Comunícate con nosotros al 1590

COLUMNAS

Definición de políticas públicas (III)

Publicado

-

Israel
Gómez Córdova
Biblioteca INAP
[email protected]

Si bien es cierto que es el Estado el que debe liderar el proceso para
ofrecer respuestas a los problemas públicos, mediante la convocatoria a otros actores sociales, la iniciativa privada y la misma ciudadanía, a través de las políticas públicas, formulándolas y ejecutándolas, se erige como garante del poder político, representante del bien común y agente del servicio a la sociedad.

Obviamente, este proceso implica que se presenten sucesivas tomas de posición por parte del mismo Estado, frente a las cuestiones o situaciones socialmente problematizadas, lo que implica dos cosas: 1) Es a través de las políticas públicas como el Estado se legitima, y 2) Es el Estado a su vez el instrumento que las políticas públicas utilizan para su desarrollo. Con base en esta interrelación, se puede asegurar que una política pública como una acción de gobierno es todo lo que el Gobierno elige qué hacer, o no hacer.

Las políticas públicas se utilizan como acciones simbólicas.

A pesar de este gran papel protagónico que tiene el Estado en todo el proceso de políticas públicas, posee además un inmenso reto y una gran responsabilidad: invitar, comprometer, organizar y articular los otros actores: la iniciativa privada y la ciudadanía, no solo para lograr mayor efectividad sino para poder elaborar políticas públicas.

Se convierten así las políticas públicas en una verdadera e intrincada red de decisiones, tomadas por diversos actores, numerosas instituciones, diferentes individuos, partidos políticos, organizaciones sin ánimo de lucro y grupos comunitarios, entre muchos otros.

Vista de esta manera, toda política pública se constituye en un proceso de construcción y mediación social entre el Estado y los varios, distintos y diferentes grupos de la sociedad. Sin embargo, aunque idealmente las políticas públicas son acciones para mejorar la condición humana, resolver inequidades y corregir ambientes, mediante la transformación del entorno y la mejora de la distribución de los recursos y de la riqueza, lamentablemente no siempre encarnan en este loable propósito.

Dentro de este contexto, sucede que las políticas públicas se utilizan como acciones simbólicas: para hacer creer que interesa el asunto, que se actúa, o que se va a actuar, o para reforzar desviaciones e inflexiones no aptas para el contexto.

Colaborador DCA
Seguir leyendo

COLUMNAS

Gestión por procesos en el sector público (I)

Publicado

-

Lic. Francisco Leal
Dirección de Investigación, DIADI/INAP
[email protected]

La gestión por procesos en el sector público es una forma de planificar, organizar y dirigir los distintos procesos que componen las actividades de las instituciones estatales. Un proceso se entiende como un conjunto de tareas, procedimientos, reglas, necesarias para que una entidad haga uso de los recursos de los que dispone, a fin de suministrar un servicio o producto dirigido a los ciudadanos.

Esta consiste en organizar, dirigir y controlar las actividades de trabajo de una entidad pública de manera transversal a las diferentes unidades de organización, para contribuir con el logro de los objetivos institucionales.

Ello implica reemplazar la tradicional gestión funcional, que se basa en lo establecido en los instrumentos de gestión y en el organigrama de la entidad.

La gestión por procesos es uno de los pilares del moderno enfoque por resultados.

La gestión por procesos es uno de los pilares del moderno enfoque por resultados. Dicho enfoque consiste en reformular las instituciones que componen el Estado, eliminando problemas como la burocracia y la corrupción, a fin de obtener un uso más eficiente de los recursos públicos que permita crear un impacto positivo en la calidad de vida de la población de la forma oportuna.

Ello implica, en primer lugar, la generación de resultados favorables como consecuencia de la acción del Estado y, más específicamente, de la Administración Pública al interior del Estado.

Y, como es evidente, el enfoque es hacia los administrados, teniendo en cuenta que se deben tramitar los procedimientos y prestar los servicios con calidad, que implica la satisfacción de los ciudadanos.

Un proceso en gestión pública implica una secuencia de actividades que trasforman una entrada o insumo que puede ser una solicitud de un bien o un servicio (o input) en una salida que sería la entrega del bien o el servicio (output), añadiéndole un valor en cada etapa de la cadena. Este proceso puede ser también un procedimiento administrativo, e incluso un procedimiento
institucional.

En el primero, por ejemplo, el insumo sería la solicitud del administrado y la salida el acto administrativo resultante. Los procesos de un sistema de gestión de calidad son aquellos que ayudan a controlar la calidad del servicio o producto que suministra la entidad pública a los ciudadanos.

Colaborador DCA
Seguir leyendo

COLUMNAS

La “amenaza fantasma” de los criptoactivos (I)

Publicado

-

Eduardo Valpuesta
Director del Máster en Derecho Digital de la Universidad de Navarra

Ahora que entró en vigor la nueva Circular de la Comisión Nacional del Mercado de Valores en España sobre publicidad de criptoactivos presentados como objeto de inversión, saltan noticias alarmantes que ponen de nuevo de relieve la gravedad del riesgo que suponen estos instrumentos.

En efecto, entró en vigor la Circular de la CNMV publicada en enero que, curiosamente, trata sobre la publicidad de unos activos que no están bajo la supervisión de la propia CNMV. Porque, ciertamente, los criptoactivos que ya sean “instrumentos financieros” (los que suponen invertir fondos para financiar a una empresa, a cambio de obtener una rentabilidad de la actividad que lleve a cabo esa empresa) ya están regulados, incluida su publicidad.

El Consejo de Estabilidad Financiera (FSB) considera que los criptoactivos pueden amenazar la estabilidad financiera.

Y por lo tanto la Circular referida trata de otros criptoactivos, los que no son “valores”, pero que muchísimos inversores minoristas confunden con tales: en definitiva, y hablando en claro, las criptomonedas.

Estas nacieron, en principio, como “medios de pago”, pero se han convertido para muchos en un instrumento de inversión (o, más bien, de especulación).

La CNMV no puede regular las criptomonedas, porque no son técnicamente “valores” sujetos a su supervisión, pero sí regula su publicidad porque incide en la credibilidad y estabilidad del mercado de valores (en general, del sistema financiero).

Y lo que hace esa norma es algo obvio: recordar que la publicidad debe ser veraz y clara, y debe enfatizar los grandes riesgos que supone “invertir” en estos criptoactivos: alta volatilidad, falta de control acerca de la formación de sus precios, no respaldo en Fondos de Garantía, etc.

Estos días han surgido varias noticias que no hacen sino poner de manifiesto el riesgo que suponen estas inversiones.

El Consejo de Estabilidad Financiera (FSB) considera que los criptoactivos pueden amenazar la estabilidad financiera, porque si bien el valor de su capitalización es relativamente bajo, en comparación con la de los instrumentos financieros clásicos, el colapso de una gran criptomoneda podría provocar una crisis de confianza en otros tipos de activos.

Continuará…

Universidad de Navarra
Seguir leyendo

COLUMNAS

Viva la diversidad biológica

Publicado

-

Héctor Morales Delgado
Oficial de Comunicaciones y Abogacía, Oficina de la Coordinación Residente, ONU Guatemala
[email protected]

La biodiversidad se refiere a la variedad de plantas, animales y microorganismos existentes. También incluye las diferencias genéticas dentro de cada especie, así como la variedad de ecosistemas como lagos, bosques, desiertos y campos agrarios, que albergan múltiples interacciones entre sus miembros.

Es decir, entre humanos, plantas, animales y su entorno como el agua, el aire y el suelo, mucho de esto descrito en el Objetivo de Desarrollo Sostenible 15.

Los recursos biológicos son los pilares que sustentan las civilizaciones. Los peces proporcionan el 20 por ciento de las proteínas animales a unos 3 mil millones de personas. Más del 80 por ciento de la dieta humana está basada en plantas y, aproximadamente, el 80 por ciento de las personas que viven en las zonas rurales de países en desarrollo dependen de medicamentos tradicionales obtenidos de la vegetación de su entorno.

Guatemala es un país megadiverso; este 22 de mayo en el mundo se promueve la protección de la biodiversidad.

Los bosques, amenazados por la deforestación, así como otros ecosistemas, son de vital importancia para sustentar la vida en la Tierra y juegan un papel importante en la lucha contra el cambio climático.

El Convenio sobre la Diversidad Biológica es el instrumento internacional para la conservación de esta, la utilización sostenible de sus componentes y la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos, que ha sido ratificado por 196 países. Su objetivo general es promover medidas que conduzcan a un futuro sostenible.

La salud de nuestro planeta también juega un papel importante en la aparición de enfermedades transmisibles entre animales y humanos. A medida que continuamos invadiendo ecosistemas frágiles, nos ponemos en contacto cada vez mayor con la fauna silvestre, lo que permite que los patógenos de la vida silvestre se extiendan al ganado y a los humanos.

Si bien cada vez somos más conscientes de que la diversidad biológica es un bien mundial de gran valor para las generaciones presentes y futuras, el número de especies y ecosistemas disminuyen a un ritmo acelerado debido a la actividad humana.

Dada la importancia de la educación y la conciencia públicas sobre esta amenaza, las Naciones Unidas decidieron proclamar la celebración del Día Internacional de la Diversidad Biológica cada año el 22 de mayo.

Estamos llamados a reexaminar nuestra relación con el mundo natural pues dependemos por completo de ecosistemas saludables y vibrantes si queremos disponer de agua, alimentos, medicamentos, ropa, combustible, refugio y energía, solo por nombrar algunos ejemplos. Los ecosistemas sanos protegen el planeta y mantienen los medios de subsistencia.

Los bosques, los humedales, las montañas y las tierras secas, en particular, proporcionan innumerables recursos y servicios ambientales: aire y agua limpios, conservación de la biodiversidad y mitigación del cambio climático. Los bosques y pastizales mantienen una variedad de industrias, generan empleos e ingresos y son fuente de alimentos, medicinas y combustible para más de 1 mil millones de personas.

Los recursos naturales se están deteriorando, los ecosistemas están bajo presión y se está perdiendo diversidad biológica en todo el mundo. La conversión del uso de la tierra, incluida la deforestación, provocan la pérdida de hábitats valiosos, la disminución del agua limpia, la degradación de la tierra, la erosión del suelo y la liberación de carbono a la atmósfera.

En Guatemala, más de 20 agencias de la ONU apoyan las prioridades nacionales en materia de biodiversidad. La FAO promueve enfoques sostenibles para la gestión de los recursos naturales.

El PNUMA lidera la protección y conservación del medioambiente y el PNUD tiene trabajo importante en impulsar políticas públicas en favor de un desarrollo sostenible.

Podemos decir ¡viva la biodiversidad!, no solo como un grito de reconocimiento, sino porque si vive un entorno biodiverso nosotros también viviremos mejor.

Colaborador DCA
Seguir leyendo

Gobierno de Guatemala

Enlaces Importantes

DCA Mundo 14

Directorio

 

  • Dirección General: Silvia Lanuza
  • Coordinación: Francisco Chinchilla
  • Nacionales: Jose Pelico y Erick Campos
  •  Deportes: Max Pérez
  •  Cultura: Leston Culajay

más temas

©2022 Diario de Centro América - Todos los derechos reservados.