Redacción
Fotos: Archivo Cinemateca USAC
Era el año 1898 y los estudiantes de la Facultad de Medicina tenían muchos problemas con el Gobierno, que no asignaba fondos para la educación superior y la primaria, por lo que los estudiantes de la Universidad de San Carlos empezaron a realizar actividades de protesta para exigir sus derechos y los del pueblo.
Cuando se acercaba la Semana Santa, la preocupación creció por lo que tomaron la decisión, una semana antes, de declararse en huelga. Para que toda la población se enterara, el 1 de abril de 1898, un Viernes de Dolores, los estudiantes organizaron una caminata desde el Paraninfo Universitario (antigua Facultad de Medicina) hacia la Escuela de Ciencias Jurídicas y Sociales (Facultad de Derecho) hoy Musac.
En la marcha se quiso remedar la tradición de Judas, debido a que un estudiante se disfrazó de Manuel Estrada Cabrera, el presidente interino, con traje frac, sombrero de copa y bigotón. A su alrededor se recitaban arengas contra él y el sistema educativo de forma creativa y jocosa, lo que causó gracia e hizo conciencia sobre la situación de la educación. Fue así como nació el primer Desfile Bufo que, a partir de ahí, se conoció como la Huelga de Todos los Dolores (por haber sido ese viernes) con los años se denominó la Huelga de Dolores.
En 1899, Estrada Cabrera organizó una elección para salir él mismo electo como presidente a tempore (sin caducidad), lo que generó gran descontento entre la población, y esto fue el detonante para que los estudiantes de Medicina y Derecho se volvieran a organizar a fin de protestar masivamente el siguiente Viernes de Dolores, con una demostración que salió del Paraninfo; pasó “trayendo” a los estudiantes de la 9a. avenida y estuvo frente a Palacio Nacional, “dándoles voz a los sin voz” para volver a la misma Escuela de Derecho, donde se organizó un mitin y luego hubo marimba. Ese fue el segundo desfile bufo que continuó con la tradición por tres períodos más, hasta 1902, ya que ese año, una intervención policial dejó a varios estudiantes arrestados y a Fernando Lemus (uno de los líderes) asesinado. Por temor de más represalias, por 17 años no hubo marcha universitaria.
La tradición no vuelve sino hasta 1921 (tras la salida de Estrada Cabrera del poder), pero se le agregaron carrozas y, a partir de 1928, con un líder de la jocosidad y discurso satírico encabezando la marcha. Se nombra un Rey Feo para representar a los estudiantes, y sale electo en esa primera ocasión el Mono Escobar, de Medicina. Ahí la protesta toma un carácter más político-social frente a la realidad nacional, que estudiantil como había sido en sus primeros cinco años.
En 1931, con la llegada de Jorge Ubico, de nuevo la represión sobre los estudiantes de la San Carlos se puso de manifiesto y debido a la falta de autorización para que se realizara el desfile, este mismo fue suspendido durante 14 años hasta 1945, cuando ya se había dado la Revolución de Octubre y, con la nueva apertura, volvió la tradición huelguera.
Ya con la autonomía universitaria y un campus en la zona 12 con más facultades, el Desfile Bufo creció de manera extraordinaria y su recorrido siempre se inició en el Paraninfo para bajar por la 18 calle hacia la 6a. avenida, para llegar al Parque Central y Palacio Nacional y retornar al punto de partida. En ese desfile de 1945, la chispa estudiantil produce un edicto que se denominó El No Nos Tientes, vigente hasta la fecha. Se conforman también los primeros comités organizadores de cada unidad académica y uno de la Asociación de Medicina y otro de la Asociación de Estudiantes El Derecho. Este “comité” huelguero tomó el nombre de El Honorable Comité de Huelga de Dolores. Un año después, en 1949, el arzobispo Mariano Rossell y Arellano excomulgó la Huelga al tildarla como del diablo y no de Cristo, a partir de ahí, el tema religioso pasa a formar parte de la mofa y sátira sancarlista.

La contrarevolución lo cambia todo
A partir de 1954, los estudiantes fueron tildados de “comunistas” y, en consecuencia, perseguidos y criminalizados. Se vienen los días más aciagos para la USAC. En 1958, bajo la presidencia de Miguel Ydigoras Fuentes, una patrulla militar abre fuego, asesina a tres y deja varios heridos. Ahí se suspende el desfile hasta 1969 y resurge en el marco de la lucha armada revolucionaria, Ante el riesgo de la represión, los estudiantes empezaron a utilizar, las capuchas (imitando a los “nazarenos” de la Semana Santa). Cada facultad eligió su color de identificación y tomó así mayor colorido el desfile de la USAC.
En 1973, en una decisión contra el machismo de los gobiernos militares, los universitarios pidieron a las mujeres sancarlistas que se integraran a las actividades de la huelga. Como resultado la participación fue masiva en los subcomités, en el armado de carrozas y, sobre todo, en el Desfile Bufo que tomó mayor realce.
La Constitución de 1985 provoca la cooptación de la USAC
El movimiento huelguero siempre fue auténtico y transparente a pesar de los bajos instintos, de que algunos mostraban, pero una mayoría entendía bien que la protesta era para decir la verdad sobre la realidad de forma satírica y con mucha creatividad.
En 1985, la Asamblea Nacional Constituyente aprueba una nueva Constitución y ahí, aunque de lejos pareciera que se le da un lugar merecido a la USAC para la toma de decisiones en la vida política nacional, al ver de cerca, estas disposiciones provocaron que la única universidad pública se convirtiera en un peldaño para alcanzar la corrupción.
Cooptados el Consejo Superior Universitario (CSU) y la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU), fue fácil que también violaran la integridad de la Huelga de Dolores; hicieron del movimiento un negocio que se unía a las concesiones de comercio informal, cobro de parqueos e impuestos de entrada a los edificios.

A su llegada a la AEU y el CSU, de estos grupos de mafiosos vinculados a oligarcas, pusieron el movimiento huelguero al servicio de la corrupción e, incluso, de delincuencia organizada y simple, como pandilleros, sicarios, narcotráfico y otros.
Estas estructuras estuvieron en el poder durante 20 años; buscaban destruir movimientos reivindicativos de la huelga, lo convirtieron en un desfile vulgar, distraído de la realidad y hasta abusivo con la propia población.
Los grupos de choque y delincuenciales provocaron la apatía de muchos estudiantes que prefieren no involucrarse, pero la disponibilidad de los que no claudican en la transparencia y dignidad y, aunque muchos sueños se pierden y el suspiro del pueblo cada vez es más grande, se extraña a quienes fueron y serán la voz de los sin voz y que esperan la guía y lucha liderada por la USAC.











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