Karin Larissa Herrera Aguilar
Vicepresidenta de la República de Guatemala
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“La trata de personas comienza cuando alguien cree que la vida y la dignidad de otra persona tienen precio. Y termina cuando las sociedades deciden que ningún ser humano puede convertirse en mercancía”.
Participé en la Octava Reunión de Autoridades Nacionales en Materia de Trata de Personas de la Organización de los Estados Americanos, un espacio que permitió reflexionar sobre una realidad que continúa afectando a miles de personas y que exige respuestas coordinadas entre los países.
La trata de personas no solo implica explotación humana. También mueve dinero. Detrás de este delito operan estructuras criminales que obtienen ganancias a costa del sufrimiento de las personas y que buscan ocultar esos recursos mediante redes financieras ilícitas. Por ello, combatir la trata también implica fortalecer las acciones contra el lavado de dinero y otros activos.
El Informe Mundial sobre Trata de Personas 2024 de Unodc evidenció un aumento del 25 % en las víctimas detectadas entre 2019 y 2022. Detrás de esas cifras existen historias de violencia, engaño y vulnerabilidad, pero también organizaciones criminales que funcionan como economías ilegales.
En este contexto, contar con una legislación sólida contra el lavado de dinero resulta fundamental. Seguir el rastro financiero permite identificar estructuras criminales, limitar sus operaciones y reducir la capacidad económica que sostiene delitos como la trata de personas y la explotación sexual. Combatir las finanzas del crimen también significa proteger vidas.
Guatemala reafirmó que la cooperación regional sigue siendo clave para enfrentar redes criminales.
Durante esta reunión, Guatemala compartió esfuerzos impulsados junto con la Secretaría Contra la Violencia Sexual, Explotación y Trata de Personas (SVET), el Ministerio de Relaciones Exteriores y la Misión Permanente ante la OEA, orientados a fortalecer la cooperación regional y las capacidades técnicas de los Estados Miembros.
Estos esfuerzos permitieron consolidar capacidades en más de 20 países y alcanzar a más de 1 mil 600 personas capacitadas y sensibilizadas en temas relacionados con tecnologías de la información, investigación financiera, prevención del lavado de activos y reparación digna para víctimas de trata.
También se abordaron desafíos emergentes, como el reclutamiento de niñas, niños y adolescentes por estructuras criminales y la explotación laboral en contextos de movilidad humana.
Guatemala reafirmó que la cooperación regional sigue siendo clave para enfrentar redes criminales transnacionales y fortalecer respuestas que mantengan siempre a las víctimas y sobrevivientes en el centro. Solo así podremos avanzar hacia una región donde la dignidad humana esté por encima de este delito.











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