Drama, sí, y mucho. Aun más cuando llegaron los penales como última instancia para decidir al campeón, y en esta, La Liga fue más certera y ganó 3-4 para alcanzar el tricampeonato de la Copa Centroamericana de la Concacaf. Ese gol de penal a los 72 minutos de Ronaldo Cisneros para el 0-1 hacía suponer que el sueño chivo había llegado a su final, pero cuando por fin el conjunto altense decidió proponer con mayor autoridad, al 81, un derechazo de Juan Cardona cruzó el área, los defensas ticos ni la vieron pasar y menos el arquero que por inercia movió el brazo, descolocado, y el 1-1 nos mandó a tiempos extras.



En la prórroga, con un 2-2 en el global, el técnico Amarini Villatoro hizo ajustes y su plantel fue mucho más ofensivo, a tal punto que a los 91 minutos consiguió dos acciones de serio peligro en el arco de la Liga Deportiva Alajuelense; una la salvó el arquero y la otra, el paral. Hubo más presión desde tres cuartos de cancha y mejor coordinación, mientras los manudos se vieron menos intensos, más intermitentes, pero siempre peligrosos, y a los 101 casi clavan un dardo en el arco altense, pero el meta Darío Silva atajó.
Rostro adormecido
La actitud casi sosa en la búsqueda de perder el mayor tiempo posible para que el 0-0 le diera el título fue el arma que casi se vuelve letal. Los altenses salieron a dejarle toda la mitad del campo al rival, presionaban solo cuando los de La Liga pasaban a su terreno e intentaban agruparse para dejar pocos espacios. Fue muy poco en la ofensiva, contadas jugadas de más de tres pases hasta que llegó el castigo del penal que dibujó otro partido.















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