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Acul reivindica derechos sobre su territorio después de 4 décadas

Presidente Bernardo Arévalo le entrega al pueblo ixil los títulos de propiedad del inmueble que les fue despojado durante el conflicto armado interno

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“Las tierras comunales de Acul vuelven a sus manos, gracias al largo y valiente recorrido en las Cortes e instituciones”, manifestó el presidente Bernardo Arévalo al momento de restituir el título de Acul al ejido Municipal de Nebaj, Quiché, tras la expropiación ocurrida en el conflicto armado interno.

“Este es el ejemplo de que las luchas reivindicativas por los derechos de los pueblos indígenas sí pueden tener resultados positivos”, expresó el dignatario durante la entrega de los documentos de propiedad.

Arévalo reconoció que esta fue una labor entre los líderes comunitarios y la Secretaría Privada de la Presidencia, liderada por Ana Glenda Tager.

“Me alegra mucho saber que, como parte de la agenda de trabajo conjunta con los pueblos ixil, Chajul, Cotzal y Nebaj se haya podido contribuir a dar el último paso de coordinación con el Registro de la Propiedad”, afirmó el jefe de Estado.  El dignatario recordó que las tierras del pueblo de Acul fueron expropiadas por el Ejército en 1983, cuando se vivió uno de los episodios más dolorosos de la historia guatemalteca.

En su mensaje, el gobernante destacó que esta restitución total y completa del inmueble de la comunidad ixil de Acul es una muestra de que se puede transformar la realidad y seguir haciendo esfuerzos en esa dirección.

“Nos advierte que tenemos que cumplir nuestros compromisos frente a los derechos de los pueblos indígenas y nos enseña que la historia nunca más debe empeñarse en promover el olvido y que jamás debemos recurrir a la violencia”, enfatizó Arévalo.

Los seguimientos 

El Presidente señaló que esta relación incluye la firma de acuerdos de trabajo, diálogos departamentales y municipales y comunicación con el Organismo Ejecutivo.

La alcaldesa ixil Feliciana Herrera indicó que hace 40 años el Gobierno aprovechó la vulnerabilidad de sus comunidades para despojarlos de sus propiedades. Dijo que, ante esta situación, hace una década empezaron la lucha para exigir la restitución de las tierras en los tribunales de justicia.

Añadió que, pese a que la Corte de Constitucionalidad (CC), mediante sentencia ordenó del 3 de agosto de 2020 la restitución de la propiedad, los anteriores gobiernos nunca tuvieron la voluntad política para acatar el fallo.

Herrera valoró la decisión de Arévalo, sobre todo ante la inacción de sus predecesores. “Gracias por compartir este informe y logro con nuestras comunidades”, respondió el mandatario.

El alcalde municipal de Nebaj, Ramón Raymundo, manifestó que su comunidad ha sido marginada, violentada en sus derechos, pero esto quedará en la memoria para seguir luchando y defendiendo sus propiedades.

Cristhians Castillo, analista político del Instituto de Problemas Nacionales de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Ipnusac), consideró importante darles la certeza jurídica sobre la tierra, lo que evitará que tengan conflictos con el Estado.

“Afortunadamente, se cierra uno de los ciclos. Esto no es solo obra del presidente Arévalo, son procesos históricos, pero lo que sí puede hacer el actual mandatario es ampliar los esfuerzos para dotar de certeza jurídica a más pueblos originarios, para que vivan con tranquilidad en sus territorios”, subrayó Castillo.

De acuerdo con Castillo, no basta con entregarles el título; ahora es importante apoyarlos para que puedan hacer productivas sus tierras y tener una mejor calidad de vida.


Una historia que se revierte

Entre 1983 y 1984, cuando el Estado de Guatemala creó los polos de desarrollo como estrategia antisubversiva, se expropiaron terrenos.

Durante 28 años, los habitantes de Acul y Tzalbal, en Nebaj, Quiché, no supieron que la tierra ya no les pertenecia. El Ejército la había inscrito como un bien de la Nación. Hasta la fecha, estos dos pueblos buscaban una forma de recuperar lo que se les quitó.

Hasta antes del 9 de diciembre de 1983, la tierra comunal del municipio de Nebaj, en Quiché, era una sola. Un territorio compuesto por dos fincas registradas como propiedad colectiva e inscritas bajo el título de ejido municipal.

Los polos de desarrollo se crearon seis meses después de la desmembración de Acul, y dos de la expropiación de Tzalbal mediante el decreto ley 65-84, en julio de 1984.

Se argumentaba que el respaldo jurídico de los polos de desarrollo era el Estatuto Fundamental de Gobierno, el documento que sustituyó a la Constitución de la República luego del golpe de Estado de marzo de 1982 y hasta 1985.


Una historia que se revierte

Entre 1983 y 1984, cuando el Estado de Guatemala creó los polos de desarrollo como estrategia antisubversiva, se expropiaron terrenos.

Durante 28 años, los habitantes de Acul y Tzalbal, en Nebaj, Quiché, no supieron que la tierra ya no les pertenecia. El Ejército la había inscrito como un bien de la Nación. Hasta la fecha, estos dos pueblos buscaban una forma de recuperar lo que se les quitó.

Hasta antes del 9 de diciembre de 1983, la tierra comunal del municipio de Nebaj, en Quiché, era una sola. Un territorio compuesto por dos fincas registradas como propiedad colectiva e inscritas bajo el título de ejido municipal.

Los polos de desarrollo se crearon seis meses después de la desmembración de Acul, y dos de la expropiación de Tzalbal mediante el decreto ley 65-84, en julio de 1984.

Se argumentaba que el respaldo jurídico de los polos de desarrollo era el Estatuto Fundamental de Gobierno, el documento que sustituyó a la Constitución de la República luego del golpe de Estado de marzo de 1982 y hasta 1985.

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