Por las venas de Long Island, Nueva York, circula hoy un aroma distinto. No es solo el perfume del café recién tostado proveniente de las tierras altas de Huehuetenango o la humedad mística de Cobán; es el aroma del progreso.
Detrás de esta fragancia se encuentra el guatemalteco-estadounidense Alexander Escobar, un hombre que llegó a Estados Unidos a los 12 años con un equipaje repleto de esperanzas y que hoy, décadas después, ha logrado lo que pocos: sentar a la comunidad latina en la mesa donde se toman las decisiones, mientras deleita una taza de café que sostiene a cientos de familias en su tierra natal.
Lo que comenzó como una formación en artes y cinematografía en Briarcliffe College (tras graduarse de Hampton Bays High School en 1998), evolucionó en una visión empresarial con alma social. Con la fundación de Café Victoria, ubicado en Nueva York, no solo introdujo granos de especialidad en el mercado neoyorquino, sino transformó el consumo en un acto de justicia, pues hay una colaboración con 296 familias productoras y tres cooperativas guatemaltecas beneficiadas.
En entrevista dijo que arribó a Estados Unidos siendo apenas un niño, sin imaginarse la magnitud de los cambios que ese paso traerían a su vida. “Adaptarme, estudiar y abrirme camino como migrante guatemalteco fue un proceso de aprendizaje constante, lleno de retos y descubrimientos. Con el tiempo comprendí que el verdadero éxito no consiste únicamente en crecer profesionalmente, sino también en mantener un vínculo vivo con Guatemala y aportar desde donde uno se encuentre”, narró.

Representación
Más allá del comercio, Escobar entendió que el empoderamiento real requiere representación política.
El ser fundador del Hdeec (Comité de Desarrollo, Empoderamiento y Educación Hispana) en Riverhead, marcó un antes y un después.
“Es el primer comité hispano oficial integrado en la estructura del gobierno local en la zona, que ha otorgado voz formal a más de 40 mil guatemaltecos en el condado de Suffolk”, remarcó.
Este esfuerzo le valió ser nombrado Champion of Diversity en 2025 por la legisladora Catherine Stark, un reconocimiento que valida su rol entre la administración pública y la fuerza laboral latina.
El futuro cercano para él se escribe con planes de crecimiento, con la apertura de su segunda cafetería a inicios de este 2026, para consolidar su negocio como un símbolo de identidad.
Al integrar la junta directiva de la Cámara de Comercio de Riverhead, sigue demostrando que la narrativa latina en EE. UU. ha cambiado, de que ya no solo se buscan oportunidades, sino también se crean.
“Nuestros caficultores y la comunidad latina merecen visibilidad y una representación digna”, afirmó el entrevistado, recordándonos que el éxito sabe mejor cuando se comparte a ambos lados de la frontera.













Deja un comentario