Francisco Guillén
Dirección de Formación Artística
Ministerio de Cultura y Deportes
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Previo a finalizar la última cuarta parte del siglo XVIII, tanto en América como en el viejo mundo (Europa), la creatividad manifestada en el arte y expresión libre representó un fenómeno antropológico que fue dando paso a la liberación social que, obviamente, arrastró dicho arte y las expresiones de la época, como las letras, que eran una herramienta artística, creadora y muy poderosa, hacia los cambios por los cuales las sociedades subyugadas habían intentado pelear décadas atrás.
Los hitos que esculpieron la intención, que luego se convirtió en acción fueron las celebérrimas Revolución Francesa y la revolución de los que posteriormente conoceríamos como Estados Unidos.
Los aires de libertad permitieron a los compositores pasar de componer música religiosa a música “profana” que se atrevía a levantar la voz, tal cual es el caso de las óperas de Rossini, Donizzetti y Verdi, entre otros, que se atrevían a incluir temáticas fuertes sobre la opresión de personajes como duques, condes o barones o inclusive reyes, que gobernaban a sus pueblos o naciones. Un claro ejemplo es la ópera Rigoletto, de G. Verdi, que se basa en el texto ya revolucionario “shakespierano” de El Rey se Divierte, en donde desnuda a la Corte como vil y despiadada del pueblo al que gobernaba abusando de la dignidad de las jovencitas de la época y demás injusticias.
Los aires de libertad permitieron a los compositores pasar de música religiosa a ”profana“.
Las letras fueron un bastión importantísimo que permitió más adelante impulsar inclusive a colectivos artísticos completos a involucrarse en temas políticos, en pro de la mejora social. El rumbo que cada uno siguió según su línea de pensamiento fue cobrando rutas hacia lo que más tarde se conoció como pensamiento de izquierda o de derecha.
Es importante hacer ver o notar que los colectivos artísticos, fuesen integrados por pintores, escritores, músicos, etc., regularmente buscaban la mejora en la calidad de vida colectiva y la justicia. Los actores políticos y rumbos que fueron tomando las diferentes sociedades donde interactuaran fueron los responsables (de izquierda o derecha) de llevar a cabo posteriores cambios positivos o negativos. Tal es el caso de dictaduras de izquierda, como terminó la Revolución Bolchevique en Rusia, con repercusiones hasta los años 80, o las dictaduras fascistas en las que terminaron países como Alemania e Italia con sus respectivos líderes, Hitler y Mussolini.
Recordemos que, hasta hace un siglo, o un poco más, los medios de comunicación masivos tenían gran influencia de las artes imperantes y eran dictados, en su quehacer, por el liderazgo de grandes celebridades como Tolstoi, Dalí, Picasso, Rivera, Wagner, etc. Quizá tuvieron un papel de responsabilidad en el acontecer político posterior, pero no tenían la autoridad mal llevada por dicho liderazgo político a quien le correspondía la acción. Hoy en día, el liderazgo artístico necesita continuar su estudio no solamente técnico, sino también cosmogónico que le permita plasmar en sus obras un impacto sociopolítico atinado y acorde a la época y necesidades actuales.











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