Rodolfo Zelada
Periodista
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El que los guatemaltecos podamos expresarnos libremente y sin censuras sigue siendo el “cuco” de los corruptos. Conforme pasan días, semanas, meses o años, continúan dándose este tipo de prácticas en el territorio nacional sin que nada ni nadie pueda hacer algo por detenerlos. El caso más reciente es el del colega Nelton Rivera, periodista y cofundador de Prensa Comunitaria. Amenazas y criminalización también alcanzan a otros reporteros de dicho medio de comunicación.
Para atacar e intimidar al grupo de periodistas, los agresores se escudan en el anonimato que les permiten las redes sociales. De esa misma forma lo han hecho anteriormente, incluso manejando información privilegiada de una que otra institución del Estado, un claro abuso de poder al utilizar recursos públicos para tratar de acallar las voces contra la corruptela que se sigue campeando a su sabor y antojo. Esperemos no sea por mucho tiempo más.
De esa misma forma lo han hecho anteriormente, incluso manejando información privilegiada de una que otra institución del Estado.
Y es que, de un tiempo para acá ejercer el derecho a informar, defender los derechos humanos o dedicarse a la impartición honesta de la justicia, son actividades que atentan contra la libertad y la vida de quienes nos desenvolvemos en estas nobles labores. Esto puede dar lugar a persecución y encarcelamiento. Algunos han tenido que recurrir al exilio para no sufrir el hostigamiento y la ira de quienes mueven los hilos detrás de los títeres que se prestan a estas prácticas inhumanas.
El pecado de Nelton y los colegas de Prensa Comunitaria ha sido el de develar como operan la corrupción y la impunidad en el país, especialmente desde la depredación de los bienes naturales, a través de la minería, el monocultivo y las hidroeléctricas.
No es momento para bajar la guardia. Por el contrario, es tiempo de unirnos y hacer más fuertes nuestras voces para evitar más ataques, persecución y criminalización. No es posible que, siendo más los buenos en este país, unos pocos nos pongan contra la pared. Hay que actuar ya.
Garantizar la integridad de Nelton, así como la de decenas de periodistas y defensores de derechos humanos es urgente. No es aceptable que en un país democrático se sigan dando este tipo de hechos sin que se investigue y castigue a autores materiales e intelectuales. Mi solidaridad con los colegas afectados y con todos los que, antes que ellos, han sido y siguen siendo víctimas de ese sistema podrido, manejado descarada y abiertamente por el pacto de corruptos.











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