Como parte de la estrategia para combatir el ingreso y uso de ilícitos dentro de las prisiones de Guatemala, en lo que va del año, el Sistema Penitenciario (SP) ha efectuado 119 requisas en diversos centros carcelarios, según información oficial.
De acuerdo con datos del SP, en enero se ejecutaron 66 registros, mientras que febrero sumó 45 y marzo, 8.
Setenta de las inspecciones se llevaron a cabo en los recintos del perímetro del departamento de Guatemala, y las otras 59 en el resto del país.
Durante estas acciones se decomisaron armas de fuego, celulares, chips, licor, animales y drogas.
Según consta en un documento del SP, el reclusorio con más verificaciones es el Centro de Detención Preventiva para Hombres Fraijanes I, con un total de 31 registros.
Le siguieron la Granja Modelo de Rehabilitación Penal Pavón, el Centro de Orientación Femenino (COF) y el Centro de Detención Preventiva para Hombres Restauración Constitucional, Pavoncito, con 13 inspecciones cada uno.

Lo que se halló
El SP reportó que, en total, se han incautado 7 mil 106 artículos. De esa cifra, 3 mil 297 fueron decomisados en enero, 2 mil 8 en febrero y 1 mil 801 en marzo.
Entre los hallazgos destacan 676 teléfonos celulares localizados en el penal Pavón: 60 en enero, 160 en febrero y 456 en marzo.
En ese mismo inmueble también se encontraron 147 chips (16 en enero, 19 en febrero y 112 en marzo).
En esa prisión fueron incautados 77 bolsas con marihuana y 55 envoltorios con cocaína.
En cuanto a arsenal, las autoridades localizaron 65 cartuchos útiles, 10 armas de fuego y cuatro objetos punzocortantes. Otros hallazgos relevantes se registraron en el Centro de Detención Preventiva para Hombres y Mujeres, en Chimaltenango, donde fueron descubiertos 280 cartuchos para pistolas. Asimismo, en el Centro de Detención Preventiva para Hombres de la zona 18 se decomisaron 106 envoltorios con cocaína.
Conciencia
Las requisas sorpresa y periódicas arrojan resultados positivos para identificar la presencia de objetos no permitidos dentro de los penales; sin embargo, es recomendable fortalecer la formación ética y moral del personal, aconsejó Mario Mérida, analista en temas de seguridad.
En palabras de Mérida, los esfuerzos por parte de las autoridades del SP para regular lo que los reclusos pueden o no tener son innegables, pero también hizo un llamado a la conciencia para que no haya complicidad. “En algunos casos, el ingreso de objetos se habría autorizado mediante pagos, lo que permite que cada teléfono que entra a una celda se convierta en un medio para cometer extorsiones”, refirió.











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