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COLUMNAS

El difícil tránsito en la ciudad de Guatemala

Más allá de la pared

Publicado

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Carlos Morales Monzón

Periodista y Profesor Universitario

La ciudad de Guatemala, una metrópoli que alberga a más de 3 millones de habitantes, enfrenta uno de los problemas más críticos de su desarrollo urbano: el tránsito vehicular.

Con aproximadamente un millón de carros y casi dos millones de motocicletas circulando por sus calles, la situación ha alcanzado niveles alarmantes. Las congestiones son cosa de todos los días, y las largas horas perdidas en el tráfico se han vuelto parte de la rutina para muchos ciudadanos.

Uno de los factores que agravan esta problemática es la falta de una adecuada cultura vial. Los conductores, en su mayoría, parecen desestimar la importancia de respetar las normas de tránsito. En lugar de esperar en los semáforos o seguir las indicaciones de los oficiales de tránsito, muchos optan por adelantarse en la fila, interrumpiendo de manera constante el flujo vehicular y contribuyendo al caos. Esta cultura del “aquí y ahora” se convierte en un reto para la seguridad de todos; las infracciones son comunes, y los accidentes que resultan de esta irresponsabilidad son inquietantemente frecuentes.

En conclusión, la congestión vehicular en la ciudad de Guatemala es un reflejo de la falta de cultura vial.

La desesperación por llegar a tiempo a sus destinos empuja a los conductores a tomar decisiones arriesgadas. Ver vehículos sobrecargados, con más pasajeros de los permitidos, así como motocicletas que transportan a más de dos personas, se ha vuelto normal.

Esta situación no solo pone en riesgo la vida de quienes viajan, sino también la de los peatones y otros conductores en la vía. El concepto de que “el fin justifica los medios” se ha convertido en una realidad para muchos, donde la urgencia de avanzar en el tráfico supera la lógica de un desplazamiento seguro.

Otro aspecto que contribuye al embotellamiento son las deficiencias en la infraestructura vial. Calles angostas, falta de señalización y un sistema de transporte público que no cubre adecuadamente la demanda agravan la situación.

Cuando las vías principales se congestionan, los conductores buscan rutas alternas, creando un efecto dominó que termina por saturar nuevas áreas de la ciudad. Las horas pico se vuelven interminables, afectando no solo la economía debido a la pérdida de productividad, sino también la calidad de vida de los guatemaltecos.

Las autoridades han intentado implementar diversas medidas para mitigar el problema, desde el fomento del uso de transporte público hasta la creación de carriles para motociclistas. Sin embargo, estos esfuerzos se ven frecuentemente superados por la excesiva cantidad de vehículos y la escasa colaboración de los ciudadanos.

En conclusión, la congestión vehicular en la ciudad de Guatemala es un reflejo de la falta de cultura vial, la desesperación de llegar a tiempo y las limitaciones en la infraestructura. Para lograr un cambio significativo, es crucial fomentar una conciencia colectiva sobre la responsabilidad al volante, así como mejorar las condiciones de las vías y el transporte público. Solo así se podrá aspirar a un futuro donde la movilidad sea eficiente y segura para todos.

Colaborador DCA
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COLUMNAS

Juicios infundados solo para desacreditar

Recorriendo el camino

Publicado

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Rodolfo Zelada

Periodista

[email protected]

Acusaciones burdas, infundadas, han sido el pan nuestro de cada día durante los últimos meses. Los señalamientos en contra de funcionarios gubernamentales en todos los niveles, solo por el simple hecho de no caerle bien a determinados sectores, rayan en lo ridículo. La desinformación recorre libremente el ciberespacio.

Que si el ministro “x” padece alguna enfermedad terminal; que si la secretaria “y” tiene alguna adicción; que si el director “z” tiene preferencias diferentes a las de las “personas normales”; que si el comisionado “w” es cliente asiduo a determinados lugares, son solo algunas de las sandeces que suelen leerse diariamente en cualquier red social.

¿Acaso no sería mejor emplear esta garantía constitucional para fiscalizar el actuar de los empleados públicos en todos los niveles?

Y, aunque regularmente son comentarios de mal gusto, lo más complicado del asunto no es que dichos mensajes sean subidos por personas que ni siquiera se atreven a dar la cara, “don nadie” o “doña nadie”; lo verdaderamente complicado radica en que hay cientos, sino miles de personas que les creen, que se suman al juego.

Ya se volvió costumbre en nuestro país que los señalamientos infundados prevalezcan sobre la realidad, caímos en el juego que el desprestigio a los funcionarios, a base de mentiras, pues la mayoría de veces las acusaciones carecen de pruebas fehacientes, algo que lo corrobore, es más importante que exigirles rindan cuentas, acorde a los puestos que desempeñan.

Caer en la mira de los “mercenarios de la información”, o tal vez deberíamos llamarles “ángeles de la desinformación”, resulta complicado, pues estos cobardes, amparados en el anonimato, y quienes se atreverían a exponer hasta a sus progenitoras solo por dinero, no respetan nada, ni siquiera la privacidad de las familias de los funcionarios.

Los abusos al derecho a la libertad de expresión se cuentan por millares y diariamente. ¿Acaso no sería mejor emplear esta garantía constitucional para fiscalizar el actuar de los empleados públicos en todos los niveles? Obvio que cada quien decide lo que quiere creer o dejar de creer, pero sería bueno que no se dejaran engañar solo porque quienes ejercen función pública “no piensan” como ellos o por el simple hecho de caerles mal a “don nadie” o “doña nadie”.

Así como se ve a gente humilde o sin estudios tener mucha conciencia del acontecer nacional, también suele encontrarse uno con profesionales universitarios que se decantan por este tipo de mensajes y que hasta suelen regocijarse viendo como el veneno lanzado desde las redes sociales, perjudica a personas que se atrevieron a actuar para lograr cambios trascendentales en el país.

Colaborador DCA
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COLUMNAS

INFOM mantiene su compromiso con el desarrollo rural

Publicado

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Licenciado Erick Palomo Leonardo.

Director General UNEPAR

Correo [email protected]

El 28 de agosto de 2024, el Instituto de Fomento Municipal (INFOM), a través de su Unidad Ejecutora del Programa de Acueductos Rurales (UNEPAR), inauguró un pozo mecánico en el caserío Vista Hermosa, aldea Los Encuentros, en el municipio de Sololá. Este proyecto es una muestra palpable del compromiso de INFOM para mejorar el acceso al agua potable en las áreas rurales de Guatemala, llevando esperanza y bienestar a comunidades que han esperado durante mucho tiempo este recurso vital.

El impacto de este proyecto llega a 138 familias, que representan 798 habitantes, que tienen acceso a un recurso esencial para su salud y desarrollo. El agua potable no solo mejora la calidad de vida al reducir enfermedades relacionadas con el consumo de agua no segura, sino que también libera tiempo y recursos que antes se dedicaban a la búsqueda de agua, permitiendo que las familias se concentren en actividades productivas y educativas.

El acceso al agua potable es un derecho fundamental que cambia vidas.

El pozo, con una profundidad de 300 metros (984 pies) y un caudal de 215 galones por minuto, es el resultado de meses de trabajo arduo y dedicación por parte del equipo de INFOM. La perforación, que inició el 26 de mayo de 2024, concluyó exitosamente el 31 de julio; y la prueba de bombeo se llevó a cabo el 28 de agosto. Sin embargo, más allá de estos logros técnicos, lo más importante es el cambio que este proyecto representa para la vida diaria de los habitantes de Vista Hermosa que ahora están más cerca de disfrutar su anhelado sueño de contar con acceso al agua.

Las sonrisas de los niños jugando con el agua por primera vez, las mujeres aliviadas por no tener que caminar largas distancias para conseguir este recurso, y los hombres viendo con satisfacción cómo el agua fluye finalmente en su comunidad, son el verdadero motor que impulsa al equipo de INFOM a seguir adelante. Aunque el equipo en campo es pequeño, el esfuerzo detrás de cada proyecto involucra a muchas personas comprometidas, desde técnicos hasta las mismas comunidades.

El acceso al agua potable es un derecho fundamental que cambia vidas, y en INFOM lo entendemos profundamente. Por ello, seguimos trabajando incansablemente para llevar agua segura a más comunidades rurales en todo el país, alineados con el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 6: Agua Limpia y Saneamiento, que busca garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos.

Pero el trabajo no se detiene con la entrega de infraestructura. INFOM también capacita a las comunidades para que gestionen de manera autónoma estos sistemas de agua a largo plazo, asegurando su sostenibilidad. En colaboración con las autoridades locales y los habitantes de las comunidades, se establecen mecanismos para que los sistemas de agua potable se mantengan operando y en buen estado en el futuro.

El pozo de Vista Hermosa es solo uno de los muchos proyectos que INFOM desarrolla para mejorar la infraestructura hídrica en áreas rurales. Con cada nuevo proyecto, reafirmamos nuestro compromiso de transformar vidas a través del acceso a agua potable, un recurso que no solo cubre una necesidad básica, sino que también es la base para un desarrollo sostenible.

INFOM continuará trabajando con la misma dedicación y esfuerzo, porque sabemos que el agua cambia vidas, y nuestro objetivo es que cada día sean más las comunidades beneficiadas con este recurso vital.

Colaborador DCA
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COLUMNAS

¿Cómo reaccionar al neoproteccionismo?

Publicado

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Hernán Cheyre

Director del Centro de Investigación Empresa y Sociedad, CIES

Un principio económico básico que ha logrado instalarse en forma transversal es el de que la integración comercial con el resto del mundo es el mejor camino para potenciar el crecimiento económico.

En Chile, este proceso se inició durante el gobierno militar hace casi cincuenta años, con muchos cuestionamientos al comienzo, pero el paso del tiempo y los malos resultados que se observaban en países que optaron por el modelo de sustitución de importaciones permitieron consolidar este cambio de estrategia. 

A nivel mundial los vientos soplaron en la misma dirección durante décadas.

A nivel mundial, los vientos soplaron en la misma dirección durante las últimas décadas, y es así como el proceso de globalización de los mercados hizo posible una reconfiguración de las cadenas de valor que, junto con aumentar fuertemente los flujos de comercio internacional, benefició a los consumidores al permitirles acceder a mejores productos y a menores precios.

Lamentablemente, la presión ejercida por los sectores “perdedores” en este proceso, sumada a los conflictos geopolíticos entre las principales potencias, han sembrado las condiciones para introducir prácticas proteccionistas. En el caso de Estados Unidos, tanto Trump como Harris tienen este tema en la agenda. 

Si a eso se agregan las leyes promulgadas por la administración Biden con la etiqueta de reducir la inflación (IRA) y de promover una transformación productiva para abordar de mejor forma los efectos del cambio climático (Chips Act), lo que hay detrás es una nueva forma de proteccionismo.

¿Debe Chile transitar por el mismo camino? En absoluto. Una economía pequeña como la chilena debe incluso redoblar esfuerzos por profundizar su integración comercial a través de la suscripción de nuevos tratados y renovando los actuales. 

Colaborador DCA
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