La economía mundial crecerá un 2.5 % en 2026, según el informe más reciente de perspectivas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que atribuye el descenso al impacto del conflicto en Oriente Medio.
En una actualización, el organismo prevé que el crecimiento mundial se sitúe en ese porcentaje este año, dos décimas menos de lo estimado en enero.
Para 2027, la ONU anticipa una leve recuperación hasta 2.8 %, en un contexto en el que “el mercado laboral sólido, la demanda de consumo y la inversión vinculada a la inteligencia artificial en algunas economías ofrecerán cierto apoyo, aunque insuficiente para revertir el deterioro del panorama global”.
Según el documento, el principal impacto de la crisis se concentra en el sector energético, con restricciones de oferta, incremento del petróleo y mayores costes de transporte y seguros, lo que se traslada a las cadenas de suministro y eleva los costos de producción en todo el mundo.
La ONU advierte también que la guerra ha interrumpido la tendencia de desinflación comenzada en 2023 y que, en las economías avanzadas, el indicador subiría del 2.6 % en 2025 al 2.9 % en 2026, mientras que en los países en desarrollo el repunte será más acusado, del 4.2 % al 5.2 %, debido al encarecimiento de la energía, del transporte e importaciones.
Los riesgos
Uno de los riesgos más sensibles se concentra en los alimentos, de acuerdo con la entidad global, debido a las disrupciones en el suministro de fertilizantes, que podrían reducir las cosechas y presionar al alza los precios agrícolas.
El organismo señala además que los bancos centrales se enfrentan a un “dilema” entre subir los tipos de interés para contener la inflación o mantenerlos para no frenar aún más el crecimiento.
En los mercados financieros, el texto destaca que, aunque el impacto inicial ha sido hasta ahora “limitado”, el aumento de los precios energéticos ha elevado las expectativas de inflación y presionado al alza los rendimientos de la deuda.
Según afirmó en un comunicado el subsecretario general de la ONU para Asuntos Económicos y Sociales, Li Junhua, la crisis en Oriente Medio “ha intensificado las tensiones en las economías en desarrollo” al incrementar los costes de endeudamiento y el peligro de vulnerabilidades del compromiso financiero.
El informe no ofrece en esta ocasión datos desglosados por países, pero sí destaca que Oriente Medio registrará la mayor caída, mientras que Estados Unidos mantendrá una relativa resiliencia.











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