Carlos Alcaraz aseguró ayer que llegar a las semifinales en el Abierto de Australia no supuso una liberación emocional, pese a la atención mediática generada tras la decisión de separarse de su entrenador, Juan Carlos Ferrero.
El tenista afirmó que, incluso si el resultado no hubiera sido favorable, no lo habría considerado un fracaso, y destacó su satisfacción por el rendimiento mostrado en el torneo. “Estoy muy contento con ello, pero no me he quitado una presión de encima porque estaba jugando para mí, para mi familia”, añadió.
El murciano también valoró positivamente el nivel mostrado durante la competición y aseguró sentirse orgulloso de ver reflejado en pista el trabajo realizado. “He estado trabajando mucho la concentración y el enfoque ha sido uno de los principales objetivos. He intentado aplicarlo en cada entrenamiento, punto tras punto”, señaló.
Sobre su próximo rival en semifinales, el alemán Alexander Zverev, tercero del ranking ATP, Alcaraz destacó el alto nivel físico y competitivo del tercer cabeza de serie.











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