La desaparición de Brigitte Bardot, fallecida este domingo a los 91 años en Saint-Tropez, ha suscitado una oleada de emoción en Francia, donde se ha recordado su condición de paradójico ícono cultural por haber sido, a la vez, símbolo de la emancipación sexual y crítica del movimiento feminista.
Aún no fueron divulgadas las causas de la muerte de la carismática artista francesa, ni cuándo y dónde se realizarán sus honras fúnebres.

La muerte de la que llegó a ser considerada un mito sexual a la altura de Marilyn Monroe sucedió en su refugio de La Madrague, una de las dos propiedades que tenía en la exclusiva ciudad balneario de Saint-Tropez, de la que se había enamorado durante el rodaje de 'Y Dios creó a la mujer' (1956).
Mientras la policía acordonaba la residencia ante la esperada llegada de admiradores de Bardot y al tiempo que algunos vecinos colocaban flores en la estatua erigida en su honor en Saint-Tropez, la clase política francesa, con el presidente francés, Emmanuel Macron, a la cabeza, resaltaron el legado de la actriz, pero también cantante de éxito.
Sus películas, su voz, su gloria deslumbrante, sus iniciales, sus penas, su generosa pasión por los animales, su rostro convertido en Marianne; Brigitte Bardot encarnaba una vida de libertad. Existencia francesa, brillo universal. Ella nos conmovía. Lloramos a una leyenda del siglo", dijo Macron en X.
La intérprete de La verdad (1960) y El desprecio(1963) mostró, en varias ocasiones y públicamente, sus afinidades ideológicas con la política Jean Marié Le Pen. Es precisamente esa afinidad con el ultranacionalismo la que le han censurado en muchas ocasiones. Entre 1997 y el 2008, Bardot fue condenada judicialmente con multas económicas por ciertos comentarios y declaraciones de incitación al odio, sobre todo en contra de los musulmanes.
También fueron especialmente controvertidas sus posiciones respecto al resurgimiento del movimiento feminista tras el fenómeno "#MeToo" a partir de 2018.











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