En la Hemeroteca Nacional de Guatemala Clemente Marroquín Rojas, el tiempo se detiene y despliega. Entre estanterías que albergan siglos de prensa, se encuentran investigadores de ojos curiosos y estudiantes ávidos de saber; rastrean los hilos de la historia, política y cultura que han moldeado a la nación. Buscan la crónica precisa, el titular olvidado o la caricatura mordaz que solo las páginas de un periódico antiguo pueden ofrecer.

En medio de este vasto océano informativo, el equipo humano que atiende la sala no solo custodia el acervo, sino que actúa como guía experto. Su dedicación asegura que cada estudioso pueda hallar su aguja en el pajar, al facilitar el acceso a colecciones invaluables con una calidez que solo el amor por la historia puede inspirar. En la recepción está Edgar Lutín, quien atiende con dinamismo la solicitud del Diario La Tarde de la década de los setenta hecha por una investigadora.
Si bien el aroma a papel añejo persiste, este espacio se ha integrado plenamente a la era digital. Hoy, la consulta ya no se limita a manipular con cuidado un ejemplar histórico; también se efectúa a través de pantallas y bases de datos, que se trabajan actualmente para preservar el original y democratizar el conocimiento. La directora de la institución, Mayra Marroquín, aclaró que, aunque comúnmente se afirma que fue creada hace 65 años, su origen se remonta a 1879, año en que nació junto a la Biblioteca Nacional de Guatemala Luis Cardoza y Aragón.

“En la mayoría de países, las hemerotecas forman parte de las bibliotecas; sin embargo, Guatemala representa una excepción gracias al vínculo profesional y personal entre los periodistas Rigoberto Bran Azmitia y Clemente Marroquín Rojas. Fue gracias a su amistad y visión compartida que se impulsó la independencia de la entidad”, señaló. La colección física es invaluable, afirmó Marroquín. “Consultar sus archivos es como adquirir un boleto en una máquina del tiempo: cada página permite viajar a momentos importantes de la historia guatemalteca”.
Aníbal Aquino, usuario frecuente, compartió su experiencia. Aunque su principal interés gira en torno a la lucha libre, que ha desarrollado junto con un ingeniero quetzalteco que se identifica como Perseo Historiador en un proyecto de recuperación de máscaras, también aprovecha sus visitas para recopilar notas sobre arqueología y artistas de esa época. “Investigar en Guatemala no es fácil. Cualquier tema que uno quiera profundizar, aves, historia o cultura popular, suele carecer de fuentes locales. Muchas veces, las mejores referencias son extranjeras: mexicanas, costarricenses… Eso me motivó a aportar desde mi campo”, sentenció el también diseñador gráfico.

Pasado con espíritu
Marroquín enfatizó que el documento digital nunca sustituye al físico. “Si usted va a un banco y le dicen ‘no hay sistema’, debe regresar. Aquí, aunque no haya, el usuario puede consultar porque el registro impreso está disponible. Esa es su riqueza”, aseveró.
Lo digitalizado permite que múltiples personas accedan de forma simultánea a un mismo documento, sin deteriorar el auténtico. Esto es vital, ya que el papel es frágil y vulnerable tanto al paso del tiempo como a agentes externos, desde ácaros hasta los famosos “pescaditos bichos” (lepisma saccharina). La institución efectúa fumigaciones dos veces al año, pero el mayor riesgo sigue siendo el ser humano, señaló la profesional entrevistada: “Hay quienes arrancan páginas por gusto, por una foto de un artista o futbolista que les atrae. Por eso, el cuidado es esencial”, dijo.

El proyecto digital comenzó como piloto en 2020; en 2023 se formalizó. Desde entonces, se han digitalizado más de 557 mil imágenes, que ha priorizado documentos antiguos y aquellos más consultados por estudiantes. Uno de los grandes retos también es actualizar el inventario de la riqueza documental que resguarda el establecimiento. “A veces, bajamos a ciertas salas y encontramos materiales que ni sabíamos que existían. Es fundamental identificarlos y ponerlos al alcance de la población”, manifestó la funcionaria. La solicitud de Aquino y su insistencia permitieron corroborar que existen ediciones de la revista La Lucha, relevante para su investigación.
Emilio Rodríguez, colaborador digital, explicó que esta iniciativa comenzó con la incorporación del primer escáner especializado para periódicos físicos. “Este equipo, conocido como Atiz, cuenta con dos cámaras que capturan simultáneamente las páginas derecha e izquierda de tomos empastados, una necesidad dado que la mayoría del material resguardado está encuadernada.

Dos etapas básicas
Rescate digital de las colecciones: está en ejecución, esta fase se enfoca en preservar de manera digital el acervo documental. Módulo de consulta: aún en desarrollo, permitirá el acceso público a los archivos digitalizados. La primera colección convertida a este formanto fue la de Gilberto Valenzuela, donada por el filántropo del mismo nombre. Esta abarca diarios y revistas empastados cuidadosamente y considerada prioritaria por su valor documental.

Hace dos años, la también declarada Patrimonio Cultural de la Nación en 2003, recibió nuevo equipo técnico y humano, lo que permitió ampliar el alcance hacia recopilaciones más recientes. Se inició el escaneo de Prensa Libre, motivada por la alta demanda de estudiantes que buscan información sobre el día de su nacimiento, una tarea común en los niveles escolares. La manipulación constante de estos tomos contemporáneos estaba generando deterioro, por lo que se decidió resguardarlos digitalmente.
Los escáneres actuales son de cama plana y pertenecen a una generación más moderna, lo que facilita el proceso de captura sin dañar el contenido archivístico. “La colección Valenzuela ya presenta un avance significativo y solo resta trabajar el área departamental para completar su digitalización”, reconocieron Marroquín y Rodríguez.
“De nada sirve digitalizar mil periódicos si no se puede localizar la información cuando se necesita. No buscamos maquilar imágenes, sino preservar con sentido”, manifestó la directora.
Batalla invisible
Digitalizar no es solo escanear. El proceso más laborioso es la limpieza y restauración previa de los documentos, que pueden estar rotos o infestados. El Taller de Restauración y Conservación lleva a cabo tareas especializadas, como reparar, encuadernar e imprimir en dorado las letras sobre las pastas. Este trabajo exige una combinación de En la Hemeroteca Nacional de Guatemala Clemente Marroquín Rojas, el tiempo se detiene y despliega. Entre estanterías que albergan siglos de prensa, se encuentran investigadores de ojos curiosos y estudiantes ávidos de saber; rastrean los hilos de la historia, política y cultura que han moldeado a la nación. Buscan la crónica precisa, el titular olvidado o la caricatura mordaz que solo las páginas de un periódico antiguo pueden ofrecer.


Material de consulta
El fondo hemerográfico cuenta con documentos que datan de 1822 a la fecha. Se divide en periódicos, revistas y archivo vertical. El periódico de 1898 es uno de los más antiguos y solicitado. Aunque algunos ejemplares no están digitalizados, se prestan a investigadores, incluso si están en proceso de restauración. Se permite tomar fotografías para consulta.
Ubicación
Se sitúa en 5a. avenida 7-26 zona 1, de lunes a viernes, de 9:00 a 17:00 horas, teléfono 2232-7625 y correo [email protected] Para prestar un ejemplar hay que llevar DPI y guantes de látex.

Hemeroteca del Diario de Centro América
Funciona bajo el principio de atención por requerimiento: cualquier persona interesada puede solicitar información específica. A diferencia de la hemeroteca ubicada en la Biblioteca Nacional, esta conserva exclusivamente los ejemplares impresos por el Diario de Centro América.

Cuenta con diarios físicos desde el 23 de marzo de 1931 a la fecha. Entre las colecciones, la legal es la más completa, mientras que la edición informativa o noticiosa ha sufrido mayor deterioro con el paso del tiempo. No se requiere ningún permiso especial para consultar documentos. Basta con presentarse al edificio o bien hacer la solicitud por teléfono o correo electrónico. El horario de atención es de 8:00 a 16:30 horas. La mayoría de visitantes son notarios y sus tramitadores, quienes consultan documentos legales para sus gestiones.
Uno de los acervos más valiosos es la recopilación de leyes, organizada en tomos desde 1871 hasta la actualidad. Estos textos fueron conservados y digitalizados por la diagramadora de leyes de esta publicación. El proceso de preservación consiste en encuadernar ejemplares por tomos y resguardarlos en cuatro bóvedas especialmente habilitadas para su protección. Por acuerdo gubernativo, desde el 21 de marzo de 1931, esta hemeroteca tiene la obligación de proporcionar información legal e informativa publicada en el Diario Oficial de la República. Su función es facilitar el acceso a estos contenidos, ya sea de forma electrónica, telefónica o presencial.











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