Las Casas de Desarrollo Cultural desarrollan una serie de talleres de tejido dirigidos a jóvenes y mujeres de distintas comunidades del país. En total, 120 participantes forman parte de esta iniciativa que se ejecuta en siete regiones de Guatemala y que busca fortalecer tanto la identidad cultural como las capacidades técnicas y artísticas de las tejedoras.
La actividades comenzaron el 13 de abril y se extenderán hasta el 20 de julio. El programa se encuentra en su cuarta semana de formación, y está estructurado en jornadas de dos días por semana a lo largo de dos meses y medio durante la cual se trabaja la elaboración de tejidos en telar de cintura, una práctica ancestral ligada a la historia y cosmovisión de los pueblos indígenas.
Composición
La iniciativa es impulsada por la Dirección de Desarrollo Cultural, del Ministerio de Cultura y Deportes (MCD), y contempla 12 talleres enfocados en comunidades kaqchikel, achi’, q’eqchi’, k’iche’, tz’utujil, mam y q’anjob’al.
A través de este proceso, se busca no solo enseñar técnicas tradicionales, sino también reforzar el valor cultural que poseen los textiles mayas como una manifestación viva de memoria, identidad y resistencia, señaló la cartera de Cultura y Deportes
La formación se divide en tres módulos que incluyen la entrega de materiales, sesiones teóricas, prácticas de tejido y una muestra final, donde se presentan las piezas elaboradas durante el proceso.
Los talleres tienen presencia en 12 municipios: San Juan Sacatepéquez, en Guatemala; Cobán, en Alta Verapaz; Cubulco y Rabinal, en Baja Verapaz; El Estor, Izabal; Santiago Sacatepéquez y San Juan Comalapa, Chimaltenango; San Andrés Semetabaj, Sololá; Totonicapán; Chicacao, Suchitepéquez; Ixcán, Quiché, y San Pedro Necta, Huehuetenango.
Su importancia
Más allá de su valor estético, los tejidos elaborados por mujeres representan historias, emociones y conocimientos heredados durante siglos.
Cada pieza refleja técnicas ancestrales y elementos simbólicos que forman parte de la cosmovisión de los pueblos originarios.
Al mismo tiempo, estos oficios y conocimientos constituyen una importante fuente de desarrollo económico para muchas familias y comunidades de Guatemala, que consolida la actividad como un patrimonio vivo que se fortalece, a través de nuevas generaciones.











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