Foto: EFE
Cierto que era un partido amistoso, es verdad que no se sintió exigido, pero el Barcelona ofreció en el Gamper y contra el Pumas UNAM (6-0), en la presentación a su afición, un vistoso ejercicio, en el que pareció recuperar la memoria de aquel futbol que no hace tanto encandilaba.
Sirvió el Gamper para presentar en sociedad a Robert Lewandowski, que fue de los más destacados, con un gol, dos asistencias y una sensación de que está a otro nivel; y al resto de fichajes (Raphinha, Kounde, Kessie), salvo Christensen, con una leve lesión.
A un toque, como máximo a dos. Extremos abiertos, una delantera de lujo. Entradas de interiores desde segunda línea. Presión, calidad y puntería. Había vuelto el vértigo.
Todo eso es lo que ofreció el Barcelona desde el minuto uno, un equipo que ha recuperado su memoria histórica, que vuelve a levantar la mano advirtiendo al mundo del futbol que quiere volver.
Puso Xavi Hernández a dos de los cinco fichajes de inicio, a Lewandowski y a Raphinha. Dembelé, el díscolo francés fue el tercer delantero. Un juego eléctrico de los dos extremos y el futbol de claqué del polaco.










