Juan Everardo Chuc Xum
Este 12 de octubre se cumplen 531 años de la llegada de Cristóbal Colón a Abya Yala, hay de recordar que Colon llega por accidente al continente americano, ya que su destino era Asia en busca de riquezas que Marco Polo describiera en 1485. Con la llegada de las carabelas la Pinta, la Niña y la Santa María a estas tierras se dio origen a la exclusión y tragedia que aún sufren los pueblos originarios del continente; a tal punto que “los españoles llegaron a negar hasta su condición humana diciendo que no tenían alma” (Martínez, El racismo proteico, 2009, pág. 216). En el libro Chilam Balam también se dice: “Porque los muy cristianos llegaron aquí con el verdadero Dios; pero ese fue el principio de la miseria nuestra, el principio del tributo, el principio de la limosna, la causa de que saliera la discordia oculta, el principio de las peleas con armas de fuego, el principio de los atropellos, el principio de los despojos de todo, el principio de la esclavitud por las deudas . . . El Anticristo sobre la tierra, tigre de los pueblos, gato montés de los pueblos, chupador del pueblo indio ...” (ibid. pag.86).
Repasar la historia en Guatemala es imprescindible y urgente, especialmente cuando nuestro país transita en una resistencia a la política de dominación que tiene sus inicios desde el “descubrimiento y la conquista” y acentuada hace 202 años; la lucha por la recuperación legítima de los derechos del pueblo guatemalteco, pero en particular del pueblo maya alcanza casi los 500 años de resistencia y de propuesta para una existencia humana más digna y útil; las señales que estamos viviendo nos indican la posibilidad de un nuevo orden justo y de buenas relaciones sociales para las hijas e hijo de la pluriculturalidad nacional.
Los mayas de hoy cumplen una responsabilidad histórica anunciada por nuestras abuelas y abuelos, para la llegada de un nuevo amanecer y de igual manera participar en la conducción de una nueva historia para el reconocimiento y promoción de su igualdad entre los pueblos que cohabitan esta gran nación. Ojalá el tiempo de la luz haya llegado para rectificar el pensamiento del siglo XXI y sus atrocidades y la Guatemala de hoy solo puede ser multiétnica, pluricultural y multilingüe.










