Felipe La daeta
Magíster en Psicología de la Organizaciones
Ser “feliz” tiene muchas aristas, desde los temas personales, como la motivación, la responsabilidad, las emociones y el sentido. También incluye lo relacional y el bienestar social, a veces omitido en los modelos de bienestar y resiliencia de carácter individualista.
Hay quienes creen que la felicidad es simplemente el estado emocional; como el personaje de la película “Intensamente”, que siempre está alegre.
La felicidad también requiere de condiciones del contexto para el bienestar. El estudio “Monitor de Servicios de Salud” (Ipsos 2024), que incluyó a más de 23 mil personas en 31 países, reveló que en Chile percibimos que el mayor problema de salud es la salud mental (69 % de encuestados). Esto afecta la visión de “ser feliz”. Como dice el dicho, “no hay salud sin salud mental”.
En el área laboral esto se agudiza. El estudio “Burnout 2024” de la firma Adecco mostró que 61% de las personas en Chile y 65 % de las personas encuestadas en el mundo dijeron haber experimentado sensación de “quemarse” y que eso supera sus fuerzas.
Si se quiere hablar de felicidad, es necesario observar el contexto, desde donde se abren o cierran las posibilidades para una vida buena, y no solo desde un enfoque individual.
Entre los factores están la carga excesiva de trabajo (46 %), la incapacidad de desconectarse del trabajo (44 %) y la presión constante (41 %). Urge mejorar la organización del trabajo, así como el tiempo de descanso para recuperarse y poder disfrutar de otras esferas de la vida. Las nuevas generaciones han ido cambiando la relación con el trabajo; donde el “trabajar para vivir” se ha ido convirtiendo en un eje. En buena parte, la brecha salarial también afecta.
Los hombres con estudios universitarios ganan más, lo que se repite en todos los niveles educativos ($120.000 promedio en favor de ellos, según OIT). Esto afecta la generación y mantención de trabajos positivos, inclusivos y sostenibles (Objetivo de Desarrollo Sostenible 8 de la ONU), y también influye en nuestra felicidad.
La felicidad no solo tiene que ver con la actitud y poder personal. Aunque sí son importantes, también se necesita avanzar en condiciones estructurales y organizacionales que hagan del trabajo una fuente de sentido, conexión social y bienestar.
Las condiciones laborales y organizacionales inciden directamente en el bienestar.
Si se quiere hablar de felicidad, es necesario observar el contexto, desde donde se abren o cierran posibilidades para una vida buena, y no solo desde un enfoque individual, emocional o de esfuerzo personal.











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