El Estado ha sufrido abandono histórico, como lo calificó el viceministro de Seguridad del Ministerio de Gobernación (Mingob), Estuardo Solórzano. Es un rezago que afecta a esta dependencia y a prácticamente todas las instituciones, tanto de la administración central como descentralizadas y autónomas.
La falta de innovación, profesionalización del personal, continuar con prácticas antiguas, y, lo más preocupante, decisiones poco o nada claras que dan lugar a hechos de corrupción es el resultado que aún vemos y ha sido muy complicado vencer en pocos meses.
No obstante, la cartera del Interior ha mostrado importantes avances, que generan resultados positivos.
Figura la inversión en el Sistema Penitenciario con la formación de más guardias, respetuosos de las leyes, de los procedimientos y con principios éticos para apartarlos de eventos opacos; además, la construcción de dos cárceles de máxima seguridad –aunque frenada momentáneamente por un amparo interpuesto por ese aparato oscuro empeñado en proteger criminales–, es ejemplo del nuevo proyecto impulsado por instrucción directa y clara del mandatario Bernardo Arévalo.
En materia de seguridad ciudadana, el Mingob lleva a cabo un combate frontal al crimen organizado, con reporte en este cuatrimestre de incautaciones y detenciones que superan al mismo período del año pasado, cuando ya daba cuenta de resultados históricos.
La desarticulación, la semana anterior, de una estructura de trasiego de drogas en el sur del país, donde se capturó entre otros a un teniente del Ejército, expone que no hay protección a quien infringe la ley.
Incluso, durante este 2026 las fuerzas de seguridad han sacado de circulación ketamina, éxtasis y metanfetaminas que no se habían detectado, además de las tradicionales cocaína, marihuana y crac, que se combaten a diario.
Los bienes confiscados, que en el período similar de 2025 sumaron Q477.2 millones, en este año totaliza Q1 mil 825.2 millones, un crecimiento del 282.43 %.
Esto se traduce en confianza ciudadana, que a su vez fomenta la cultura de la denuncia, lo cual da lugar a investigaciones, y producto de ello es lo alcanzado hasta ahora, puesto que las bandas de criminales buscan nuevas formas de evadir a las autoridades.
Son actos del Gobierno comprometido a luchar contra la corruptela, con el pueblo digno como prioridad y la promesa de seguir adoptando medidas correctas para responder a la demanda de los guatemaltecos.











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