El paisaje no es solo escenario, es un testigo activo. David Pérez Karmadavis presenta en Extra Galería una propuesta donde la naturaleza se vuelve el último refugio de la verdad. Al articular pintura y cerámica, su obra La abundancia de la tierra y sus espíritus logra que el dolor histórico germine en una narrativa visual que desafió la fragilidad de los archivos del Estado.
La narrativa de la exposición, hilada por el texto de sala de Wingston González, traslada a un capítulo oscuro y luminoso a la vez: los años 1981-1983 en la región Ixil. Mientras el ejército arrasaba cultivos como estrategia de guerra, la malanga —que crecía indómita a la orilla de los ríos— se convirtió en el milagro alimenticio para las familias refugiadas en la montaña. Por más que los soldados cortaban sus hojas, la planta brotaba de nuevo.
El creador utilizó esta “terca continuidad” para proponer una verdad espiritual: lo humano y lo vegetal son una misma sustancia protectora. En un contexto donde los juicios por genocidio en Guatemala enfrentan retrocesos y anulaciones, la obra de este artista dominicano radicado en el país recordó que hay memorias que no necesitan tribunales para existir; están impresas en la tierra y en las raíces que sobrevivieron.
Despliegue de sentidos
La muestra se compone de seis pinturas de gran formato: paisajes densos donde los cuerpos parecen fundirse con la flora. Un mural que expande la experiencia visual a la escala arquitectónica y la instalación cerámica: piezas que dan tridimensionalidad a la resistencia de la raíz.
Pérez Karmadavis es reconocido internacionalmente en escenarios como la Bienal de Venecia y , además, fue galardonado en Juannio.
Sumérjase en la abundancia
Explore su propuesta que desafía el olvido. La exposición estará disponible en las instalaciones de Extra Galería, ubicada en la ruta 4, 7-56 de la zona 4, con fecha de clausura el 26 de junio.

El artista es una voz potente en la plástica contemporánea regional.











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