Lucía Dubón
Presidenta, Instituto de Previsión Social del Periodista (IPSP)
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Con la evolución generacional de nuestra población se evidencia una realidad que merece atención: el envejecimiento demográfico plantea nuevos desafíos para garantizar que un mayor número de personas pueda acceder a los sistemas de seguridad social en el futuro.
Este escenario adquiere mayor relevancia si consideramos el crecimiento de la informalidad laboral y las nuevas modalidades de contratación que, en muchos casos, no implican una relación laboral formal ni aportes a los regímenes de seguridad social. Vale la pena mencionar el programa de contribución voluntaria del IGSS, que permite seguir cotizando para alcanzar las cuotas de jubilación a quienes dejan de ser contribuyentes obligatorios.
Traigo a colación este tema porque resulta vital fortalecer en nuestro país una reflexión profunda sobre la cultura de la previsión social.
Más que un asunto financiero o administrativo, se trata de un aspecto cultural que define las condiciones de vida en la vejez. La previsión social es, en esencia, una herramienta para garantizar un retiro digno en las etapas posteriores de la vida, particularmente mediante el acceso a servicios de salud y a una jubilación.
En este contexto, la población joven tiene ante sí un desafío importante: visualizar desde ahora cómo desea vivir su retiro. Con frecuencia, los aportes a los regímenes de seguridad social se perciben como una carga.
La población joven tiene ante sí un desafío importante: visualizar desde ahora cómo desea vivir su retiro. Con frecuencia, los aportes a los regímenes de seguridad social se perciben como una carga. Sin embargo, estos representan en realidad una inversión en bienestar futuro.
Sin embargo, estos representan en realidad una inversión en bienestar futuro, pues permiten acceder a servicios médicos y a una pensión que les respalde.
Promover una cultura previsional también implica adoptar otras prácticas complementarias como fomentar la educación financiera.
Fortalecer esta conciencia desde la juventud es, sin duda, una de las decisiones más importantes para cada persona, lo cual también contribuirá a construir una sociedad que garantice alcanzar una vejez con dignidad.
Por su parte, los regímenes de seguridad social tienen también la responsabilidad de fomentar la cultura de la previsión social y administrar los recursos con transparencia, sustentados en análisis actuariales que permitan tomar decisiones que garanticen cumplir con los compromisos futuros con sus afiliados.











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