Cynthia Aliñado
Médico y Cirujana / Hospital General San Juan de Dios
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Cada minuto cuenta cuando una persona sufre un derrame cerebral, también conocido como infarto cerebral. Mientras pasan los minutos sin recibir atención médica, millones de neuronas mueren y aumentan las posibilidades de discapacidad permanente o incluso de fallecimiento. A pesar de ello, uno de los principales problemas sigue siendo el reconocimiento tardío de los síntomas por parte de la población.
Con el objetivo de cambiar esta realidad nace Rescate Cerebral GT, iniciativa impulsada por médicos e ingenieros guatemaltecos en colaboración con la Universidad Galileo, la cual busca fortalecer el reconocimiento temprano y la atención rápida de la enfermedad vascular cerebral en Guatemala.
Uno de los pilares de esta estrategia es “Camaleón”, acrónimo sencillo para que cualquiera pueda identificar los síntomas de alarma de un derrame cerebral:
CA: cara caída o debilidad de un lado del rostro.
MA: mano, brazo o pierna con pérdida de fuerza.
LE: lenguaje alterado o dificultad para hablar.
ON: llamada de emergencia o acudir al hospital.
Actualmente, los bomberos Municipales y Voluntarios apoyan esta estrategia a través de los números de emergencia 122 y 123, permitiendo activar rápidamente la atención prehospitalaria ante la sospecha de un evento cerebrovascular.
Rescate Cerebral GT es una iniciativa de médicos e ingenieros en colaboración con la Universidad Galileo.
Además del trabajo educativo, Rescate Cerebral GT también busca transformar la atención médica hospitalaria mediante herramientas tecnológicas. Destaca un chatbot que funciona en el Hospital General San Juan de Dios y que tiene como objetivo agilizar la comunicación y el reconocimiento oportuno de pacientes con sospecha de derrame cerebral.
El proyecto continúa expandiéndose junto al Ministerio de Salud, con la visión de integrar hospitales públicos y privados en una red de atención del accidente cerebrovascular. El objetivo es claro: reducir los tiempos de atención, fortalecer el trabajo coordinado entre instituciones y lograr que todos los profesionales de salud hablen el mismo lenguaje ante una enfermedad tan discapacitante y con alta mortalidad.
Es importante recordar que muchos casos pueden prevenirse controlando los principales factores de riesgo, como hipertensión arterial, diabetes mellitus, colesterol elevado, obesidad, sedentarismo y tabaquismo.
Reconocer los síntomas y actuar rápido puede marcar la diferencia entre la independencia y la discapacidad, entre la vida y la muerte.











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