En 2017, Ami llegó a su nueva familia luego de estar destinada a ser sacrificada. Lo que parecía un final triste, se transformó en una historia de cariño y compañía. Con su carácter amoroso, curioso y manso, esta pitbull rompió prejuicios y se convirtió en un miembro del hogar de Andrea, capaz de reconfortar a todos con su lealtad y alegría.
¿Cómo llegó a su casa y por qué tiene ese nombre?
Mi papá decidió comprarla. Desde entonces, es parte de la familia. Su nombre Ami es porque, siendo pitbull, la gente la vería como peligrosa, y quisimos que representara lo contrario: ser amada. Pensamos llamarla Ame porque en japonés significa lluvia, justo como la época en la que llegó, en pleno invierno.

¿Podría describirla en tres palabras y por qué?
Si tuviera que describirla en tres palabras, diría que es amorosa, curiosa y mansa. Amorosa porque siempre transmite alegría y felicidad a todos los que llegan a casa; aunque al principio la gente le teme por su raza, basta conocerla para encariñarse. Curiosa porque siempre anda en cualquier actividad, a donde vayamos, y porque quiere conocer a todas las personas y perros que encuentra en su camino. Y mansa porque, a diferencia de lo que muchos piensan de los pitbulls, Ami no les ladra ni a los perros ni a las personas.
¿Ha cambiado su vida la mascota?
Sí cambió nuestra vida. Antes no estábamos tan pendientes de una mascota, pero desde esta, se volvió compañera inseparable. Siempre hay que cuidarla, estar atentos a ella y organizar las salidas pensando en su bienestar. Lo más especial es cómo nos recibe cuando llegamos a casa: corre a saludarnos con alegría, ha logrado transformar el cansancio de la rutina en felicidad.
¿Cree que ella la entiende?
Sí. Cuando hace algo indebido y le hablamos, ella comprende. Además, tiene una sensibilidad única: cuando alguien de la familia está mal, se acerca y no se despega, sabe que su compañía es suficiente para reconfortar.











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