EFE
Las manifestaciones en Irán continuaron ayer con enfrentamientos en varios puntos del país, especialmente en Teherán, en el octavo día consecutivo de manifestaciones. Un grupo de personas se ubicó frente al centro comercial Alaeddin, uno de los mercados de teléfonos móviles más importantes, situado en el centro de la capital, donde estallaron las protestas hace ocho días, por el deterioro de la situación económica.
Según videos publicados por activistas en redes sociales, la manifestación tuvo lugar pese al fuerte despliegue de las fuerzas de seguridad. Las imágenes muestran el lanzamiento de gases lacrimógenos por parte de los agentes para dispersar a la multitud, así como disparos de perdigones.
En la ciudad de Malekshahi, cientos de ciudadanos participaron en los funerales de los tres fallecidos en los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, coreando lemas contra la República Islámica, como “Muerte al dictador”.
En paralelo, el comandante de las Fuerzas de Seguridad de Irán, Ahmadreza Radan, anunció que “desde hace dos noches han comenzado detenciones selectivas de líderes que incitaban a la población”.
Radan afirmó que los detenidos “confesaron haber recibido dólares”, en referencia a una supuesta financiación extranjera de las protestas. Ayer, el líder supremo de Irán, Ali Jameneí, ordenó mano dura contra lo que calificó de “disturbios”, orquestados por “mercenarios del enemigo”.
Jameneí llamó a dialogar con quienes tienen reivindicaciones económicas. Las expresiones de inconformidad comenzaron en Teherán, impulsadas por sectores económicos afectados por el deterioro de la situación económica, el desplome del rial y la alta inflación











Deja un comentario