Guatemala figura en un grupo de 10 naciones que mejoraron su desempeño en la medición global de percepción de la corruptela, evaluación que analiza a cerca de 182 naciones mediante una metodología técnica e independiente de Transparencia Internacional, informó el comisionado contra la Corrupción, Julio Flores.
El funcionario destacó que el país logró la mejora por segundo año al hilo en este índice, lo que calificó de inédito. “De los países evaluados a nivel mundial, solo un grupo reducido logró mejorar por segundo año consecutivo y Guatemala es uno de ellos”, afirmó.
Flores explicó que esta certificación internacional mide los avances institucionales en la lucha contra este flagelo en particular y permite comparar el desempeño de los estados en el ámbito global.
Señaló que la nación revirtió una tendencia histórica negativa que se mantenía desde años anteriores. “Por primera vez Guatemala mejora dos años seguidos en esta medición internacional, lo que confirma que la ruta adoptada es la correcta”, refirió.
El comisionado atribuyó estos resultados a la implementación de la denominada “ruta de integridad” impulsada por el Ejecutivo, que incluye la creación de la Comisión Nacional contra la Corrupción, la emisión de un código de ética para el Organismo Ejecutivo, el fortalecimiento de instancias de probidad y la conformación de una red de integridad institucional.
No se detienen
Según detalló, parte de estos esfuerzos es la presentación de más de 400 denuncias con la debida fundamentación, lo que evidencia la magnitud del fenómeno y la necesidad de acciones sostenidas. “Esto demuestra el grado de sistematización de la corrupción y la complejidad del trabajo para recuperar instituciones”, señaló.
Flores subrayó que la estrategia también ha generado resultados en prevención, entre ellos la capacitación de más de 80 mil servidores públicos, la habilitación de más de 150 canales de denuncia e implementar sistemas de integridad en entidades del Ejecutivo.
El comisionado enfatizó que los avances reflejados en la evaluación internacional se vinculan a mejoras en la prestación de servicios. “La ruta anticorrupción tiene un impacto directo en la población a través de servicios públicos eficientes y transparentes”, afirmó.
Por último, reiteró que el proceso requiere continuidad y coordinación institucional para consolidarse. “Somos conscientes de que es un esfuerzo de largo plazo, pero las bases son sólidas y permiten proyectar una mejora sostenida en futuras evaluaciones internacionales”, concluyó.











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