Un remezón que les costó la vida a más de 20 mil habitantes del país, que dejó casi el triple de damnificados, así como el descalabro económico, evidenció la falta de respuesta técnica y coordinación institucional para encarar un incidente de este tipo.
El sismo obligó a replantear la forma de afrontar la fuerza de la naturaleza y dio origen al Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh), para comprender estos hechos, y a la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), a fin de prevenir, coordinar y reducir los impactos de futuros desastres.
Al momento del letal seísmo, la reacción era del Comité Nacional de Emergencia (CONE), sin planificación ni enfoque preventivo.
“En ese momento, se actuaba cuando el problema ya había ocurrido”, resaltó Valeria Oriza, vocera de la Conred, y que no había mecanismos para reconstrucción ni para reducir riesgos futuros.
La experiencia obligó al Estado a crear el Comité de Reconstrucción Nacional, que asumió tareas inéditas como planificar la recuperación. “Nunca se había pensado específicamente en esta como un proceso organizado”, agregó, y esa lección fue vital para el nacimiento de una nueva institucionalidad.

Ciencia, primordial
El Estado creó el Insivumeh, el 26 de marzo de 1976, 51 días después del terremoto; pese a esto, sus operaciones iniciaron formalmente una etapa de modernización en 1997, y desde ahí la evolución tecnológica ha sido constante.
El director general de la entidad, Edwin Rojas, expuso que en esa época “no se contaba con desarrollos ni innovaciones, y eso hacía que la información fuera lenta y no permitiera tomar decisiones estratégicas”.
Diego Castro, coordinador de la sección de Sismología, destacó que hoy la Red Sísmica Nacional cuenta con “alrededor de 85 sensores que transmiten información en tiempo real y tienen la capacidad de medir movimientos del suelo en el orden de nanómetros”; además, se ha concentrado de manera estratégica en zonas de alta amenaza, como la falla del Motagua, el norte del país y la cadena volcánica del sur.
“Pasamos de tardar horas o incluso días en localizar un sismo, a tener información en siete u ocho segundos”, subrayó Castro, que corroboró así uno de los avances vitales en los últimos 50 años.
De acuerdo con Rojas, el valor de la información que produce el Insivumeh trasciende lo técnico. “Permite mejorar los procesos de productividad del país, pero sobre todo, lo más importante: salvar vidas”, enfatizó, ya que la ciencia aplicada a la gestión del riesgo se ha convertido en una ventana de protección directa para la población guatemalteca.
Aviso temprano
Uno de los logros más recientes fue el lanzamiento de la aplicación de alerta temprana sísmica, el 7 de febrero de 2023, la primera de su tipo en Centroamérica. Según Diego, “es solo la punta del iceberg de un proyecto que comenzó alrededor del 2016”.
Esta tecnología se apoya en infraestructura robusta. “Contamos con una red que funciona las 24 horas, los 365 días del año”.
La aplicación ha sido descargada más de 1.5 millones de veces, con más de 700 mil usuarios activos, y emite avisos diferenciados, según la intensidad estimada del movimiento del suelo en la ubicación del usuario.
“No todas significan lo mismo; la aplicación modela el impacto real del sismo”, explicó Castro.
El ente desarrolló un visor de temblores en plataformas digitales para informar en tiempo real, incluso a quienes no cuentan con la aplicación.
Apoyo entrelazado
El instituto comparte información con México, El Salvador, Honduras y Nicaragua, y se genera una red consolidada con estándares internacionales, señaló Castro.
El fortalecimiento técnico ha ido acompañado de la formación de un equipo multidisciplinario (geólogos, ingenieros, físicos, matemáticos y especialistas en sistemas). Rojas subrayó que el trabajo científico solo es efectivo cuando se articula con las instituciones de respuesta.
“Este esfuerzo no puede hacerse de manera aislada; el acompañamiento del sistema Conred ha sido fundamental”, afirmó, pues la coordinación es permanente entre la generación de información técnica y la toma de decisiones en situaciones de emergencia.
Rojas advirtió que el país enfrenta retos estratégicos en este tema; entre ellos, la necesidad de avanzar hacia la estandarización de los sistemas de avisos tempranos y garantizar financiamiento.
“La tecnología cambia constantemente y estos procesos deben institucionalizarse; no pueden depender solo de períodos administrativos”, resaltó.
Previsión fundamental
El terremoto también hizo necesario un ente que coadyuvará en el apoyo a la ciudadanía, aunque tardó 20 años en ponerse en marcha. El 9 de diciembre de 1996 se creó la Conred mediante el Decreto Legislativo 109-96, que sustituyó al CONE.
La normativa estableció un cambio estructural, pasar de la reacción a la gestión integral del riesgo. “No se estaba abordando el tema de la prevención, y por eso surge la institución que no solo atiende emergencias, sino que coordina, planifica y reduce riesgos”, detalló Oriza.
Uno de los pilares es la organización gradual. “La primera línea de reacción siempre va a ser la comunidad. Luego el municipio, el departamento y el nacional”, recalcó, con el objetivo de actuar con rapidez y conocimiento del territorio (Vea gráfica: Respuesta escalonada).
Uno de los factores para la alta mortalidad por el sismo de 1976 fue el colapso de viviendas hechas sin criterios sismorresistentes; muchas eran de adobe. La nueva entidad impulsó la adopción de criterios técnicos para reducir la vulnerabilidad estructural.
El principal es la Norma de Reducción de Desastres Número 1 (NRD-1), que establece los requerimientos estructurales mínimos para hospitales, escuelas, puentes y edificios públicos (Escanear código QR).
En 2018, este marco se fortaleció con un conjunto actualizado de NSE que regulan el diseño de las obras de concreto, acero y mampostería reforzada, la evaluación y rehabilitación de construcciones existentes, estudios geotécnicos, puentes, presas y de retención, que incorporan análisis sísmicos acordes a la realidad geológica del país.
“Hoy ya no se puede construir como antes. Existen criterios técnicos claros”, enfatizó Valeria.

Desde el hogar
La Conred también ha trasladado el enfoque preventivo a las familias. La mochila de las 72 horas y el plan familiar de respuesta forman parte de la estrategia educativa.
“La mochila no es un lujo, es una herramienta básica de supervivencia. Y no es una por familia, es una por cada integrante, incluso para las mascotas”, refirió la vocera, sin olvidar la importancia de que las familias definan rutas de evacuación y puntos de reunión en emergencias.
“La prevención comienza en casa. Si la población sabe qué hacer, se reduce el pánico y se salvan vidas”, remarcó.
La mirada experta
Eddy Sánchez, exdirector del Insivumeh, consideró que el principal cambio en los últimos 50 años ha sido el fortalecimiento de la capacidad técnica y científica para entender los terremotos.
Recordó que la red instrumental se fue construyendo progresivamente y que su valor radica en la continuidad del monitoreo. “La tecnología ha permitido pasar del papel fotográfico a sistemas automáticos de análisis, pero se necesita el criterio del especialista”.
Advirtió que el principal factor de riesgo “ no es el terremoto, sino cómo y dónde se construye”.
Según Julio Rafael Sánchez, analista en gestión integral de riesgos a desastres y cambio climático, Guatemala ha logrado avances sostenidos desde la creación de la Conred; en especial, en la articulación institucional y el trabajo comunitario.
“El sistema está más fortalecido; las instituciones conocen mejor su rol y las comunidades están más empapadas en el tema de gestión del riesgo”.
Valeria Oriza Vocera de Conred
“La gestión del riesgo debe asumirse como una responsabilidad permanente del Estado y de la ciudadanía”.

Edwin Rojas Director del Insivumeh
“Un terremoto dura segundos, pero sus consecuencias pueden marcar generaciones. La adecuada preparación salva vidas”.

Diego Castro Coordinador de la sección de sismología del Insivumeh
“La información científica oportuna permite anticipar y tomar decisiones antes de que el impacto sea mayor”.












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