En un cementerio de la provincia de Kunar, un anciano observa seis tumbas recién cavadas para su familia, engullida por el terremoto de magnitud 6.0 en el este de Afganistán, mientras a su alrededor otros siguen buscando a los suyos bajo los escombros de una región devastada, donde las rocas sobre la tierra hacen de epitafios mudos en medio del calor y el polvo. “Estas seis tumbas pertenecen a esta familia: cinco son nietos y una es una nuera. Todos murieron en el sismo”, cuenta Abdul Habib, tío de los niños fallecidos. Su hijo, el padre de los pequeños, permanece hospitalizado.











Deja un comentario