionarios investidos de tal prerrogativa.

El procedimiento de los antejuicios tiene diversas etapas, cuando se trata del Presidente y Vicepresidente de la República, ministros de Estado y Fiscal General, los casos son remitidos al Legislativo, mientras que la Corte Suprema de Justicia, resuelve casos contra los congresistas y las salas de Apelaciones son las que actúan contra los alcaldes.

Por ello, el Estado debe promover, fortalecer y sistematizar políticas de coordinación entre instituciones como el Congreso y el Organismo Judicial, para que el antejuicio sea funcional y efectivo. Si bien es cierto, tal derecho aplicado correctamente es una garantía para que los funcionarios públicos ejerzan sus cargos sin presiones ni coacciones, empero, cuando las prácticas son erróneas pueden hacer del antejuicio un mecanismo de impunidad. Ello, hace contemplar su extinción total de nuestro régimen de legalidad.


Fernando Lucero
Seguir leyendo

COLUMNAS

Día del Contador Público y Auditor: inspirando a la juventud

Publicado

-

Lourdes Barrios
[email protected]

En la celebración del Día del Contador Público y Auditor, se hace hincapié en la trayectoria y evolución de esta profesión a lo largo del tiempo. Desde sus inicios, los contadores públicos y auditores han desempeñado un papel fundamental en la gestión financiera, la transparencia y la responsabilidad fiscal, tanto en el sector privado como en el público, y su labor no solo se limita a la elaboración de informes financieros, sino que también abarca la detección y prevención de irregularidades, el diseño de sistemas de control interno y la asesoría para la toma de decisiones estratégicas.

Los contadores públicos y auditores son modelos de integridad y ética, que inspiran a la juventud a promover la transparencia y el buen gobierno.

Uno de los aspectos más destacados de esta conmemoración es la inspiración que los contadores públicos y auditores brindan a la juventud, ya que su compromiso con la integridad, la ética y la excelencia profesional sirve como ejemplo para aquellos que están considerando carreras en el ámbito financiero, contable o administrativo. La dedicación y el rigor con los que desempeñan sus funciones no solo impactan en la eficiencia de las organizaciones, sino que también contribuyen a fortalecer la confianza de la sociedad en las instituciones.

En el contexto actual, marcado por la transformación digital y la globalización de los mercados, los contadores públicos y auditores juegan un papel relevante, por su capacidad para adaptarse a los cambios tecnológicos, interpretar datos complejos y tomar decisiones informadas es fundamental para el éxito y la sostenibilidad de las empresas y entidades gubernamentales.

El Consejo Nacional de la Juventud (Conjuve) reconoce la importancia de esta profesión en la sociedad, y para motivar a la juventud a seguir su ejemplo de integridad, ética y excelencia en el ejercicio de sus responsabilidades profesionales.

Según datos del Instituto Guatemalteco de Contadores Públicos y Auditores, la demanda de profesionales en contabilidad y auditoría ha experimentado un crecimiento constante en los últimos años; especialmente en las finanzas, la industria y el comercio, lo que refleja la importancia estratégica de esta profesión en el desarrollo económico del país y ofrece oportunidades significativas para los jóvenes que desean ingresar a este campo laboral en Guatemala.

Colaborador DCA
Seguir leyendo

COLUMNAS

Dos visiones de la propiedad: Hume y Locke (VII)

Publicado

-

Pablo Paniagua Prieto

Investigador de Faro UDD

Para él, el trabajo personal en la transformación de la naturaleza en recursos es lo que crea un derecho legítimo de propiedad. Hume, por otro lado, argumenta que la propiedad es simplemente una mera convención social y legal, sin un fundamento natural o inherente a una deidad o a la naturaleza intrínseca del hombre. No ve el trabajo como la base de la propiedad como Locke o Marx, sino que más bien como una cuestión pragmática de acuerdo mutuo, evolución de las instituciones y de convención de legalidad.

En otro aspecto relevante, sobre la legitimidad y justificación, Locke justifica el derecho de propiedad como un derecho natural inherente a la humanidad. Considera que la propiedad privada es esencial para la preservación de la libertad y la prosperidad de los individuos y la sociedad. En la antípoda, Hume se basa en la convención y la utilidad pública (externalidades positivas) para justificar la propiedad. Ve la propiedad como un acuerdo social que beneficia a la sociedad en general y resuelve de manera inteligente los conflictos (la propiedad hace la pega), pero no la considera un derecho natural o inalienable en el sentido ético o moral estricto que le da Locke.

En relación con la desigualdad, Locke defiende la propiedad privada como un medio legítimo para que los individuos puedan acumular riqueza a través del trabajo y la mejora de la naturaleza. En su visión, esto puede llevar a desigualdades de propiedad. Aquí Hume es más pragmático y se centra en la utilidad pública. Su enfoque podría ser interpretado como menos preocupado por la desigualdad en sí misma, siempre que la propiedad sea útil para la sociedad en general.

Aquellos que trabajaron la tierra y la mejoraron consideran que tienen un derecho de propiedad legítimo sobre los alimentos y los recursos que produjeron. 

Reflexiones de cierre: tensar al máximo la teoría. A través de un ejercicio teórico, podemos pensar en un escenario imaginario en el que las visiones de John Locke y David Hume sobre el derecho de propiedad se tensan al máximo. Imaginemos una isla desierta en la que un grupo de personas naufraga y se establece. En esta isla, hay recursos naturales, como tierra fértil y árboles frutales. En poco tiempo, algunos individuos comienzan a trabajar arduamente, cultivando la tierra y plantando árboles. A través de su esfuerzo y trabajo, crean una gran cantidad de alimentos y riqueza.

Siguiendo la perspectiva de John Locke, aquellos que trabajaron la tierra y la mejoraron consideran que tienen un derecho de propiedad legítimo sobre los alimentos y los recursos que produjeron con su trabajo. Argumentan que su esfuerzo y labor les otorgan un derecho natural e inalienable sobre estos recursos, y están decididos a proteger su propiedad a toda costa.

Sin embargo, desde la perspectiva de David Hume, otros miembros de la comunidad argumentan que, dado que están en una situación de emergencia en una isla desierta, las reglas de propiedad de la sociedad deben basarse en la utilidad común o en la generación de externalidades positivas para la sociedad. Sostienen que, dadas las circunstancias de la isla, la propiedad debería ser compartida o utilizada de alguna forma para poder garantizar que todos tengan suficiente para sobrevivir. 

Argumentan que la propiedad privada basada en el trabajo individual es una convención social que no es relevante en este contexto extremo de escasez y de posible muerte por inanición. A medida que la tensión aumenta, surgen conflictos violentos entre aquellos que defienden su derecho “natural” de propiedad según Locke y aquellos que abogan por un tipo de distribución basada en la utilidad pública y en la minimización de conflicto según Hume.

Las disputas sobre quién tiene derecho a qué recursos y en qué cantidad, se pueden volver intensas en situaciones de alta escasez y de alta concentración de los recursos, y la comunidad se puede dividir en facciones opuestas que pueden descender rápidamente en un espiral de caos y violencia.

Colaborador DCA
Seguir leyendo

COLUMNAS

Cambio climático: el desafío decisivo para la economía (I)

Publicado

-

Pablo García

Escuela de Negocios

William Nordhaus ganó el Premio Nobel de Economía en 2018 por su contribución a modelar la
amenaza del cambio climático, al que llamó El desafío decisivo para la economía.

Pero la economía tiene una relación ambivalente con el cambio climático. Por ejemplo, las ciencias naturales tomaron el estudio del cambio climático bastante antes que la economía. Es habitual leer cuestionamientos a bancos centrales e instituciones como el FMI por poner estos temas en su agenda.

Esta ambivalencia probablemente se relaciona con la disonancia cognitiva entre el aumento en el bienestar de millones de personas a lo largo de los últimos siglos, gracias a las revoluciones industriales y el incremento exponencial de emisiones de gases de efecto invernadero que han resultado en calentamiento global. Lo paradójico es que la economía está equipada para lidiar con las llamadas “externalidades”, es decir, efectos adicionales en bienestar de actividades individuales.

El cambio climático es un asunto que no reconoce fronteras.

Los impuestos a la contaminación o la congestión, o los subsidios a la educación y la innovación, son casos donde la teoría económica ha sido muy influyente. ¿Qué pasa con el cambio climático que lo hace particularmente difícil de conceptualizar? Hay por lo menos tres razones. La primera se relaciona con que la corrección de externalidades ocurre habitualmente dentro de un Estado.

El gobierno, entonces, tiene los instrumentos para intervenir, respondiendo a la sociedad y al bien común, para moderar efectos nocivos, o potencial efectos benéficos, de ciertas actividades. El cambio climático, en cambio, es un asunto que no reconoce fronteras.

La segunda es que la relación de texto entre externalidades y medidas correctivas es bastante inmediata. Por el contrario, los efectos del cambio climático que experimentamos hoy son producto de siglos de emisiones. Además, para considerar el bienestar de las futuras generaciones, debemos escoger tasas de descuento bajas, lo que generalmente en economía es un supuesto normativo y no una variable de decisión.

La tercera razón se asocia con que los modelos utilizados por los economistas tienden a ser “bien comportados”, en el sentido de no considerar equilibrios múltiples, efectos no-lineales, o puntos de no retorno. El cambio climático, en cambio, está potencialmente plagado de ese tipo de problemas. Es difícil la economía del cambio climático. Pero la economía puede aportar. Por ejemplo, la transición a una economía menos carbonizada implica costos elevados en lo inmediato para enfrentar costos mucho mayores en el futuro. 

            Continuará… 

Colaborador DCA
Seguir leyendo

Directorio

  • Dirección General: Carlos Morales Monzón
  • Coordinación General de Redacción: Miguel González Moraga
  • Coordinación de Información: Mario Antonio Ramos
  • Editores: Carlos Ajanel Soberanis, Jose Pelico, Erick Campos, Katheryn Ibarra y Max Pérez
  • Página Web: Isabel Juárez

©2024 Diario de Centro América - Todos los derechos reservados.