A más de 9 mil kilómetros de Guatemala, entre los inviernos de Berna y los escenarios europeos, Dominique Hunziker ha construido un hogar a través de la música. Su historia es la de una artista que dejó el país a los 19 años para estudiar en Suiza y ha convertido la experiencia migratoria en uno de los ejes emocionales de su obra.
Nacida en Guatemala en 1996, Hunziker creció en un entorno familiar donde la música estaba siempre presente, aunque nadie se dedicara de manera profesional. Desde niña mostró interés por el canto y la composición, buscó espacios de formación que la llevaron al Conservatorio Nacional de Música Germán Alcántara y, años después, a emprender el viaje hacia Europa.
Mi papá nació en Suiza, entonces siempre estuvo en el horizonte la posibilidad de estudiar acá, y decidí tomar la oportunidad”, relató la artista, quien ahora reside en Berna. Ahí cursó una licenciatura en canto pop y una maestría en pedagogía de la misma carrera.

Lejos del hogar
Más allá de la formación académica, el traslado implicó también enfrentarse al desarraigo y a la reconstrucción de identidad lejos de Guatemala. “Si bien fue un proceso privilegiado de migración, sigue siendo un desarraigo”, explicó Hunziker sobre sus primeros años en Europa, etapa en la que comenzó a escribir muchas de las canciones que más adelante darían vida a su álbum Regresar.
La adaptación también llegó acompañada de contrastes culturales y cotidianos. “Aunque nunca me he acostumbrado al invierno y a esos días fríos de muy pocas horas, la parte que me encanta de Suiza es el verano con sus días cálidos y largos”, compartió. En medio de esa distancia, pequeños detalles se volvieron una forma de mantener el vínculo con Guatemala. “Estoy feliz de haber encontrado un lugar donde puedo conseguir frijoles volteados, eso me hace la vida más sabrosa”,
dijo
Destacó el papel que han tenido los amigos y la comunidad que encontró lejos de casa. “Por suerte, he hallado gente muy linda y cálida y he podido formar bonitas amistades”, expresó.

Carrera
Lanzado en 2024, Regresar fue compuesto durante siete años y producido de forma independiente junto con músicos amigos que conoció durante sus estudios. El proyecto gira alrededor de temas como la memoria, el hogar y la pertenencia.
Empecé a componer canciones y, cuando volteé a ver todo lo que había escrito, observé un hilo conductor, el cómo construir un hogar después de salir del país en el que crecí”, explicó.
Actualmente, se presenta junto a su banda Los Cuchumatanes, integrada por músicos latinoamericanos. Con ellos ha recorrido escenarios en Suiza, Francia y Alemania, donde gran parte de su público está conformado por comunidades migrantes que encuentran en sus canciones un vínculo emocional con sus países de origen.
La nación en la sangre
Uno de los conciertos más significativos para ella ocurrió en Berlín, Alemania frente a una audiencia mayoritariamente guatemalteca. “Fue muy conmovedor, porque por una noche hicimos nuestra casita chapina por allá”, recordó. Ahora, mientras prepara un nuevo proyecto musical más íntimo y experimental, Dominique Hunziker continúa llevando a Guatemala consigo en cada escenario.
Si pudiera ir todos los fines de semana a Guatemala a tocar, lo haría”, afirmó. Sus canciones, interpretadas principalmente en español, se han convertido en un puente emocional entre quienes viven lejos de casa y la memoria compartida de un país que sigue presente, incluso a la distancia.











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