“Mi obra es una larga meditación sobre la muerte”, dijo alguna vez el Gato Macho.

Leer más: José Luis Cuevas: único y múltiple

No es fácil recordar a Juan Goytisolo en un trance tan dado a la benevolencia como la muerte. Su paso por el mundo y por las letras españolas fue todo menos amable, cualquier cosa menos complaciente. Tenía algo nuestro autor de derviche sulfurado, pues desde los rincones de su exilio daba vueltas pensando en España, hisopando nuestra actualidad con críticas feroces.

Leer más: Juan Goytisolo: el exiliado incómodo

Nacida en Honduras,  Concha Marina Deras Díaz emigró a Guatemala en su juventud, pues el encanto que veía en el país de ese momento la enamoró.  En este territorio, en el que se desarrolló como actriz de teatro, humanista y trabajadora social, falleció el lunes por la noche a los 87 años, a causa de un politraumatismo en cráneo y cuerpo. A lo largo de su vida destacó por su lucha en favor de las personas más necesitadas y contribuyó al desarrollo de la educación y el arte. Tras el nacimiento de sus hijos, Pablo y Julia, se mantuvo a distancia del ámbito político y se dedicó a su familia.

Leer más: La polifacética Concha Deras

Manuel Antonio Noriega, quien falleció el lunes a los 83 años, fue un presidente panameño y muy valorado agente de la CIA, que cayó en desgracia después de ser acusado de narcotráfico y derrocado por una invasión estadounidense.

Leer más: Noriega, una historia entre las sombras

El lunes a causa de las complicaciones derivadas de un derrame cerebral sufrido una semana antes, falleció Eduardo Humberto Weymann Fuentes, un economista que pese a no ser amigo de la polémica, esta siempre le acompañó.

Leer más: Weymann Fuentes, el economista conciliador

Gavetas

Imagen

Reseña

Carlos de Urrutia y Montoya

DCA, 11 de septiembre de 1933.- El 28 de marzo de 1818, José de Bustamante hizo entrega del cargo de presidente, gobernador y capitán general del Reino de Guatemala, a don Carlos de Urrutia Montoya y Hernández Matos James, Caballero Gran Cruz de la Orden de San Hermenegildo con grado de teniente en el ejército español. El nuevo funcionario Veló por la seguridad del vecindario, creando rondas de policía a los que la ironía de los guatemaltecos llamó “enchamarrados” y emitió bandos como el  siguiente:

“Que nadie profiera, diga o cante de noche ni de día, en las calles, plazas y lugares públicos, palabras sucias, deshonestas y maldicientes; los Alcaldes de barrio quedan obligados a presentar listas secretas de personas que en el suyo respectivo vivan amancebadas; se prohíben ensayos de bailes de noche y a puerta cerrada, entre las personas de ambos sexos;  ninguna persona andará por las calles después de las diez de la noche a no ser de urgente necesidad; después de las oraciones, nadie podrá pararse embozado en las esquinas, plazas o contornos de ella...”

Al aparecer en 1820 El Editor Constitucional, Urrutia manifestó al licenciado José Cecilio del Valle que tal impreso era para él de novedad por su atrevimiento y le encomendó publicar otro periódico a efecto de combatir ciertas ideas externadas en El Editor. Fue entonces cuando apareció El Amigo de la Patria.