Familias que viven cerca del río Mazate, en Siquinalá, Escuintla, ya comienzan a percibir los beneficios de una obra que no solo moderniza la infraestructura vial, sino que además les brinda mayor seguridad y tranquilidad ante las crecidas del afluente.
La construcción del nuevo puente avanza a buen ritmo y representa una mejora sustancial respecto a la antigua estructura.
El proyecto contempla un moderno puente de concreto armado de 11 metros de longitud, construido sobre una base de micropilotes que garantizará su estabilidad a largo plazo.
Actualmente, los trabajos se encuentran en la fase de cimentaciones, una de las etapas clave para cumplir con los más altos estándares de seguridad.

Además de mejorar la conectividad vial, la obra tiene un enfoque integral que protege tanto el entorno natural como las viviendas aledañas.
Entre las principales medidas se destacan los trabajos de protección de la borda del río, que ayudarán a mitigar la erosión y salvaguardar las casas ubicadas en la orilla.
Asimismo, el diseño del puente incluye sistemas para disipar la energía de las corrientes, actuando como un escudo preventivo ante posibles crecidas que podrían afectar la vialidad y las propiedades cercanas.
“Esta no es solo una intervención vial, es un esfuerzo concreto para fortalecer la seguridad y el bienestar de todos los habitantes del municipio”, destacaron autoridades locales.
La obra, estimada a finalizarse en seis meses, promete entregar una solución moderna, segura y confiable para quienes utilizan diariamente esta ruta.
El proyecto es ejecutado por la Unidad Ejecutora de Conservación Vial (Covial), dependiente del Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (CIV).

Este trabajo forma parte de un ambicioso plan nacional que mantiene activos más de 267 proyectos de infraestructura vial en todo el país, con el objetivo de llevar la red de caminos de Guatemala al nivel que requieren sus habitantes.
Más allá de las máquinas y el concreto, el impacto de esta obra es directo en la vida cotidiana: menos tiempo de traslado, mayor acceso a servicios, mercados y oportunidades económicas para las familias de Siquinalá y comunidades cercanas.
Una vez finalizado, el nuevo puente se convertirá en un símbolo de progreso y protección para una zona históricamente vulnerable a las variantes del río.












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