El secretario de Estado de EE. UU., Mike Pompeo, afirmó ayer que su Gobierno responderá “recíprocamente” a la expulsión de los dos diplomáticos estadounidenses de mayor rango en Venezuela, y avisó que su respuesta podría ser incluso más amplia.
“Hemos recibido una notificación formal; responderemos de manera apropiada, recíprocamente, quizás más que eso, apropiadamente. Continuamos vigilando el régimen de (Nicolás) Maduro y su destructivo comportamiento contra el pueblo de Venezuela”, dijo Pompeo durante una comparecencia ante el Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes.
Plazo
El Presidente del país sudamericano dio el martes 48 horas al encargado de negocios de EE. UU. en Caracas, Todd Robinson, y al jefe de la sección política de la embajada norteamericana, Brian Naranjo, para que dejen el país. Maduro, además, acusó a Robinson de participar en una conspiración militar, económica y política, así como de haber “violado la ley internacional de manera descarada”, y dijo tener pruebas que presentará más adelante.
Adelantándose a la previsible expulsión del encargado de negocios venezolano en el territorio estadounidense, Carlos Ron Ramírez, en virtud de la reciprocidad diplomática, Maduro lo nombró el martes viceministro de Relaciones Exteriores para América del Norte y dejó vacante, de momento, el cargo en Washington.
Sin reconocimiento
Estados Unidos, al igual que numerosos países, no reconoció la victoria de Maduro en las elecciones del domingo, en las que no participó el grueso de la oposición, por considerarlas fraudulentas.
A ese respecto, Pompeo afirmó que Estados Unidos “está imponiendo una nueva presión económica en el régimen de Nicolás Maduro, para ayudar a ese país a regresar a la democracia”, y aseguró, además, que está trabajando con “los socios regionales con ideas afines para que hagan lo mismo”.










