Vendedores ambulantes y repartidores de comida, en su mayoría inmigrantes, reclamaron este miércoles al Concejo Municipal de Nueva York que dé paso a varios proyectos de ley que les evitarían enfrentamientos con la policía local y el riesgo de ser detenidos y deportados por los agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE).
Los trabajadores, de diversos países y en su gran mayoría latinos, se unieron -con el apoyo de varios sindicatos- para pedir que el paquete de cuatro proyectos sea aprobado antes del receso navideño.
Miles de inmigrantes que llegaron en la oleada de los últimos dos años han optado por ser vendedores o deliveristas, como se llama en la ciudad a los repartidores de comida, y viven con temor a las redadas migratorias. “No me queda más remedio que salir (a trabajar), tengo que mantener a mi familia”, se escuchó varias veces durante la conferencia de prensa, tras la cual marcharon varias veces alrededor de la alcaldía.
Uno de los proyectos de ley aumentará los permisos para vendedores ambulantes, un reclamo con décadas de antigüedad porque esta ciudad limita desde 1979 el número de permisos a poco más de 800 al año, mientras que hay miles de solicitudes a la espera de las reformas.
Más de 13 mil multas
“Rosa”, nombre (ficticio) de una vendedora de frutas en la calle que migró de Ecuador este año “por no tener allá sustento y recibir amenazas”, dijo a los medios que la policía detiene a los vendedores que no tienen licencia, decomisa sus mercancías e impone multas de hasta 1 mil dolares.











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